lunes, 2 de mayo de 2016

NUEVA NOVELA

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PASENSE Y LEANLA Y COMENTEN :D

11- FINAL

Capítulo 11
Para cuando ______ había salido del abrevadero, chorreando y maldiciendo, Tom se
había alejado a grandes zancadas, y de un humor de perros. Un par de peones lo habían
presenciado todo, y estaban observándola al borde de la risa. ______ les lanzó una mirada
furibunda, pero aquello no evitó que su dignidad se viera seriamente resentida cuando
los oyó reírse a carcajada limpia mientras se dirigía hacia la casa.
Cuando entró, se encontró con Bella, pero se negó a darle ninguna explicación,
sino que subió directamente a ducharse y cambiarse antes de que nadie más pudiera
reírse de ella. Después, volvió a bajar, entró en el despacho y, sin sentarse siquiera,
descolgó el teléfono y marcó el número de su tío.
—Dimito, quiero dejar de dirigir este rancho —le soltó sin más preámbulos—. Me
da igual perder la herencia de mi familia. ¡No pienso permanecer más tiempo en el
mismo lugar que ese capataz que me has mandado!
El tío Ted esbozó una sonrisa divertida al otro lado de la línea. Aquello era un
cambio, para variar: ¡su sobrina, que no dejaba siquiera que los hombres se le
acercaran, estaba furiosa con uno! Había sido una gran idea mandar allí a Tom
Kaulitz.
—Vamos, vamos... —trató de calmarla—. No puedo dejar que tires tu herencia
por la ventana, ______. Lo siento, pero me temo que tendrás que quedarte y solucionar
las cosas.
—¡Pero es que no puedo! —gimoteó desesperada—. Escucha, firmaré todo lo que
tenga que firmar y...
—No, es mi última palabra —y le colgó.
_______ se quedó observando el auricular como si le hubieran salido antenas. ¡No
podía hacerle aquello! Lo colgó con furia y se quedó mirándolo fijamente, con los puños
cerrados y temblando por la ira.
— ¡Te odio! —le gritó al teléfono—. ¡Eres un machista asqueroso, y solo porque
eres rico te crees que tienes derecho a dirigir las vidas de la gente como si fueran
marionetas!
Margie, que pasaba en ese momento por el pasillo, se quedó observándola con los
ojos como platos.
— ¡No lo quiero aquí! —seguía gritándole ______ al inocente aparato—. ¡Nunca lo
quise aquí! ¡Y no entiendo por qué no me das una oportunidad para intentar solucionar
las cosas a mi manera! ¡Este es mi rancho! ¡Quiero que se vuelva a Texas, porque, sino
lo hace, seré yo la que me vaya! ¡Lo odio, y te odio a ti, y odio a Margie también!
—¿No se enteraría mejor tu tío si descolgaras el teléfono y lo llamaras?
______ se giró en redondo, y se puso pálida al ver a Margie, pero rápidamente se
repuso y la miró furibunda.
—Perdona que no te haya felicitado todavía. En cuanto pueda iré a comprarte un
regalo de bodas.
—Qué amable por tu parte —murmuró Margie con una sonrisa burlona—. Es tan
guapo... no puedo creer que esté enamorado de mí.
_____ dejó escapar lo que sonó como el maullido de un gato furioso.
—Yo también te quiero, ______ —sonrió Margie—. Vamos a ser una gran familia
feliz.
— ¡No cuentes conmigo! —le espetó ______ llorosa—. ¡Me voy de aquí, ahora mismo!
—¿Que te vas?, ¿Dónde?
—N...no lo sé... ¡y no me importa! —le gritó ______ hipando—. ¡Oh, Margie!, ¿Cómo
has podido?
—______, por Dios, mírate...
—Me da igual el aspecto que tenga.
—Ven aquí —le dijo Margie secándole la cara con un pañuelo inmaculado—. Dime,
¿qué sientes por Tom?
—Lo... ¡lo quiero! —gimió ______ prorrumpiendo en sollozos de nuevo.
—¿En serio? ¿Lo quieres de verdad? —dijo Margie sonriendo.
—Sí —asintió _______ contrariada.
¿Qué clase de conversación estúpida era aquella? ¿Tan cruel podía llegar a ser
Margie como para burlarse de ella en esos momentos?
—Pero crees que es la clase de hombre que juega con una mujer al tiempo que
coquetea con otra, ¿no es así?
______ parpadeó.
—Bueno... No, la verdad es que no lo creo. Es bastante anticuado en ese sentido
—admitió.
Margie asintió con la cabeza.
—Exacto. Vas muy bien, querida, sigue por ese camino.
_______ frunció el entrecejo, comprendiendo a qué se refería.
—Si se fuera a casar contigo, me lo habría dicho él mismo... —aventuró—. No
habría dejado que me enterara por accidente, por otra persona.
—Sí, ¿y?
______ dejó escapar un suspiro.
—Nunca coquetearía con una mujer inocente... a menos que estuviera interesado
en ella, interesado de verdad.
Margie la recompensó con otra sonrisa.
—Y tú ibas a ganar al tío Ted en cabezonería, y huir.
_______ se secó las lágrimas.
—Me he comportado como una idiota, ¿verdad? Es que... estaba asustada,
¿sabes, Margie?
—Todos nos asustamos ante la idea de un compromiso, ______, incluso cuando
amamos muchísimo a la otra persona —se acercó a ______ y la tomó por los
hombros—.Voy a casarme con Darren. ¿Querrás ser mi dama de honor?
______ prorrumpió en risas de felicidad.
— ¡Oh, Margie, claro que quiero! —dijo abrazándola, riendo y llorando al mismo
tiempo—. Siento tanto todo lo que dije antes... Pero es que estaba tan celosa... tenía el
corazón destrozado.
—¿Sabes qué te vendría bien? —le dijo Margie con un guiño—. Un paseo... cerca
de los rediles del ganado. Creo que el paisaje allí es algo impresionante.
_______ sonrió y enrojeció ligeramente.
— Iré, pero necesito que me hagas un favor: ¿podrías prestarme un vestido que
sea muy femenino?, Algo adecuado para seducir a un hombre.
Margie se rió.
—Ya lo creo que sí. Ven, creo que tengo justo lo que buscas.
Era verdaderamente un vestido de ensueño, de un verde pastel, con una falda
vaporosa y mangas abullonadas. ______ se sentía como una adolescente, nerviosa e
impaciente, mientras Margie le arreglaba el cabello, la maquillaba ligeramente y le
ponía unas gotas de perfume.
Más segura que nunca de sí misma, _______ se dirigió a los rediles del ganado. El
camino se le hizo larguísimo, y cuando al fin llegó allí, había apretado tanto el paso,
que estaba casi sin aliento.
Los rediles estaban vacíos después de la venta del ganado, pero allí estaba Tom,
apoyado en la valla de uno de ellos, con un cigarrillo entre sus dedos. Tenía el
sombrero calado casi hasta los ojos.
_______ se acercó tímidamente.
—Hola —lo saludó.
Tom contestó con una ligera inclinación de cabeza, sin girarse a mirarla.
—¿Te has perdido? —inquirió tras dar una calada a su cigarrillo.
—Esta vez no —contestó _______ enigmática. Se apoyó en la valla, junto a él, y alzó
la vista hacia los pastos—. Espero que no suelas tirar a las mujeres a los abrevaderos,
porque sí es así, vamos a tener una vida muy movida juntos.
Tom no podía dar crédito a lo que había oído. Se dio la vuelta, y escrutó su
rostro con ojos ansiosos. El corazón saltó dentro de su pecho. Se había puesto un
vestido, se había arreglado el cabello, y hasta se había maquillado. ¿Y era... era
perfume eso que olía? Estaba radiante.
—No, no suelo hacerlo muy a menudo —le contestó incrédulo—. _______, estoy
pensando en volver a Texas.
—¿Vas a huir de mí? —le contestó ella con más valor del que sentía en ese
momento—. Si lo haces te seguiré.
Tom creía estar teniendo alucinaciones.
