lunes, 2 de mayo de 2016

NUEVA NOVELA

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PASENSE Y LEANLA Y COMENTEN :D

11- FINAL

Capítulo 11
Para cuando ______ había salido del abrevadero, chorreando y maldiciendo, Tom se
había alejado a grandes zancadas, y de un humor de perros. Un par de peones lo habían
presenciado todo, y estaban observándola al borde de la risa. ______ les lanzó una mirada
furibunda, pero aquello no evitó que su dignidad se viera seriamente resentida cuando
los oyó reírse a carcajada limpia mientras se dirigía hacia la casa.
Cuando entró, se encontró con Bella, pero se negó a darle ninguna explicación,
sino que subió directamente a ducharse y cambiarse antes de que nadie más pudiera
reírse de ella. Después, volvió a bajar, entró en el despacho y, sin sentarse siquiera,
descolgó el teléfono y marcó el número de su tío.
—Dimito, quiero dejar de dirigir este rancho —le soltó sin más preámbulos—. Me
da igual perder la herencia de mi familia. ¡No pienso permanecer más tiempo en el
mismo lugar que ese capataz que me has mandado!
El tío Ted esbozó una sonrisa divertida al otro lado de la línea. Aquello era un
cambio, para variar: ¡su sobrina, que no dejaba siquiera que los hombres se le
acercaran, estaba furiosa con uno! Había sido una gran idea mandar allí a Tom
Kaulitz.
—Vamos, vamos... —trató de calmarla—. No puedo dejar que tires tu herencia
por la ventana, ______. Lo siento, pero me temo que tendrás que quedarte y solucionar
las cosas.
—¡Pero es que no puedo! —gimoteó desesperada—. Escucha, firmaré todo lo que
tenga que firmar y...
—No, es mi última palabra —y le colgó.
_______ se quedó observando el auricular como si le hubieran salido antenas. ¡No
podía hacerle aquello! Lo colgó con furia y se quedó mirándolo fijamente, con los puños
cerrados y temblando por la ira.
— ¡Te odio! —le gritó al teléfono—. ¡Eres un machista asqueroso, y solo porque
eres rico te crees que tienes derecho a dirigir las vidas de la gente como si fueran
marionetas!
Margie, que pasaba en ese momento por el pasillo, se quedó observándola con los
ojos como platos.
— ¡No lo quiero aquí! —seguía gritándole ______ al inocente aparato—. ¡Nunca lo
quise aquí! ¡Y no entiendo por qué no me das una oportunidad para intentar solucionar
las cosas a mi manera! ¡Este es mi rancho! ¡Quiero que se vuelva a Texas, porque, sino
lo hace, seré yo la que me vaya! ¡Lo odio, y te odio a ti, y odio a Margie también!
—¿No se enteraría mejor tu tío si descolgaras el teléfono y lo llamaras?
______ se giró en redondo, y se puso pálida al ver a Margie, pero rápidamente se
repuso y la miró furibunda.
—Perdona que no te haya felicitado todavía. En cuanto pueda iré a comprarte un
regalo de bodas.
—Qué amable por tu parte —murmuró Margie con una sonrisa burlona—. Es tan
guapo... no puedo creer que esté enamorado de mí.
_____ dejó escapar lo que sonó como el maullido de un gato furioso.
—Yo también te quiero, ______ —sonrió Margie—. Vamos a ser una gran familia
feliz.
— ¡No cuentes conmigo! —le espetó ______ llorosa—. ¡Me voy de aquí, ahora mismo!
—¿Que te vas?, ¿Dónde?
—N...no lo sé... ¡y no me importa! —le gritó ______ hipando—. ¡Oh, Margie!, ¿Cómo
has podido?
—______, por Dios, mírate...
—Me da igual el aspecto que tenga.
—Ven aquí —le dijo Margie secándole la cara con un pañuelo inmaculado—. Dime,
¿qué sientes por Tom?
—Lo... ¡lo quiero! —gimió ______ prorrumpiendo en sollozos de nuevo.