—¿Cómo dices?
_______ hizo acopio de todo su coraje.
—He dicho que te seguiré a Texas.
Tom arrojó el cigarrillo al suelo y lo aplastó con la punta de su bota. Tardó
tanto en hablar, que ______ sintió que las rodillas le flaqueaban. ¿Se habría
equivocado?, ¿Tal vez Tom no sentía por ella lo mismo que ella por él?
—¿Ya no tienes dudas? —le preguntó él de repente, mirándola a los ojos.
Tom se había colocado frente a ella, y lo tenía tan cerca que casi no podía
respirar.
—Ninguna duda —susurró—. Te quiero.
Tom cerró los ojos un instante, y volvió a abrirlos dejando escapar un enorme
suspiro.
—Gracias, Dios mío...
La atrajo hacia sí, abrazándola con fuerza, y la acunó contra su cuerpo para
besarla después en la frente, la mejilla, el cuello... y finalmente tomar sus cálidos
labios.
_______ no se soltó ni un instante, sino que suspiró aliviada dentro de su boca.
Cuando despegaron sus labios, se apartó un poco de él para mirarlo a los ojos. Las
barreras entre ellos habían desaparecido.
—¿Te dijo Margie que no es conmigo con quien se va a casar? —le preguntó Tom
quedamente.
—No, en realidad no... Más bien me hizo reflexionar, y darme cuenta por mí
misma de que eran absurdas las dudas que tenía sobre ti —le dijo sonriéndole con
ternura—. Ahora comprendo que, si hubieras tenido algún interés por ella, jamás me
habrías tocado, ni siquiera por lástima.
Tom le acarició suavemente los brazos.
—Pues te ha llevado mucho tiempo darte cuenta de eso...
—Lo sé —musitó ______ avergonzada—. ¿Y sabes qué es lo peor? Que llamé al tío
Ted y le grité, y le dije que hiciera lo que quisiera con el rancho, y que iba a
marcharme de aquí. Gracias a Dios tuvo el buen sentido de colgarme. Tendré que
llamarle y disculparme con él.
—Creo que será mejor que esperes un poco — aconsejó Tom—, apuesto a que
aún está muriéndose de la risa. ¡Oírte a ti gritándole! Por lo que me han dicho nunca
le habías gritado a nadie hasta que yo vine.
_______ se rió y suspiró.
— Hasta ahora nunca había tenido necesidad — tomó el rostro de Tom entre
sus manos y lo miró amorosamente—. ¡Oh, Tom, te quiero tanto! Quiero vivir contigo,
y tener hijos contigo, y envejecer a tu lado.
—¿Y qué crees que quiero yo? —la picó él.
—A mí, por supuesto —respondió ella sonriendo con malicia.
Tom se echó a reír, y luego la atrajo de nuevo hacia sí para besarla con
exquisita ternura.
—Estuve esperando y esperando, y me pareció que habíamos empezado a
avanzar, pero cuando Margie regresó, después de nuestra excursión a caballo, fue
como si retrocediéramos, durante todas estas últimas semanas.
—Lo siento, Tom. Yo... sentía que no podía competir con ella. Nunca imaginé que
tú pudieras quererme por mí misma. Me parecía que era como querer alcanzar la luna.
—Pero ya no —murmuró él rozando sus labios contra los de ella.
—No, ya no —asintió _______ suavemente.
—¿Y cuándo te diste cuenta de que no estaba interesado en Margie?
—Cuando recordé la dulzura con que me habías besado y acariciado, sin forzarme
a llegar hasta el final —le susurró besándolo—. Pensé que, un hombre como tú, no haría
eso con una mujer si no quisiera algo permanente. Además, tú mismo me confesaste en
una ocasión que eras un hombre anticuado.
Tom frotó su mejilla contra la de ______, inspirando su perfume y deleitándose en
la suavidad de su cuerpo.
—Te quiero, _______ —murmuró con fervor—. Yo también quiero pasar contigo el
resto de mi vida. Te me metiste en el alma antes de que pudiera saber cómo había
ocurrido, antes incluso de que me cuidaras cuando caí enfermo. No he sido capaz de
mirar a ninguna otra mujer en todo este tiempo.
—Yo me enamoré de ti la primera vez que te vi — confesó _______—, pero me
asustaba, porque temía que solo fueras amable conmigo porque te daba lástima.
—Nunca fue así. Me gustabas de verdad, y cuando empezaste a evitarme, fue
como si me clavaran un puñal en el corazón.
—Es que no podía creer que pudieras enamorarte de alguien como yo —musitó
______—, pero cuando empezaste a señalarme mi falta de autoestima y de confianza
En mí misma... bueno, supongo que comencé a darle vueltas en la cabeza. Supongo que
he aprendido que nadie es perfecto, pero que eso no significa que no podamos ser
amados; y que el amor no tiene nada que ver con la belleza, ni con la sofisticación, ni
con el dinero, ¿no es así? El amor es más que eso.
—Mucho más —asintió Tom. Inclinó la cabeza y la besó suavemente—. Voy a
cuidar de ti el resto de mi vida. No tengo mucho que darte, solo mi corazón, pero..._______ lo calló poniendo el dedo índice en sus labios.
—No quiero nada más en el mundo. A cambio yo te daré el mío.
Tom sonrió.
—Trato hecho —susurró antes de besarla de nuevo.
Más tarde, mucho más tarde, regresaron a la casa de la mano. Bella, Margie y los
chicos estaban esperándolos ansiosos y preocupados en el porche.
—¿Y bien? —inquirió Bella sin poder aguantar más—. ¿Tendremos una boda, o una
fiesta de despedida?
— ¡Una boda! —exclamó _______ riéndose y corriendo a los brazos de la mujer,
Margie y los niños.
— ¡Ah!, ¿Quién iba a decírnoslo? —suspiró Bella sonriendo feliz—. Bueno, será
mejor que vaya a preparar la cena. Creo que haré algo especial para celebrarlo.
Cuando hubo entrado en la casa con los niños detrás, _______ volvió a abrazar a
Margie y le dijo entre risas:
— ¡Has sido mala conmigo!, poniéndome celosa todo el tiempo, ocultándome la
verdad...
—Bueno, me dije que, o bien te abriría los ojos, o los cerrarías para siempre
—contestó Margie sonriendo—. De no haber sido por mí, te habría llevado una
eternidad decidirte a salir del cascarón, y el pobre Tom seguiría esperando. Te
merecías una oportunidad.
—Gracias —murmuró _______, volviéndose a mirar a Tom con adoración.
—_______ —le dijo Margie—, yo... Me preguntaba si te importaría que me viniera a
vivir aquí. No dependeríamos de vosotros, Darren insiste en que quiere mantenernos.
—No me importa en absoluto —dijo _______ al momento.
—Oh, llamé al tío Ted después de que salieras a buscar a Tom —le dijo Margie
con una sonrisa conspirativa—. Me dijo que, si os casabais, te entregaría el poder
sobre el rancho antes, como un regalo de bodas.
Tom las escuchaba en silencio, y _______ sabía que se sentía incómodo de pensar
que él no podía aportar nada. Se acercó a él y tomó su rostro entre sus manos.
—Escucha: no es gran cosa, y hemos perdido mucho dinero por culpa de mi mala
gestión, así que puedo asegurarte que es más un dolor de cabeza que una dote.
Eso borró la expresión amarga del rostro de Tom, y al cabo de un rato, estaban
los tres riéndose.
—Será un reto para nosotros volver a levantar el negocio, y lo haremos juntos,
apoyándonos el uno al otro —dijo ______.
Tom sonrió. Cuando creía que estaba todo perdido, cuando todo se había
desmoronado a su alrededor, de pronto sintió que había una luz al final del camino.
Amaba a ________. Juntos se construirían un futuro, y formarían una familia. Sí, iba a
salir bien.
—Vamos a hacerlo, _______, lo lograremos.
FIN
Diana Palmer - Serie Hombres de Texas 3 – Tyler.