—¿En serio? ¿Lo quieres de verdad? —dijo Margie sonriendo.
—Sí —asintió _______ contrariada.
¿Qué clase de conversación estúpida era aquella? ¿Tan cruel podía llegar a ser
Margie como para burlarse de ella en esos momentos?
—Pero crees que es la clase de hombre que juega con una mujer al tiempo que
coquetea con otra, ¿no es así?
______ parpadeó.
—Bueno... No, la verdad es que no lo creo. Es bastante anticuado en ese sentido
—admitió.
Margie asintió con la cabeza.
—Exacto. Vas muy bien, querida, sigue por ese camino.
_______ frunció el entrecejo, comprendiendo a qué se refería.
—Si se fuera a casar contigo, me lo habría dicho él mismo... —aventuró—. No
habría dejado que me enterara por accidente, por otra persona.
—Sí, ¿y?
______ dejó escapar un suspiro.
—Nunca coquetearía con una mujer inocente... a menos que estuviera interesado
en ella, interesado de verdad.
Margie la recompensó con otra sonrisa.
—Y tú ibas a ganar al tío Ted en cabezonería, y huir.
_______ se secó las lágrimas.
—Me he comportado como una idiota, ¿verdad? Es que... estaba asustada,
¿sabes, Margie?
—Todos nos asustamos ante la idea de un compromiso, ______, incluso cuando
amamos muchísimo a la otra persona —se acercó a ______ y la tomó por los
hombros—.Voy a casarme con Darren. ¿Querrás ser mi dama de honor?
______ prorrumpió en risas de felicidad.
— ¡Oh, Margie, claro que quiero! —dijo abrazándola, riendo y llorando al mismo
tiempo—. Siento tanto todo lo que dije antes... Pero es que estaba tan celosa... tenía el
corazón destrozado.
—¿Sabes qué te vendría bien? —le dijo Margie con un guiño—. Un paseo... cerca
de los rediles del ganado. Creo que el paisaje allí es algo impresionante.
_______ sonrió y enrojeció ligeramente.
— Iré, pero necesito que me hagas un favor: ¿podrías prestarme un vestido que
sea muy femenino?, Algo adecuado para seducir a un hombre.
Margie se rió.
—Ya lo creo que sí. Ven, creo que tengo justo lo que buscas.
Era verdaderamente un vestido de ensueño, de un verde pastel, con una falda
vaporosa y mangas abullonadas. ______ se sentía como una adolescente, nerviosa e
impaciente, mientras Margie le arreglaba el cabello, la maquillaba ligeramente y le
ponía unas gotas de perfume.
Más segura que nunca de sí misma, _______ se dirigió a los rediles del ganado. El
camino se le hizo larguísimo, y cuando al fin llegó allí, había apretado tanto el paso,
que estaba casi sin aliento.
Los rediles estaban vacíos después de la venta del ganado, pero allí estaba Tom,
apoyado en la valla de uno de ellos, con un cigarrillo entre sus dedos. Tenía el
sombrero calado casi hasta los ojos.
_______ se acercó tímidamente.
—Hola —lo saludó.
Tom contestó con una ligera inclinación de cabeza, sin girarse a mirarla.
—¿Te has perdido? —inquirió tras dar una calada a su cigarrillo.
—Esta vez no —contestó _______ enigmática. Se apoyó en la valla, junto a él, y alzó
la vista hacia los pastos—. Espero que no suelas tirar a las mujeres a los abrevaderos,
porque sí es así, vamos a tener una vida muy movida juntos.
Tom no podía dar crédito a lo que había oído. Se dio la vuelta, y escrutó su
rostro con ojos ansiosos. El corazón saltó dentro de su pecho. Se había puesto un
vestido, se había arreglado el cabello, y hasta se había maquillado. ¿Y era... era
perfume eso que olía? Estaba radiante.
—No, no suelo hacerlo muy a menudo —le contestó incrédulo—. _______, estoy
pensando en volver a Texas.
—¿Vas a huir de mí? —le contestó ella con más valor del que sentía en ese
momento—. Si lo haces te seguiré.