HOLA!! BUENO ... ESTE ES EL FINAL ... GRACIAS POR LEERLA ... AHORITA LES AGREGO EL NUEVO BLOG ... HASTA PRONTO Y GRACIAS POR TODO OTRA VEZ :))

AUTORA: DIANA PALMER - SERIE HOMBRES DE TEXAS
TOM KAULITZ: TYLER JACOBS
_______ REGAN: NEALL REGAN 

domingo, 1 de mayo de 2016

10 - PENULTIMO CAPITULO

Capítulo 10
En total, el grupo estaba compuesto por tres matrimonios, es decir, seis
huéspedes. Dos de los matrimonios eran buenos jinetes y habían ido antes a ranchos
para turistas, por lo que no los asustaban las serpientes, ni los coyotes, ni rodar sobre
la hoguera cuando estaban durmiendo a la intemperie; pero el otro, los Callaway,
estaban... bien alimentados, por decirlo de un modo educado, y hasta entonces solo
habían visto caballos en las películas del Oeste. Mientras avanzaban por entre las
montañas, ______ no hacía más que volverse a ver cómo iban.
—Están bien, ______, deja de preocuparte —le dijo Tom encendiendo un cigarrillo.
A pesar de los temores de la joven, la excursión transcurrió sin sobresaltos,
disfrutaron del paseo y el paisaje, y al ocaso se apearon todos de los caballos para
montar el campamento. Hicieron una hoguera, asaron patatas, charlaron, rieron... y
bien entrada la noche, cuando ya estaban todos rendidos, pusieron en el suelo los
sacos de dormir, y pronto, todos, excepto ______ y Tom, estaban durmiendo.
La joven, para satisfacción de Tom, había colocado su saco al lado del suyo, se
había girado hacia él, y estaba mirándolo tímidamente.
—¿Echas de menos Texas, Tom? —le preguntó.
—Al principio sí —confesó él—pero debo admitir que hay algo en este desierto
que se te mete en la sangre. Es un lugar con historia, pero las ciudades miran al
futuro, y cuando se aprende a apreciar los recursos naturales, aunque al principio
parecen escasos, se da uno cuenta que la vida aquí es casi un misterio, un milagro. Sí,
echo de menos Texas, pero creo que no me importaría vivir aquí —le dijo sonriente.
______ quería preguntarle si era solo porque estaba empezando a encariñarse con el
lugar, pero en vez de eso las palabras que salieron de su boca eran las que había en su
subconsciente:
—¿Con Margie?
— ¿Acaso la he mencionado? —inquirió Tom enarcando una ceja.
—No, pero...
Tom extendió la mano para colocarla encima de la de ______, que la tenía sobre el
estómago. Ante el ligero contacto, la sintió estremecerse.
—______, ya te he dicho que tendrás que averiguar eso por ti misma. No voy a
decirte lo que siento por Margie... ni lo que siento por ti.
—¿Pero por qué? —exclamó ella desesperada.
—Porque quiero que comprendas que confiar un poco puede hacerte mucho bien,
cariño —le contestó Tom—. Hay una parte de ti que se mantiene apartada de mí, que
me teme, y hasta que no soluciones eso, no tengo intención de influir en ti en un
sentido u otro.
—Bueno, supongo que no me queda otro remedio que averiguarlo por mí misma —
suspiró ______.
—¿Por qué no te acercas más a mí? —la invitó Tom con una cálida sonrisa—. No
tienes que preocuparte de que vaya a hacer nada, estamos rodeados de curiosos —le
dijo en voz baja, refiriéndose a los huéspedes que dormían plácidamente.
______ no pudo resistirse a la tentación, y acercó su saco de dormir un poco más al
de él, acurrucándose contra él y apoyando la cabeza en su hombro.
—Mucho mejor —murmuró Tom encantado. Inclinó la cabeza y rozó los labios de
la joven, saboreándolos, y deleitándose en su ligero temblor y en cómo le respondían
febrilmente—. ______, ¿no te has dado cuenta de «algo»? —susurró apartándose un
instante. Ella lo miró sin comprender—. No llevas puesto un vestido sexy, ni tampoco
maquillaje, y en cambio estoy besándote, y no voy a dejar de hacerlo, porque me
gustas tal y como eres.
La joven sonrió dulcemente y le acarició la mejilla.
—No soy bonita.
—Para mí sí lo eres —insistió Tom—. Y eso es lo que cuenta, ¿no crees? Tienes
que abrir los ojos de una vez y ver lo que te obstinas en no ver.
—Te veo a ti... —musitó ella, perdida en el café de sus ojos.
Tom la atrajo más hacia sí y volvió a besarla con pasión.
—OH, Dios, ______, te deseo tanto... —murmuró mordisqueándole los labios
suavemente.
Ella también lo deseaba. Podía sentir todo su cuerpo en llamas... y eso que solo
estaba besándola. Respondió afanosamente a sus besos, a la vez que enredaba los
dedos en su cabello negro, manteniéndolo junto a sí.
—Mmm... Deberíamos parar —susurró Tom—. Si no, voy a perder la cabeza, y los
huéspedes podrían despertarse...
—¿Y si estuviéramos solos? —gimió ______ contra sus labios. Le rodeó el cuello con
los brazos para apretar sus senos contra el tórax de Tom.
— ¡OH, Dios, ______! —masculló él entre dientes.
Alzó la cabeza y comprobó que los huéspedes seguían durmiendo. De hecho, lo
cierto era que estos se habían colocado en semicírculo en torno a la hoguera, y ______
y él estaban detrás, así que nadie los vería si... Su cuerpo se estremeció ante la
necesidad de tumbar a ______ sobre su espalda, interponer una pierna entre las de ella y
mostrarle cuánto la deseaba. Casi podía sentir en su mente el tacto satinado de su
piel, el calor de sus senos, con las puntas erguidas contra su tórax. Y casi podía
escuchar en sus oídos los gemidos de placer que saldrían de su garganta cuando
penetrara en la virginal pureza de su cuerpo...
Dejó escapar un gruñido gutural mientras trataba de contener su excitación y se
aferraba a los brazos de ______.
—¿Qué ocurre, Tom? —inquirió la joven preocupada.
Tom la miró a los ojos, pero no contestó. Sus manos se deslizaron por el lateral
de la blusa de la joven, acariciando sus senos y deteniéndose a estimular los pezones.
Observó cómo ______ se mordía el labio inferior y se arqueaba hacia él, intentando
Por todos los medios no gritar de placer para que no la oyeran.
—Esto es una locura... —susurró él—. De todos los lugares donde hacer el amor...
—Acaríciame, Tom, no dejes de acariciarme... — dijo ella con voz entrecortada.
Las palabras de la joven amenazaban con desmoronar el control de Tom, y lo estaban
haciendo sentirse vulnerable.
—OH, ______, no puedes ni imaginar lo que estoy pensando... —se rió suavemente,
como un chiquillo, mientras le desabrochaba los botones de la blusa—, lo que quiero
hacerte.
—Sí que puedo —replicó ella—. Me lo dijiste punto por punto... ¿o lo has olvidado?
—inquirió mirándolo a los ojos.
Tom volvió a estremecerse cuando llegó al último botón.
—Sí, lo recuerdo, y anoche soñé con que lo hacíamos, soñé con que te tenía
debajo de mí, y sentía tu cuerpo como si fuera un campo de flores que me absorbiera...
Sus manos se deslizaron por debajo de la tela de la blusa entreabierta, y se
detuvieron un instante, extasiadas, al notar que no había allí nada salvo piel desnuda.
—Nunca había hecho esto antes... —murmuró ______ —, quiero decir... ir sin...
bueno, sin lo que llevo puesto normalmente.
Tom estaba ya en otro mundo, pasando los pulgares por los pezones erguidos de
______ y haciendo arabescos en las areolas. De pronto, sin embargo, un gemido
ahogado escapó de los labios de la joven y tuvo que parar.
—Quédate quieta, cariño —le susurró mientras abría la blusa—. Y, por lo que más
quieras, no hagas ningún ruido cuando sientas mi boca.
Aquello no fue sencillo. ______ tuvo que morderse el labio inferior hasta hacerlo
sangrar para no emitir un largo gemido de placer cuando los labios de Tom se
cerraron en torno a una de sus areolas. Empezó a mordisquearla hambriento, y
______ se retorció desesperada debajo de él, clavándole las uñas en la espalda.
De repente, Tom se apartó de ella y le abrochó la blusa con manos temblorosas
antes de rodar sobre el costado para hacerse a un lado y ponerse de pie.
______ se quedó tumbada, ardiendo de deseo por él, estremeciéndose con una
necesidad que jamás había conocido. ¡Lo deseaba, lo deseaba tanto...!
Tom se había alejado unos pasos, como necesitando calmar su excitación, y su
figura, recortada contra el fuego, parecía totalmente tensa por la pasión contenida. Al
cabo de un rato, regresó junto a ella, y se metió en su saco de dormir. Para entonces,
el corazón de la joven había vuelto a latir a un ritmo normal, y la tensión que ella
sentía había comenzado a desvanecerse.
—Tom... —lo llamó ansiosa.
—Tranquila —le susurró él—, se pasará. Lo siento, pequeña, no pretendía que
llegáramos tan lejos.
—Lo sé —musitó ella, buscando su mano y entrelazando los dedos con los suyos—
Solo quería decirte que ha sido muy hermoso. Me encanta que me acaricies y me beses
de ese modo tan íntimo, y no me da ninguna vergüenza decírtelo.
Los dedos de Tom se aferraron con fuerza a los de ______.
—Pues entonces debo confesarte, en pago a esa sinceridad, que he estado casi a
punto de perder el control. ______, no podemos seguir así, porque un día no podré
parar, y, ¿qué haremos entonces?
La joven escrutó su rostro un buen rato.
—No lo sé —murmuró.
—Pues deberías empezar a pensar en ello —le dijo él bruscamente —, porque
esto se nos está yendo de las manos. Una de dos: o nos separamos, o afrontamos las
consecuencias.
______ bajó la vista hacia el torso de Tom, que subía y bajaba por la respiración
acelerada.
—Yo... no quiero perderte, Tom —musitó mandando a paseo el orgullo—. ¿Qué
vamos a hacer?
—La pregunta es qué es lo que vas a hacer tú —replicó él—. Te toca mover la pieza
a ti.
—Pero ni siquiera sé qué es lo que quieres.
—Te quiero a ti, ______, a ti.
—Sí, ¿pero solo mi cuerpo?
—No, ______, te quiero entera, en cuerpo y alma.
El corazón de la joven dio un brinco, pero se dijo que no debía dejarse llevar por
la euforia.
—¿Por cuánto tiempo? —se atrevió a preguntar.
—Ya te dije que el amor es así, ______, que no trae una garantía de devolución. La
cuestión es si eres capaz de confiar en mí o no.
La joven se quedó dudando. No sabía qué pensar.
—Ese es el problema, ______, no estás segura de lo que yo siento.
—Sé que me deseas.
—Sí, pero no hasta qué punto, ni de qué manera — le espetó él—. Sigues atrapada
en el pasado, temiendo que puedan hacerte daño otra vez.
—Es que no sé si lo que sientes por mí es solo físico...
—Si fuera así, _______, ¿crees siquiera que me habría detenido hace un
momento?
Las mejillas de ______ ardían, y se rió suavemente.
—No, claro que no.
—Bien, al menos hemos llegado a algo. Piensa en ello, ______, piensa qué quieres
para nosotros... —le dijo—. Y ahora será mejor que durmamos un poco. Llevamos
hablando y haciendo «otras cosas» durante más de una hora...

A la mañana siguiente, un delicioso olor a café, bacón y huevos despertó a ______.
Tom estaba preparando el desayuno con la ayuda de algunos de los huéspedes. Unos
minutos más tarde comían todos en silencio, observando absortos la salida del sol.
—En mi vida había visto nada tan hermoso —murmuró la señora Callaway con la
vista fija en el horizonte.
—Sí que lo es —asintió Tom. Y se volvió a mirar a ______ a los ojos, como si le
dijera: «igual que tú».
La joven suspiró y le dedicó una radiante sonrisa.
Cuando hubieron recogido el campamento, regresaron al rancho, y una vez allí los
huéspedes fueron a sus habitaciones a refrescarse, mientras que ______ y Tom
llevaban los caballos a los establos para quitarles las sillas y las bridas, y dejarlos
descansar en sus pesebres.
—Nunca en mi vida había disfrutado tanto de una de estas excursiones —le dijo
______ a Tom—. Ha sido maravilloso.
—Para mí también —asintió él. Se había apoyado en la valla de uno de los
pesebres, y la estaba mirando de un modo muy sensual.
—Ven aquí —la llamó.
El corazón de _______ comenzó a latir como un loco, pero obedeció al instante,
dejando que la atrajera hacia él, y derritiéndose contra su cuerpo.
Alzó el rostro en una muda invitación a que la besara, sin sentir ya ningún miedo
ni inhibición, pero Tom la estaba mirando muy serio.
—Quiero una respuesta —le dijo con mucha solemnidad—. Quiero saber lo que
sientes por mí, saber qué posibilidades tengo. Necesito que confíes en mí y me lo
digas, _______.
—Esto no es justo, Tom —se quejó la joven—. ¿Por qué tengo yo que sacrificar
mi orgullo y tú no?
—No soy yo quien está lleno de dudas —le recordó Tom—. Las relaciones
duraderas necesitan de una confianza mutua.
—Lo sé, pero... —comenzó ella apartando la vista.
Tom, sin embargo, no lo iba a permitir. La tomó de la barbilla y le alzó el rostro.
—Arriésgate, ______, por una vez en tu vida.
La joven inspiró profundamente, tratando de hacer acopio de valor, y estaba a
punto de intentar decirle lo que sentía, cuando una voz conocida los interrumpió:
—¡OH, Tom, querido, estás aquí! Los chicos y yo llegamos ayer por la tarde, y
vamos a pasar aquí toda la semana. ¿No es fabuloso?
______ se había apartado de Tom en cuanto oyó a Margie pronunciar su nombre, y
se quedó observando anonadada cómo entraba riéndose en los establos y le echaba los
brazos al cuello.
—¡Qué hombre tan maravilloso eres!, ¿Cómo he podido vivir sin ti todos estos
años? ¿Verdad que es maravilloso, _______? ¡Me siento tan feliz! ¿No le has contado
nuestra noticia, Tom? —inquirió con el rostro radiante.
—No, no me lo ha contado —farfulló ______ dando un paso atrás—, pero creo que
Ya no es necesario, puedo imaginármelo.
Salió del establo, y corrió sin detenerse hacia la casa, con las palabras de Margie
resonando en sus oídos. ¿Cómo podía haber sido tan estúpida? ¿Cómo había podido
creer que Tom podía amarla a ella cuando tenía a Margie? ¡Había estado jugando con
ella!, ¡Divirtiéndose! Ya había tenido bastante. Aquello era la gota que colmaba el vaso.
_______ acababa de entrar en la casa cuando de pronto apareció Tom. La había
seguido hasta allí.
—¿Por qué diablos has salido corriendo del establo?
—Porque dos es compañía, y tres multitud —masculló _______ enfadada.
—¿Qué pasaba por tu cabeza en ese momento, que estaba esperando impaciente
que te marcharas para hacerle el amor a Marguerite en uno de los pesebres de los
caballos? —le espetó Tom con dureza.
Dicho de ese modo sonaba ridículo.
—Supongo que no, pero es obvio que ella quería verte.
—Porque tenía buenas noticias... que supongo no querrás oír, ¿no es cierto? —le
dijo—. La verdad es que Margie y yo pensamos que no te mereces saberlo, porque
siempre te adelantas, sacando tus propias conclusiones basadas en las pruebas más
absurdas, y luego te niegas a escuchar las explicaciones de los demás. Sigues huyendo.
—No es culpa mía, sufrí algunos golpes bastante duros en el pasado —se
defendió ella.
—Ya he oído eso antes, ______, y siento lo que te ocurrió, pero tenía la impresión de
que íbamos camino de llegar a un punto importante, a algo más que unos cuantos
besos... pero, según parece, jamás me dejarás acercarme lo suficiente a ti.
La joven se sonrojó, recordando lo que había sucedido entre ellos la noche
anterior.
—Eso no es cierto —le espetó.
—No estoy hablando de proximidad física —repuso él —. Me refiero a que no
puedo acercarme a ti emocionalmente. Siempre me rehuyes.
— ¡Porque tengo buenas razones para hacerlo!
—¿Y cuáles son? —inquirió él sin alterarse—. No te he pedido que te vayas a vivir
conmigo, ni que te acuestes conmigo. Solo quiero que confíes en mí, ______.
— ¡Pero si yo confío en ti! —le aseguró ella.
—No en lo que verdaderamente cuenta —dejó escapar un suspiro—. Ya no puedo
más, ______. No voy a correr siempre detrás de ti. Si quieres algo de mí, tendrás que
ser tú quien dé el primer paso. No volveré a tocarte. Tendrás que decidir por ti misma.
Y se marchó sin decir otra palabra, dejando a la joven con el alma a los pies. No
comprendía por qué quería que lo sedujese. No tenía ningún sentido. Él era el hombre,
y eran los hombres los que debían ir detrás de las mujeres, no al revés... al menos no
desde su punto de vista. De acuerdo, quizá fuera un poco anticuada, pero era difícil
cambiar de la noche a la mañana.
De hecho, Tom también era muy anticuado en ese sentido. Eso, eso
precisamente era lo que no le cuadraba. ¿Cómo podía haberla besado y coqueteado con
ella cuando quien de verdad le interesaba era Margie? Tom no se lo había confirmado,
pero tampoco lo había negado, y estaba seguro de que le gustaba, porque Margie
gustaba a todos los hombres. Era guapa, sofisticada, culta... La clase de mujer que le
iba a un hombre como Tom, no ella.
Durante los días que siguieron, Margie apenas pasaba tiempo con ______. Cuando se
encontraban sonreía como si no hubiera pasado nada, y ella y los niños casi siempre
estaban con los peones, pero sobre todo con Tom. Era como si comprendiera que su
presencia irritaba a ______, y tratara de evitarla a toda costa, llegando incluso a
levantarse tarde y acostarse temprano. _______, por su parte, estaba buscando una
excusa para tener una confrontación con ella, porque había muchas cosas que quería
decirle a su cuñada. Sin embargo, Margie procuraba no estar nunca en la misma
habitación que ella, y cuando se encontraban, siempre estaba Tom de por medio,
interfiriendo.
Así, a medida que pasaban los días, la joven se sentía cada vez más y más
frustrada. No sabía que Darren se había puesto furioso al ver que Margie pasaba
tanto tiempo con Tom, y había aprovechado cuando Tom y ella se habían ido a la
excursión para poner las cosas en su sitio. Habían estado discutiendo esa misma noche
que Tom y ______, estaban fuera, y en un momento dado, Darren, harto de que Margie
no lo dejara hablar, la había alzado en volandas y se la había llevado a un rincón
apartado junto a los apartamentos de los huéspedes, donde la había besado hasta
dejarla tan mareada que no pudiera protestar... ni casi mantenerse en pie. Le dijo lo
que sentía por ella, dejando hablar a su corazón. Cuando terminó, Margie estaba
sonriéndole, y fue ella quien comenzó el segundo beso.
Sin embargo, habían decidido mantener su relación en secreto, porque Margie le
había dicho que no quería que ______ lo supiera hasta que Tom hubiera tenido
oportunidad de arreglar la situación con ella. Pero eso, según parecía, iba a llevar
bastante tiempo, y Margie estaba empezando a impacientarse.
Aquel día, _______ fue al picadero a impartir clases de equitación como solía hacer a
diario, y no acudió a cenar hasta que no estuvo segura de que Tom ya no estaría allí...
si es que comía en la casa, se dijo, ya que últimamente siempre se iba al barracón, con
los peones, o a su cabaña.
Y los días pasaban y pasaban, y nada ocurría. ______ estaba empezando a sentirse
francamente irritada. Nunca había imaginado que pudiera tener mal carácter, pero
parecía que Tom sacara a la fiera que llevaba dentro.
No poder estar con Tom era como si le hubieran arrancado la mitad de su ser.
Ansiaba hablar con él, y sus ojos lo seguían cada vez que lo veía pasar, pero no le decía
nada, y se limitaba a contestarle cuando él le preguntaba directamente. Y seguía
pasando bastante tiempo con Margie, eso era lo que más la irritaba de todo.
En realidad era todo una trama de Tom y Margie para que Bella no se diera
cuenta de que ella estaba enamorada de Darren y no le dijera nada a _______, y,
evidentemente, la joven al verlos pensaba que Tom jugaba a dos bandas, y que por
tanto no era de fiar.
Tom también estaba empezando a desesperar, y estuvo a punto de tirar la
toalla, porque ______ le parecía cada vez más distante. De hecho, últimamente no hacía
más que preguntarse si lo dejaría volver a acercarse a ella.
Era gracioso que _______ pensara que estaba interesado en Margie, sobre todo
cuando esta representaba el mundo del que provenía, el mundo al que había tenido que
renunciar; cuando representaba todo lo que había perdido. Lo que necesitaba era una
mujer que no tuviera la cabeza llena de pájaros, que no pensara solo en trapos y
fiestas, una mujer dispuesta a trabajar codo con codo con él para empezar de nuevo. Y
_______ era esa mujer, en todos los sentidos, y estaba muy enamorado de ella. El único
problema era conseguir que creyera que la amaba, cuando tenía una imagen tan pobre
de sí misma, cuando se infravaloraba de tal modo. Hasta que no consiguiera atravesar
esa coraza, no conseguiría llegar hasta ella.
Cierto día, la vio llegar con McAnders a caballo. Regresaban de una de las
excursiones que organizaban para los huéspedes. Los vio desmontar, y también cómo
McAnders se llevaba su caballo y el de ______ a los establos. Antes de que la joven
pudiera entrar en la casa, le dio alcance.
—¿Lo has pasado bien? —le preguntó con sorna.
A pesar de que sabía que McAnders estaba enamorado de Margie, no podía
evitar sentir celos de que pasara con _______ el tiempo que él ansiaba estar con ella.
A la joven no le gustó el tono en que lo había dicho.
—No, no lo paso nada bien —le espetó—. ¡Odio dirigir este estúpido rancho para
turistas! ¡Estoy preocupada todo el tiempo porque una serpiente de cascabel pueda
morder a alguien, o que un caballo se asuste y le rompa la crisma a uno de los
huéspedes, odio hacer presupuestos, y si tengo que oír una sola palabra más acerca de
lo desolado y seco que es este lugar, voy a pegarme un tiro! Y tú... tú... ¿por qué diablos
no vuelves a Texas? —masculló irritada. —Así al menos su dilema acabaría.
—OH, es que me ha acabado gustando esto —murmuró él irónico—. Ya sabes, al
final la arena y las serpientes acaban por metérsele a uno en el alma.
______ entornó los ojos, lanzándole una advertencia muda.
—No sigas por ahí.
Tom enarcó las cejas.
—Vaya, vaya... Sí que estamos de mal humor, ¿eh? ¿Qué has tomado para
desayunar?, ¿vinagre?
______ trató de lanzarle una patada a la espinilla, pero fue demasiado lenta y falló.
Tom, aprovechando su desconcierto, la alzó en volandas y la llevó hacia el establo, o,
más exactamente, hacia el abrevadero de los caballos. _______, que adivinó sus
intenciones, empezó a patalear y maldecir.
— ¡No te atreverás...! —le gritó.
—Ya lo creo que me atreveré —se rió Tom sin detenerse.
La joven se agarró con fuerza a su cuello.
— ¡Si lo haces, te arrastraré conmigo!
—Bah, palabras, palabras... —farfulló Tom, deteniéndose al pie del abrevadero
con ella aún en brazos—. ¿De veras lo harías? —murmuró contra sus labios.
El corazón de ______ empezó a latir con fuerza. El olor a colonia y tabaco la estaba
embriagando, y la fuerza de sus brazos sosteniéndola resultaba muy sensual.
—¿Que si haría qué? —balbució fijando la vista en los labios de Tom.
Sintió como si tuviera mariposas en el estómago, e involuntariamente aflojó la
presa en torno al cuello de él, y le acarició la nuca.
—______, deja de picarme —le susurró Tom—. Si te beso ahora, vamos a tener la
mayor audiencia a esta orilla del río Denver.
—No estaba picándote —protestó ella contrariada.
—¿Ah, no? Muy bien, pues si quieres que esto vaya en serio, hablemos en serio:
dime qué siento por Margie.
El encanto del momento se rompió para ______.
—No lo sé —farfulló—. Y, además, tampoco es asunto mío.
— ¡Y un cuerno! ¡Estás más ciega que un topo!
Y, antes de que tuviera tiempo de reaccionar, la besó de un modo casi salvaje,
para aprovecharse a continuación de que estaba distraída, y arrojarla al abrevadero.


HOLA!! BUENO MAÑANA TERMINA ASI QUE YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO EL FINAL Y LA SIG NOVELA ... HASTA PRONTO .. QUE ESTEN BIEN :))

sábado, 30 de abril de 2016

8 y 9

Capítulo 8
EL sábado siguiente, se celebró otro baile de cuadrillas para los huéspedes y
empleados, pero en esa ocasión era, además, una especie de fiesta de despedida
porque era el último día de estancia para la mayoría de los huéspedes, que se
marchaban el día siguiente para dejar su lugar a un nuevo grupo. Margie y sus hijos se
habían presentado en el rancho el sábado por la tarde, y la mujer le lanzó a ______ un
gran paquete nada más entrar en la casa.
—Es para ti. Ábrelo —le dijo con una sonrisa maliciosa y los ojos brillantes.
______ lo colocó sobre la mesa del comedor y rasgó el envoltorio, con Bella detrás
de ella, esperando curiosa para ver qué era.
Al apartar el papel, ______ se encontró con un traje tradicional para los bailes de
cuadrillas: una falda roja de cuadros con varias enaguas blancas de puntillas debajo y
una blusa blanca mexicana de algodón. Por la calidad de la tela de ambas prendas,
______ calculó que le habría costado bastante dinero, y se quedó mirándolas sin saber
qué decir. Era el conjunto más bonito que había visto nunca.
—¿Es... para mí? —balbució.
—Sí —respondió Margie con una amplia sonrisa—, pero ni se te ocurra ponerte
una coleta, ¿entendido?
—Pero Margie... yo... ni siquiera sé bailar —comenzó la joven.
— Si te pones eso estoy segura de que algún vaquero se ofrecerá a enseñarte
—le dijo su cuñada con un guiño cómplice.
Después de vestirse, Margie le arregló el cabello y la ayudó a maquillarse. Al
final, ambas quedaron sorprendidas por el resultado.
A pesar de todo, ______ no podía dejar de preguntarse por qué Margie le habría
comprado ese traje. ¿No sería que, para quedarse ella con Tom, la había hecho
vestirse así para atraer a Darren y quitárselo de encima? «Estás empezando a
volverte paranoica», se reprendió irritada, «viendo conspiraciones por todas partes...»
Cuando bajaron las escaleras, Bella se deshizo en alabanzas hacia ______. Sonaban
sinceras, pero la joven tenía la sensación de que, en parte, tal vez lo hiciera para
compensarla por la vez que se había arreglado y se había preocupado porque Tom se
llevara una impresión equivocada.
En el granero podía escucharse ya a la banda afinando los instrumentos.
—Bueno —comentó Bella sonriendo al oírlos—, al menos Tom no se ha quejado
de los cuarenta dólares que hemos tenido que pagar para contratarlos dos veces al
mes.
— Dale tiempo —suspiró _______.—últimamente se queja de todo.
—¿Cómo es eso? —inquirió Margie curiosa.
—Tom lleva unos días de un humor de perros —le explicó Bella—. Va por ahí
ceñudo todo el día y farfullando Dios sabe qué.
Margie enarcó una ceja en dirección a _______, quien se sonrojó profusamente.
—A mí no me mires, yo no tengo nada que ver — murmuró apartando la vista—. A
lo mejor echa de menos tu compañía.
Margie intercambió una mirada divertida con Bella y sonrió maliciosa.
—Um, es posible —concedió observando el rostro girado de ______, tratando de ver
su expresión—. ¿Qué les parece si vamos a averiguarlo? —sugirió—. Bella, seguro que no
te importa ocuparte de los niños?
—Pues claro que no —respondió la mujer tomando un libro de cuentos que había
dejado sobre la mesa y subiendo las escaleras—. Divertios.
Cuando llegaron al granero, el baile ya había empezado. ______ se dio cuenta de que
Margie buscaba a alguien con la mirada, y suspiró tratando de hacerse a la idea de que
acapararía toda la noche a Tom, sin darle la más mínima oportunidad a ella.
Encontraron a Tom de pie, junto a la mesa de las bebidas y los aperitivos. Se
había puesto unos vaqueros y una camisa azul, llevaba el cabello negro perfectamente
peinado y el rostro recién afeitado. El corazón de ______ empezó a correr como un reloj
al que le hubieran dado demasiada cuerda. Era el hombre más guapo que había visto en
su vida.
— ¡Ah, ahí estás, Tom! —lo saludó Margie sonriente, tomándolo del brazo—,
¿cómo estás?
— Bien —respondió él. Sus ojos se posaron en _______ y se quedó mirándola
fijamente, pero se obligó al momento a apartar la vista—. Estás preciosa, Margie.
—Gracias —murmuró está incómoda. El cumplido debería haber sido para _______.
Y entonces cometió un error—. ¿No te parece que ______ también está muy bonita?
—inquirió forzando la situación.
______ quería que la tragara la tierra, y Tom no dijo una palabra, sino que tomó la
mano de Margie.
—Ven, vamos a bailar —y la arrastró hacia el círculo de personas que bailaban.
A la pobre _______ se le cayó el alma a los pies y fue a sentarse en una silla junto a
la pared, sintiéndose sola, rechazada e incómoda. ¿Por qué se habría vestido de ese
modo? Estaba haciendo el ridículo. «La mona, aunque se vista de seda, mona se queda».
Siempre había odiado ese refrán, pero era la verdad.
En ese momento, sin embargo, apareció Darren.
—Hola —la saludó con una cálida sonrisa—. ¿No estarás escondiéndote?
—Es que no sé bailar —le contestó ella forzando una sonrisa.
—Pues entonces no deberías perder esta ocasión de aprender —le dijo él
enarcando una ceja y tendiéndole la mano. La banda había empezado a tocar una
melodía romántica y lenta.
—La verdad es que no tengo muchas ganas —musitó ______ sacudiendo la cabeza.
Darren se encogió de hombros y se apoyó en el poste que había junto a la silla de
______. Sus ojos se fijaron en Tom y Margie.
—El jefe no pierde el tiempo, ¿eh? —masculló celoso.
—Provienen del mismo mundo —dijo ______ en voz queda—. Han pasado mucho
tiempo juntos desde que Tom llegó al rancho, y sus hijos lo adoran.
—A mí Curt y Jess tampoco me detestan —dijo Darren. Inspiró profundamente,
apartándose del poste—. Bueno, no se ha escrito nada sobre los cobardes, ¿verdad
______?
—Buena suerte —le deseó la joven alzando la cabeza y sonriéndole.
Darren le guiñó un ojo y se dirigió a los bailarines. Dio un toque a Tom en el
hombro. La pareja se detuvo a mirarlo, y tras una inclinación de cabeza de Darren,
Tom se hizo a un lado, y le permitió tomar el relevo.
Tom salió de la pista de baile y lanzó una mirada brusca a ______ antes de ir junto
a ella. Se sirvió un ponche y se quedó de pie observando el baile.
—Parece que has perdido a tu acompañante —le dijo a la joven con frialdad, sin
mirarla.
—¿Qué sucede? ¿Es un rival demasiado fuerte para ti?—le espetó ______.
Tom giró la cabeza hacia ella y parpadeó. Nunca había escuchado ese matiz
venenoso en su voz.
—Me parece que ese es tu problema, cariño, no el mío —replicó—. No puedes
negar que vas vestida para la ocasión. ¿Te has rendido antes de luchar?
La puya no hirió a ______, sencillamente porque, aunque Tom lo ignoraba, no
sentía nada por Darren.
—¿Sigue en pie aquella oferta que me hiciste de enseñarme a bailar? —se atrevió
a preguntar temblando por dentro. Darren tenía razón, se dijo, si no se arriesgaba, no
conseguiría nada—. Una vez me dijiste que si me ponía un vestido me enseñarías...
—murmuró tímidamente.
Los ojos cafeces de Tom se clavaron en los suyos como dardos.
—No deberías creer todo lo que te dicen, ______. Los hombres solemos ponernos
poéticos cuando llevamos varios meses sin una mujer —le contestó Tom con
insolencia, ______ se había puesto roja como la grana—. Lo siento cariño, pero no
me van los marimachos — se burló—. Yo que tú no descuidaría a McAnders, me parece
que es bastante voluble en sus afectos...
______ se había puesto de pie y estaba temblando.
—Eres cruel.
—¿Tú crees? —inquirió él entornando los ojos—. Y respecto a tu oferta... No
quiero bailar contigo, ni ahora, ni nunca. Oh, y si te has comprado eso para llamar mi
atención —añadió señalando el traje—, harías bien en tirarlo a la basura. No estoy
interesado en ti.
______ sentía como si el suelo estuviese hundiéndose bajo sus pies. Alzó la vista y
lo miró dolida, como un animal herido, con los ojos brillantes por las lágrimas que se
agolpaban por salir.

No podía soportarlo más. Salió del granero con las enaguas golpeándole los muslos mientras corría hacia la casa. No se detuvo hasta estar dentro, haber subido
las escaleras y encerrarse en su habitación, con las lágrimas rodando a raudales por
sus mejillas.
Tom se había quedado observando angustiado cómo se alejaba. No se había
esperado una reacción así, sobre todo después de aquel abrazo con McAnders y
haberla visto hablando cordialmente con él momentos antes. Quería creer que las
lágrimas eran por ese tipo, por haberlo visto bailando con Margie, no por lo que le
había dicho, porque si fuera así, se dijo, no podría soportar la idea de haberle hecho
daño.
______ lloró hasta dormirse, y se despertó a la mañana siguiente sintiéndose muy
desdichada, preguntándose cómo podría soportar encontrarse cara a cara con Tom,
porque sabía que antes o después ocurriría. Margie había subido a su dormitorio y
había llamado a la puerta pidiéndole que la dejara entrar para hablar con ella, pero
______ se había negado a contestar siquiera, esperando que pensara que se había
quedado dormida.
En el fondo, se dijo, le dolía más haber permitido que Tom viera hasta qué
punto la había herido, que el hecho en sí de que la hubiera herido. ¡Estúpida, estúpida!
Tenía que haber salido a bailar con cualquiera, a reír, demostrar a Tom que podía
vivir sin él. Sin embargo, ella no era de ese tipo de persona. Había llevado el corazón
en la mano, y Tom lo había machacado.
Apenas había bajado y se había sentado a la mesa del comedor, donde Bella había
dispuesto el desayuno, cuando Tom entró, haciendo que el corazón le diera un vuelco.
—Tengo que hablar contigo —le dijo.
—No creo que tengamos nada de que hablar —le espetó ______ sirviéndose café.
Sus ojos oscuros se alzaron hacia los de Tom con una mirada dura y fría.
—Es sobre lo que ocurrió anoche... Querría poder borrar todo lo que te dije. Lo
siento, ______. Estabas preciosa.
—Gracias —contestó ella. Sin embargo, no había calidez alguna en su voz—. Si me
hubieras dicho eso mismo anoche, habría significado mucho para mí.
—Es solo que me estomagaba verte con McAnders— confesó Tom—, ver cómo
tratabas de seducirlo.
—¿Seducirlo? —repitió la joven entre incrédula e indignada.
— ¡Sí, de seducirlo! ¿No es esa la razón por la que te vestiste de ese modo?,
¿para que te mirara? Espero al menos apreciara tus esfuerzos.
______ sintió que todo su cuerpo temblaba de ira.
—La verdad es que mi objetivo no era específicamente Darren, pero gracias por
la idea. En la próxima ocasión que tenga, tal vez me tire encima de él para ser más
explícita. ¡Al menos él me dijo que estaba bonita y se ofreció para enseñarme a bailar!
— ¡Porque le dabas lástima, por eso! —bramó Tom sin pararse a pensar lo que
decía.
— ¡Igual que todos entonces! —le gritó ______—. ¡Ya sé que no soy atractiva! ¡No
soy más que un marimacho estúpido! ¡Pues prefiero que sintiera lástima a que se riera
de mí como tú!
— ¡Yo no me reí de ti!
—¿Ah, no? ¿Y cómo lo llamarías tú?
Bella apareció en ese momento por la puerta del comedor, con los ojos como
platos, pero ninguno de los dos la oyó entrar.
—¿Por qué no me dejas explicarte...? —comenzó Tom exasperado.
—¿Por qué no te metes las explicaciones por donde te quepan? —le espetó ella.
— ¡______! —la reprendió Bella, que nunca la había oído hablar así.
—Muy bien, ¿es eso lo que quieres? Porque si es lo que quieres, dejaré el tema y
no volveremos a hablar de ello —masculló Tom. Tenía el sombrero en las manos y
estaba aplastándolo, pero no se daba cuenta—. No se puede hablar con quien es
incapaz de escuchar.
—¿Qué más quieres que escuche? ¡Ya he escuchado bastante! ¡Me dijiste que
tirara el traje a la basura si me lo había puesto para impresionarte, y que no estabas
interesado en mí, y que me creo todo lo que me dicen...!
— ¡Dios! —gimió Tom.
— ¡Y que lo que ocurrió entre nosotros se debía solo a que tú llevabas mucho
tiempo de abstinencia! —concluyó ______ con furia—. Y ahora sal de mi comedor.
Los huevos revueltos se están enfriando.
—¡Al infierno los huevos! —bramó Tom. Sus ojos parecían barro fundido
incandescentes—. ¿Vas a escucharme o no?
— ¡No, no pienso escucharte, y no voy a comerme los malditos huevos! ¡Los
guardaba para ti!
Y, poniéndose de pie, tomó la fuente en sus manos, arrojó el contenido a Tom y
salió del comedor a grandes zancadas.
Tom se quedó allí de pie, como si se hubiera convertido en una estatua. Tenía
trozos de huevo en la cara, la camisa, los pantalones... hasta habían caído unos trozos
en el sombrero, que sostenía aún en la mano.
Bella no se movió, pensando que iba a explotar de un momento a otro, pero Tom
la miró fijamente un buen rato antes de colocarse el sombrero con la poca dignidad
que le quedaba.
— ¿Quieres... eh... un poco de bacón también? —le preguntó Bella con sorna.
—No, gracias —masculló Tom calmadamente—. No queda sitio donde ponerlo.
Se dio la vuelta y salió de la casa, dejando a Bella al borde de morir de un ataque
de risa. Apenas podía creer lo que había visto.
Se desató una auténtica guerra fría entre ellos. ______ se comunicaba con Tom a
través de Chappy, y lo evitaba siempre que podía. Tras poner a Tom en su sitio, ______
había ganado algo más de confianza en sí misma. Decidió que su vida tenía que cambiar,
y empezó por el armario. Tiró toda la ropa que tenía y compró ropa nueva, ropa de su
talla. Fue a la peluquería para que le hicieran un peinado que la favoreciera, y comenzó
a maquillarse. Además, Margie le enseñó como zafarse de los moscones con cierta
elegancia y compostura. Estaba empezando a abrirse como una flor rezagada a la
llamada de la primavera.
Margie empezó a pasar más y más tiempo en el rancho, y frecuentemente ______ la
veía en compañía de Tom. Los niños habían comenzado a picar a su madre con
comentarios sobre Tom y ella, y como ______ le había dicho a Darren, era evidente que
adoraban al texano.
Darren, por su parte, se mostraba cada vez más irritado ante la situación y había
empezado a lanzarle puyas a Margie cuando se encontraban... a las que ella siempre
contestaba. Celoso incluso de la atención de los chicos hacia Tom, había intentado
acercarse a ellos, y había conseguido que empezaran a apreciarlo, y a buscar su
compañía para que les enseñara cosas sobre los caballos, el ganado, o les contara las
historias que su abuelo le había relatado acerca del «salvaje Oeste».
Tom, por otro lado, lanzaba miradas furibundas a ______ cuando sabía que ella lo
estaba mirando, pero, cuando no, la devoraba con los ojos. Respecto al trabajo, ya
totalmente recuperado de su enfermedad, se había empleado a fondo, y la venta de
ganado había resultado mejor que nunca.
El tío Ted llamó a ______ para felicitarla por el modo en que estaba mejorando la
situación del rancho, y la joven se sintió orgullosa, y admitió que el mérito no era todo
suyo. Su tío le preguntó, como quien no quiere la cosa, si su opinión acerca del capataz
que le había enviado no había cambiado. ______ respondió con evasivas y se inventó
una excusa para cortar la conversación. Sin embargo, apenas había colgado, el aparato
volvió a sonar.
—¿Es usted ______ Regan? —le preguntó una voz femenina al otro lado de la línea.
—Sí.
—Soy Shelby Jacobs —dijo la mujer—. Me preguntaba si podría hablar con mi
hermano Tom, su capataz.
______ se quedó callada por la sorpresa. ¡La hermana de Tom!
—Em... Ha ido a la ciudad a comprar unos suministros que nos hacían falta —dijo
cuando reencontró su voz—, pero estará de vuelta dentro de una hora. ¿Quiere que le
diga que la llame?
—Vaya, eso sí que es un problema... Verá, mi marido Justin y yo regresamos a
Jacobsville dentro de unas horas. Estamos en Tucson por un asunto de negocios, y yo
tenía la esperanza de ver a mi hermano, pero, en fin... tendrá que ser en otra ocasión.
—Espere —le dijo ______ impulsivamente—. ¿Por qué no vienen aquí? El rancho está
solo a una media hora de Tucson.
—Oh, no querríamos molestar.
—No es ninguna molestia. Por favor. No sé si Tom llegará a tiempo para verla,
pero me encantaría que nos conociéramos. Su hermano ha hablado tanto de usted
que es como si ya la conociera.
—¿Seguro?
—Sí, por favor, vengan —y procedió a indicarle cómo llegar allí.
Una media hora más tarde, un coche alquilado se detenía frente a la casa, y de él
bajaba una pareja. ______ reconoció inmediatamente a la mujer de las fotografías de
la cabaña de Tom.
—Tú debes ser ______ —dijo Shelby con una sonrisa cuando salió a recibirlos—. No
te importa que nos tuteemos, ¿verdad? Resulta raro con una persona tan joven. Este
es Justin, mi marido —lo presentó.
Por el orgullo con que había pronunciado las últimas dos palabras y cómo había
alzado los ojos con adoración hacia él, _______ comprendió que estaba muy enamorada.
Justin y la joven se estrecharon la mano, saludándose cordialmente.
______ los llevó al salón, y les presentó a Bella, quien entraba en ese momento con
una bandeja con café, pasta, platillos y una tarta de chocolate recién hecha.
—Bella, cuando llegue Tom, dile que venga directamente a la casa, pero no le
digas por qué —le dijo ______ a la mujer.
—Bien, le diré que tienes más huevos revueltos para él —respondió Bella con
sorna, saliendo de la habitación.
Shelby observó intrigada que ______ se había sonrojado.
—¿Huevos revueltos? —repitió con una sonrisa.
—Bueno, tuvimos un pequeño desacuerdo el otro día —farfulló _______ tras
aclararse la garganta.
—¿Acerca de unos huevos revueltos? —inquirió Justin divertido.
—Bien, la verdad es que... perdí los estribos y le... le lancé mi desayuno —confesó
______ roja como una amapola, y removiéndose incómoda en el asiento—. Pero fue él
quien se metió conmigo primero —se defendió. El matrimonio la miraba de hito en hito,
pero al momento empezaron a reírse.
—Te creo, ______, sé lo difícil que puede ser mi hermano a veces —la tranquilizó
Shelby con una sonrisa—. ¿Qué tal se está adaptando a esto?
—Oh, se lleva muy bien con los hombres —respondió ______ aliviada de no tener que
entrar en más detalles sobre sus desavenencias —. Le tienen mucho respeto.
Shelby, que llevaba un rato observándola atentamente, dijo de pronto:
—¿Sabes? No eres en absoluto como te había imaginado por la descripción que
nos hizo de ti Tom el día de nuestra boda.
—¿De veras? —contestó ______ curiosa—. ¿Cómo me describió?
—Si le respondes a eso te dejaré fuera de mi testamento —intervino la profunda
voz de Tom desde la puerta.
— ¡Tom! —exclamó su hermana levantándose y yendo a abrazarlo y besarlo. ______
nunca lo había visto sonreír tan feliz como en aquel momento.
—Me alegra volver a verte —dijo Justin a su cuñado.
Este se levantó y le estrechó la mano antes de volver a sentarse en el sofá junto
a Shelby y rodearla posesivamente con el brazo. Aquel simple gesto le indicaba Tom
que las cosas iban mejor, mucho mejor, miró a la pareja, y al fin pudo respirar
tranquilo. Parecía que habían resuelto sus problemas.
—Te llamé por si podías venir a vernos a Tucson antes de marcharnos —le
explicó Shelby—, pero como no estabas, ______ nos invitó a nosotros a venir aquí a
verte antes de tomar el vuelo de regreso a Texas.
—Sí, ha sido muy amable por su parte —asintió Justin.
—Um, ya —farfulló Tom. Tomó asiento al lado de ______ en el sofá frente a ellos,
pero no la miró siquiera.
—No hace falta que me lo agradezcas — masculló ______ molesta, con una sonrisa
forzada—, habría hecho lo mismo por cualquiera.
Los ojos cafeces de Tom la miraron centelleantes.
—De eso no me cabe la menor duda. Tienes un corazón tan grande... —le dijo con
sarcasmo.
—Lo tenía —le espetó ella—, se ha encogido es por culpa de los hombres.
— Oh, estupendo —murmuró Tom—, échanos toda la culpa. Según tú, no
hacemos nada bien, ¿no es cierto?
—Solo cuando tenéis a una mujer que os dirija — contestó _______ con una sonrisa
gélida.
—Pues déjame decirte que yo no permitiré que me dirija ninguna mujer. ¡Antes
muerto! —le espetó—. Lo que es más... —Tom se quedó callado al darse cuenta de que
Shelby y Justin estaban observándolos entre curiosos y divertidos—. Ejem, ¿y cómo
van las cosas en Jacobsville?
Justin reprimió a duras penas la risa, mientras que Shelby tuvo que soltar la
taza de café sobre la mesita para no volcarla. No hacía falta ser muy listo para ver lo
que estaba ocurriendo allí, se dijo Shelby: su hermano había encontrado a la horma de
su zapato.

Capítulo 9
Ya estaba anocheciendo cuando, una media hora más tarde, Tom y ______ salieron
a despedir a Shelby y a Justin. Después de que el coche se perdiera en la distancia, la
joven iba a volver a entrar en la casa, cuando Tom la retuvo por el brazo.
—Ven a dar un paseo conmigo, ______—le dijo con voz queda. Y la llevó por el
camino que conducía a la cabaña.
______ se decía que tal vez debiera haberse negado, porque estaba segura de que
acabarían discutiendo, pero la brisa estaba perfumada por el aroma de las flores y las
estrellas brillaban sobre ellos en la negra manta del cielo nocturno. Tom la había
tomado de la mano y, de algún modo, ______ intuyó en él cierta tristeza y amargura.
Tal vez solo necesitaba a alguien con quien hablar.
Tom se detuvo junto a la valla que rodeaba la cabaña, soltó su mano y encendió
un cigarrillo.
—Tu hermana parece encantadora —murmuró _______.
—Lo es. Siempre hemos estado muy unidos. Solo nos teníamos el uno al otro.
Tras la muerte de nuestra madre, nuestro padre se volvió muy codicioso, y era muy
estricto, así que la vida con él resultaba un verdadero infierno. Proteger a Shelby de
él fue el único motivo por el que no me marché de casa.
—¿Hace mucho que se conocen Justin y ella? — inquirió ______ curiosa.
—Mucho —asintió Tom dando una calada al cigarrillo—. pudieron a haberse casado
hace seis años, pero Shelby rompió el compromiso. Nunca llegué a averiguar por qué,
pero estoy seguro de que mi padre tuvo algo que ver con ello. El caso es que durante
los seis años que siguieron, Shelby le fue fiel a Justin, no salió con ningún otro
hombre, y no se casó. Mi padre murió y nos vimos ahogados por las deudas, y entonces
fue cuando Justin volvió a proponerle matrimonio. Pensé que lo había hecho para
vengarse, que tenía intención de hacerla muy desgraciada cuando la tuviera bajo su
poder, y de hecho el día de la boda, Shelby no parecía muy feliz, pero parece que han
solucionado sus diferencias. ¿Te has fijado en cómo se miraban el uno al otro?
______ se apoyó en la valla y sonrió.
—Sí, parecían muy felices.
—Son afortunados. La mayoría de la gente no recibe segundas oportunidades.
La joven alzó la vista hacia él.
—Si eso es un reproche hacia mí porque te he evitado desde el día del baile...
—Estaba celoso, ______ —admitió Tom de repente. Esbozó una débil sonrisa al ver
la sorpresa en el rostro de ella—. Sí, ______, estaba loco de celos.
—¿Estabas celoso... por mí? —repitió ______ incrédula, dejando escapar una risa
amarga—. Eso sí que tiene gracia. Celoso por un marimacho, una chica fea, una chica
tímida...
—Y que por desgracia no tiene apenas confianza en sí misma —concluyó Tom—.
Vamos, ______, no seas tan dura contigo misma. ¿No crees que un hombre podría
desearte simplemente por ser tú misma?, ¿Por cómo eres y no por tu aspecto?
—No, no lo creo... porque no ha ocurrido nunca — lo contestó ella—. Tengo
veinticuatro años y ya me he resignado a ser una solterona.
—Pues te equivocas —replicó Tom—. Eres demasiado apasionada como para vivir
y morir sola.
______ enrojeció profusamente.
—Lo nuestro no funcionaría nunca. Yo no soy más que una ingenua chica de
provincias mientras que tú eres un hombre experimentado... 
—¡No digas tonterías! —le espetó él—. Ni siquiera he estado con tantas mujeres
como crees. Lo que ocurrió entre nosotros ocurrió porque tú estabas necesitada de
amor.
—Gracias, muchas gracias —masculló ______— Eso era justo lo que me hacía falta
oír.
—¿Quieres callarte y dejarme acabar? —rugió— No me dejaste explicarme. Me
tiraste esos huevos revueltos y te marchaste hecha una furia.
—Creo que tenía derecho a estar enfadada después de lo que me habías dicho
—le recordó ______.
—Muy bien, tenías derecho—admitió él—, pero no me dejaste explicártelo,
maldita sea.
—No hacen falta más explicaciones, Tom. Por lo que acabas de decirme, imagino
que sentiste que Darren estaba pisando en lo que consideras tu territorio.
—En cierto modo, sí —respondió él sin poder reprimir una sonrisa.
—Pues tranquilo, no tienes que preocuparte por Margie —le dijo ______ al cabo de
un rato—. Quiero decir... Es obvio que ella está loca por ti, y los chicos te adoran...
—¿De qué diablos estás hablando? —inquirió Tom mirándola con el ceño
fruncido.
—No puedo culparte por sentirte atraído por ella —continuó ______—, y siento
haberte puesto las cosas tan difíciles... no era mi intención. Tú lo has perdido todo, y
te mereces tener a alguien a tu lado, a alguien que te quiera.
—¿Quieres que sea feliz, ______?
—Sí, claro que sí —murmuró ella en la oscuridad—. Yo no pretendía causarte
problemas. Es solo que...
—¡Por Dios, ______, no tienes ni una pizca de confianza en ti misma! —le espetó
Tom—. No puedes ir así por la vida... Además, ni siquiera comprendo el porqué.
Quisiera saber de dónde viene este ridículo complejo tuyo con los hombres.
La joven se quedó callada largo rato, antes de hacer acopio del valor suficiente
para hablar:
—Una vez... me hicieron daño —murmuró—. Era una adolescente, y me encapriché
de uno de los peones del rancho. Lo perseguía a todas horas y coqueteaba con él sin el
menor pudor, pero él estaba enamorado de una mujer... una mujer a la que no podía
tener. Así que, una noche, tras... tras haberse emborrachado, decidió que, si no podía
conseguir lo que quería, se resarciría conmigo —le explicó riendo con amargura—.
Hasta entonces yo no sabía nada de las relaciones entre hombres y mujeres. Pensaba
que era como en los libros: tomarse de la mano, sonreírse, besarse... pero nunca pensé
en que los amantes también compartían la cama... Cuando entró en mi dormitorio e
intentó forzarme, me entró verdadero pánico, y empecé a chillar. Entonces Bella vino a
rescatarme, y el vaquero se marchó muy lejos.
Tom la había estado escuchando tan absorto que tuvo que tirar el cigarrillo
porque le estaba quemando los dedos.
—Fue McAnders... ¿no es cierto? —inquirió casi seguro.
—Sí. Estaba enamorado de Margie, pero yo no lo sabía. Después de aquello me
sentí tan avergonzada de mí misma y tan asustada de los hombres que dejé de
ponerme ropa que insinuara mi figura en lo más mínimo.
—¿Hasta que aparecí yo? —adivinó Tom.
______ se sonrojó.
—Ya te lo dije, yo solo quería que te sintieras cómodo en el rancho porque tú te
mostraste amable conmigo, pero me temo que me dejé llevar... como aquella vez.
—¿Y qué me dices de tu relación con McAnders... ahora? —murmuró Tom—.
¿Sientes algo por él?
______ sacudió la cabeza con vehemencia.
—Ni siquiera he sentido deseo físico por él... nunca.
—Pero sí lo sentiste conmigo —murmuró Tom acercándose a ella. Le acarició el
rostro y el cabello. El ritmo del corazón de ______ se disparó -. Y si McAnders no
hubiera aparecido, tal vez te habrías sentido atraída por mí en otros sentidos... No
hemos tenido tiempo de conocernos mejor.
______ puso las palmas abiertas contra el tórax de Tom, vacilante, como si temiera
que fuera a arrojarla de su lado. Sin embargo, él colocó las suyas encima y las apretó
contra la tela de la camisa.
—Pero tú no querrías... —balbució ______—. Margie está en el rancho mucho más
tiempo ahora y...
—Y por supuesto tú crees que estoy loco por ella.
—¿Y acaso no lo estás? —insistió ella obstinada.
—No voy a decírtelo, ______ —le contestó Tom alzándole la barbilla—. Tienes que
sacar la cabeza de debajo de la tierra y mirar el mundo de frente. Si me deseas,
tendrás que empezar a creer que yo te deseo también; tendrás que empezar a confiar
un poco en ti misma, y a confiar en que yo nunca te haría daño.
—Confiar es difícil —repuso ella.
—Es difícil para casi todo el mundo, _______ —contestó Tom—. No te queda más
remedio que decidir si merece la pena arriesgar tu confianza. El amor no trae garantía
como una tostadora. Nadie te devuelve el dinero si acabas con el corazón roto, pero
llega un momento en la vida en que tienes que confiar en tus instintos y lanzarte al
vacío.
— A ti te gusta Margie, ¿cómo podría yo competir con ella? —se obstinó _______.
—Margie atrae a los hombres porque emite una serie de señales. Tú también
podrías aprender a hacerlo si te lo propusieras —le dijo Tom—. Podrías llamarme al
despacho y besarme hasta dejarme inconsciente, o comprarte un vestido muy sexy con
el que dejarme deslumbrado.
—Margie me compró ese traje para el baile y tú no me alabaste precisamente
—le recordó ella.
—Lo sé —suspiró él—, traté de disculparme, pero tú no quisiste escucharme
siquiera.
A _______ le daba la impresión de que el corazón fuera a salírsele del pecho.
Mientras hablaba, las manos de Tom habían descendido hasta sus caderas,
atrayéndola hacia él. Trató de apartarse, pero él la retuvo con suavidad.
—Esta vez no podrás escapar. No te dejaré —le dijo.
— Tengo que volver a la casa —balbució ______.
Aquel abrazo estaba trayendo recuerdos demasiado dulces a su mente,
recuerdos que la hacían sentirse como si se estuviera derritiendo.
—¿Asustada, ________? —inquirió Tom con voz queda.
— ¡No pienso ser una conquista más en tu lista! — gimió ella de pronto, tratando
de zafarse.
—Vamos, ______, no es la primera vez que estamos así de cerca el uno del otro
—murmuró Tom rozándole la frente con los labios—. De hecho, hemos estado piel
contra piel, tus senos contra mi torso. Luego, mientras los besaba, tú me hacías
inclinar aún más la cabeza, y te arqueabas hacia mí.
La joven ocultó el rostro en su camisa, azorada y temblorosa al recordar el
placer que había sentido.
—Pero entonces Chappy llamó a la puerta y rompió el hechizo del momento
—murmuró Tom contra su mejilla—. Si no hubiera aparecido, habría seguido
haciéndote el amor, pero supongo que fue una suerte que nos interrumpiera, porque si
no aquello se nos habría ido de las manos, ¿no crees? Me temo que no habríamos
parado.
—¿Tan malo habría sido que llegáramos hasta el final? —inquirió ______, poniéndose
tensa de repente.
—Cariño, soy un hombre anticuado —contestó él acariciándole la espalda—.
Nunca te pediría que llegaras hasta el final conmigo sabiendo como sé que eres virgen.
Y tú tampoco eres la clase de mujer que...
—Lo sé —farfulló _______ mordiéndose el labio inferior—, tengo demasiadas
inhibiciones.
—Sí, pero hicimos que la mayoría de ellas se esfumaran aquel día en mi cama —le
recordó Tom—. ¿Sabes cuál es tu mayor problema, ______? El modo en que niegas tus
propios atractivos. Creo que debes ser la única persona incapaz de ver que eres una
preciosidad.
—¿Yo? —inquirió ella sin aliento.
—Sí, tú —murmuró él besándola de nuevo—. Tienes un gran corazón —susurró
besándola otra vez durante un rato más largo—; te preocupas por los demás —añadió
besándola de nuevo. Esa vez abrió sus labios ligeramente antes de apartarse—; eres
inteligente — estaba solo a unos centímetros de su boca—; y eres la mujer más sexy
que he conocido en mi vida...
Esas últimas palabras las susurró directamente en el interior de la boca de _______,
para a continuación invadirla con su lengua. La joven jamás había experimentado esa
intimidad, ni siquiera aquel día en la cabaña, y se asustó un poco. Trató de apartarse,
pero la mano de Tom en su nuca lo evitó.
—No luches contra esto, ______ —murmuró—, no voy a hacerte ningún daño,
relájate. Déjame tomar tu boca. La trataré con la misma dulzura con que trataría tu
cuerpo si te entregaras a mí, pequeña.
Aquellas palabras, junto con la delicadeza con que lo hacía, lograron
tranquilizarla, y pronto se encontró derritiéndose contra él, temblando por el deseo
que estaba despertando en ella. Gimió sin poder evitarlo y sintió que Tom sonreía
contra sus labios.
Pero, ¿y Margie?, Quería preguntarle. ¿Cómo podía estar haciendo aquello con
ella cuando quien le interesaba era Margie? Sin embargo, hechizada como estaba por
la magia que tejían sus labios y el calor de su cuerpo, no podía dejar de responderle.
«Ya me odiaré mañana por esto», se dijo. No tenía sentido preocuparse en ese
momento en vez de disfrutarlo y atesorar esos recuerdos para el futuro.
Tom la atrajo aún más hacia sí para que notara lo excitado que estaba, pero
______ no protestó. En vez de eso, lo rodeó con sus brazos, y se apretó contra él
tímidamente.
Tom levantó la cabeza de pronto y la miró con ojos brillantes. ______ podía sentir
los fuertes latidos de su corazón contra su pecho.
— Entra conmigo en la cabaña. Nos sentaremos juntos en el sofá de cuero y nos
amaremos unos minutos.
—Pero, Tom, no debemos... —le rogó la joven contra su voluntad—. Tú dijiste...
—Lo necesito, ______ —contestó Tom tomándola en sus brazos y levantándola del
suelo. La llevó hasta el porche—. Lo necesito...
______ le echó los brazos al cuello y ocultó el rostro en el hueco de su cuello.
—Pero no puedo... no puedo acostarme contigo... —balbució.
— Yo jamás te pediría eso, ______ —le aseguró él con vehemencia.
La besó con pasión mientras, abría la puerta y la llevaba dentro, sin encender la
luz.
Cerró la puerta de una patada y la llevó al sofá, depositándola sobre él sin
despegar sus labios de los de ella. Le desabrochó uno tras otro los botones de la blusa,
y retiró después el sostén de encaje, besando y mordisqueando sus cálidos senos
ardorosamente, mientras _______ suspiraba, gemía y se arqueaba hacia él.
— ¡OH, Dios, ______... eres tan dulce! —gimió Tom—. Tu piel es tan dulce como la
miel...
Los dedos de _______ se enredaron en su cabello negro, despeinándolo.
— ¡Ah, por favor, no pares, Tyler, no pares...!
Sin embargo, él alzó la cabeza un momento y se apartó de ella, desabrochándose
también la camisa, y atrayéndola a continuación hacia sí, y haciéndola moverse
sensualmente de lado a lado, provocando una facción exquisita. Pronto la respiración
de ______ se volvió tan entrecortada como la suya.
Volvió a besarla en la boca con pasión, sin contenerse, pues ya hacía rato que su
autocontrol se había visto vencido por los gemidos que emitía la joven, y el tacto de su
piel de satén contra la de él. Era increíblemente excitante.
Le acarició la espalda desnuda, apretándola contra sí, sintiendo los ardientes
pezones en su tórax, como si fueran marcas de hierro candente.
— ¡OH, Tom!, No puedo aguantarlo más, no sé que es... necesito algo...
—murmuró ella con voz entrecortada—. ¡Tengo miedo!
—Es deseo, ______ —murmuró él en su oído—, la necesidad del otro. Yo también te
deseo, pero no voy a aprovecharme de ti.
—OH, Dios... para ti debe ser aún peor... —murmuró ella.
—No, es el dolor más dulce que he sentido nunca —contestó Tom—. No me
arrepiento en absoluto de esto, ¿y tú?
—No —asintió ella—. Ha sido maravilloso... Quiero quedarme contigo toda la
noche, Tom.
—Yo también lo quiero, pero no debemos.
—Solo para dormir a tu lado...
—Sabes tan bien como yo que si nos metemos juntos en una cama, nos
arrancaríamos la ropa en cuestión de minutos y haríamos el amor hasta el amanecer.
Mírame, apenas te he tocado y casi no puedo controlarme.
—¿A eso lo llamas tocarme «apenas»? —inquirió ella asombrada.
—En comparación con lo que te haría en la cama, sí.
_______ se quedó mirándolo azorada.
—¿Quieres que te cuente lo que te haría? —le dijo Tom entre suaves risas.
—No eres capaz.
Pero sí lo fue. Se inclinó sobre su oreja y se lo dijo en susurros, mientras sus
manos seguían acariciándola con dulzura.
—¡Nunca imaginé que...! —gimió ella ocultando su rostro en el pecho de Tom
cuando este hubo acabado de explicarle todas sus fantasías.
—Tenías que saberlo —le dijo él—. Aún eres muy inocente, _______. Y también quiero
que entiendas que no te haría ningún daño. Hacer el amor no es otra cosa que la
expresión física de lo que dos personas sienten la una por la otra. No tienes porque
temerlo.
—Creo que contigo no me asustaría —murmuró ______.
—Pues si me quieres, tendrás que seducirme.
—Pero tú me dijiste una vez que no te gustaba que las mujeres te persiguieran, y
que no, querías tener una relación seria.
—Hazme desearla entonces —la desafió él—. Sé la mujer que tú y yo sabemos
que puedes ser, la mujer que hay dentro de ti.
Y entonces, sin previo aviso, encendió la lámpara que había en una mesita junto al
sofá.
— ¡Tom, no! —exclamó _______ azorada.
Se tapó como pudo con las manos, pero él las apartó con suavidad, y se quedó
admirándola como si fuese una obra de arte, haciéndola sonrojar aún más. Sonrió al
ver como ella parecía muy incómoda porque él viera los tensos que estaban sus senos y
sus pezones.
—Sí, ________, puedo ver cuánto te he excitado. Es casi como dejarme verte
totalmente desnuda, ¿no crees? — le dijo con una sonrisa maliciosa—. Ahora ya no
estamos en desventaja, porque tú sí me has visto desnudo a mí.
—No podría olvidarlo aunque lo intentara — murmuró ella bajando la vista—. Me
pareció que eras perfecto.
—Eso es lo mismo que yo pienso de ti —respondió él—. Será mejor que te vistas,
cariño. Estás excitándome de nuevo... Me temo que no tengo tanto control sobre mis
reacciones como yo creía.
_______ dejó escapar un pequeño suspiro, y se levantó para recoger del suelo la blusa
y el sujetador. Mientras se vestían, Tom no dejaba de mirarla, hambriento.
—No debemos hacer esto muy a menudo —le dijo con una sonrisa—. Cada vez es
peor —le tendió la mano, y ella la tomó al instante.
Salieron juntos fuera, y Tom la acompañó hasta la casa. Durante el camino,
ninguno de los dos dijo una palabra, pero _______ se sentía como si se hubieran
convertido en amantes. Nunca habría nadie más para ella. Y, sin embargo, a pesar de
aquella felicidad, no podía dejar de preocuparse. Saberse deseada era maravilloso, pero
antes o después el deseo se apagaba. ¿Sentiría Tom algo más que deseo por ella? Al regresar
a la casa y acostarse, las inseguridades volvieron a hacer presa de ______, y se pasó toda
la noche dando vueltas en la cama, preguntándose si de verdad podía competir con Margie.
Cuando bajó las escaleras para desayunar, Bella estaba sentada ya en el
comedor, desayunando.
—Parece que todavía es demasiado temprano para los nuevos huéspedes —le
dijo—, así que podremos desayunar tranquilamente solas.
—¿Y Tom? —le preguntó sentándose—. No, no me lo digas... También hoy se ha
ido a desayunar al barrancón con los hombres, ¿verdad? Últimamente apenas pisa la
casa...
—Me preguntó por qué será —respondió Bella con sorna—. Desde que alguien le
tiró unos huevos revueltos creo que no se siente demasiado bienvenido. Es una pena,
niña. Es un hombre agradable... no podrías encontrar a nadie mejor.
—No es a mí a quien quiere —le espetó _______, tomando una tostada y untándola
con margarina—, es a Margie.
—¿Te ha dicho él eso? —inquirió la mujer bebiendo un sorbo de su café.
—No, pero tampoco lo negó.
—______, me equivoqué al coartarte cuando intentaste atraer a Tom vistiéndote y
actuando como una señorita. Tenía que haberte animado, haberme dado cuenta antes
de que era un hombre de fiar, pero lo único que hice fue complicar las cosas, lo siento.
—Tú no hiciste nada, Bella —repuso _______—. Lo que pasa es que no soy la clase de
mujer que Tom necesita... no soy más que un marimacho de pueblo... y ni siquiera sé
bailar.
—¿Cuándo vas a dejar de tirarte por tierra? — gruñó Bella—. Escucha, niña, solo
porque Darren McAnders no tuviera ojos más que para Margie, no significa que no
puedas atraer a otros hombres. Eres joven y bonita, y si te esforzaras un poco,
podrías convertirte en la mujer que Tom necesita. Además, ya no es un hombre rico.
No necesita un florero, necesita a una mujer que lo ayude a construir un legado que
dejar a sus hijos, una mujer de carne y hueso.
—Bueno, al menos eso lo tengo, soy de carne y hueso.
—Y también eres una mujer muy trabajadora — añadió Bella—. Y tienes buen
corazón, y sabes escuchar... No debes infravalorarte, ______, tienes que ser positiva.
Para empezar te estás poniendo ya ropa de tu talla en vez de esos pantalones
—Teníais razón sobre lo que pasó con Darren —admitió—. Supongo que es cierto
que me lo tomé demasiado a la tremenda porque entonces no sabía nada sobre el deseo
y los hombres.
—Hum... ¿y ahora sí? —inquirió Bella con una sonrisa picara.
_______ se notó enrojecer hasta las orejas. Extendió la mano para tomar su taza de
café, pero la volcó.
—Oh, vaya, nos hemos levantado un poco torpes esta mañana... —murmuró la
mujer.
______ la ignoró, mientras trataba de limpiar una mancha de su camisa nueva.
— ¡Odio el café!—masculló levantándose—. ¡Y no soy torpe! —le espetó a Bella
levantándose.
Se dirigió furiosa hacia el otro extremo del comedor para subir las escaleras y
cambiarse, pero tropezó con la alfombra y cayó de bruces. Bella ya no podía
aguantarse la risa.
— ¡Y dice que no es torpe! —murmuró levantándose de la silla y yendo a la cocina.
En ese momento la joven estaba a punto de levantarse, cuando sintió que unas
fuertes manos la alzaban. Al subir la vista se encontró con Tom.
—¿Querías algo? —le preguntó sonrojada, apartándose el cabello del rostro.
—Chappy está muy ocupado con las yeguas nuevas, así que he venido a ofrecerme
para acompañarte a la excursión a caballo de esta tarde en su lugar... a menos que
prefieras que vuelva a ir McAnders contigo...
—No —se apresuró a decir _______—. Darren se ha convertido en un buen amigo,
pero preferiría ir contigo.
Una sonrisa se dibujó lentamente en los labios de Tom al ver cómo la joven se
sonrojaba. Aquella timidez la hacía aún más encantadora, y cuando no se vestía como
una huérfana estaba preciosa.
—Yo también prefiero estar contigo —le dijo suavemente.
El corazón de ______ daba saltos de alegría. «Si existía el Cielo», se dijo, «seguro
que se parece a esto». Y le sonrió con los labios y los ojos.
En ese instante, sin embargo, entró Bella y rompió el hechizo del momento. _______
se excusó mientras la gobernanta se deshacía en maliciosas risitas, y fue al vestíbulo a
por su sombrero.
El resto de la mañana, la joven se sintió como si estuviera, verdaderamente
flotando, y se le hizo una eternidad hasta que llegó el momento de salir con las
mochilas, los sacos de dormir y todo lo demás para la excursión.



HOLA!!! BUENO AQUI ESTAN LOS CAPITULOS ... EL DE EL JUEVES Y VIERNES ... SIN MAS QUE DECIR ME DESPIDO 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA :)) HASTA PRONTO