Tom creía estar teniendo alucinaciones.
—¿Cómo dices?
_______ hizo acopio de todo su coraje.
—He dicho que te seguiré a Texas.
Tom arrojó el cigarrillo al suelo y lo aplastó con la punta de su bota. Tardó
tanto en hablar, que ______ sintió que las rodillas le flaqueaban. ¿Se habría
equivocado?, ¿Tal vez Tom no sentía por ella lo mismo que ella por él?
—¿Ya no tienes dudas? —le preguntó él de repente, mirándola a los ojos.
Tom se había colocado frente a ella, y lo tenía tan cerca que casi no podía
respirar.
—Ninguna duda —susurró—. Te quiero.
Tom cerró los ojos un instante, y volvió a abrirlos dejando escapar un enorme
suspiro.
—Gracias, Dios mío...
La atrajo hacia sí, abrazándola con fuerza, y la acunó contra su cuerpo para
besarla después en la frente, la mejilla, el cuello... y finalmente tomar sus cálidos
labios.
_______ no se soltó ni un instante, sino que suspiró aliviada dentro de su boca.
Cuando despegaron sus labios, se apartó un poco de él para mirarlo a los ojos. Las
barreras entre ellos habían desaparecido.
—¿Te dijo Margie que no es conmigo con quien se va a casar? —le preguntó Tom
quedamente.
—No, en realidad no... Más bien me hizo reflexionar, y darme cuenta por mí
misma de que eran absurdas las dudas que tenía sobre ti —le dijo sonriéndole con
ternura—. Ahora comprendo que, si hubieras tenido algún interés por ella, jamás me
habrías tocado, ni siquiera por lástima.
Tom le acarició suavemente los brazos.
—Pues te ha llevado mucho tiempo darte cuenta de eso...
—Lo sé —musitó ______ avergonzada—. ¿Y sabes qué es lo peor? Que llamé al tío
Ted y le grité, y le dije que hiciera lo que quisiera con el rancho, y que iba a
marcharme de aquí. Gracias a Dios tuvo el buen sentido de colgarme. Tendré que
llamarle y disculparme con él.
—Creo que será mejor que esperes un poco — aconsejó Tom—, apuesto a que
aún está muriéndose de la risa. ¡Oírte a ti gritándole! Por lo que me han dicho nunca
le habías gritado a nadie hasta que yo vine.
_______ se rió y suspiró.
— Hasta ahora nunca había tenido necesidad — tomó el rostro de Tom entre
sus manos y lo miró amorosamente—. ¡Oh, Tom, te quiero tanto! Quiero vivir contigo,
y tener hijos contigo, y envejecer a tu lado.
—¿Y qué crees que quiero yo? —la picó él.
—A mí, por supuesto —respondió ella sonriendo con malicia.
Tom se echó a reír, y luego la atrajo de nuevo hacia sí para besarla con
exquisita ternura.
—Estuve esperando y esperando, y me pareció que habíamos empezado a
avanzar, pero cuando Margie regresó, después de nuestra excursión a caballo, fue
como si retrocediéramos, durante todas estas últimas semanas.
—Lo siento, Tom. Yo... sentía que no podía competir con ella. Nunca imaginé que
tú pudieras quererme por mí misma. Me parecía que era como querer alcanzar la luna.
—Pero ya no —murmuró él rozando sus labios contra los de ella.
—No, ya no —asintió _______ suavemente.
—¿Y cuándo te diste cuenta de que no estaba interesado en Margie?
—Cuando recordé la dulzura con que me habías besado y acariciado, sin forzarme
a llegar hasta el final —le susurró besándolo—. Pensé que, un hombre como tú, no haría
eso con una mujer si no quisiera algo permanente. Además, tú mismo me confesaste en
una ocasión que eras un hombre anticuado.
Tom frotó su mejilla contra la de ______, inspirando su perfume y deleitándose en
la suavidad de su cuerpo.
—Te quiero, _______ —murmuró con fervor—. Yo también quiero pasar contigo el
resto de mi vida. Te me metiste en el alma antes de que pudiera saber cómo había
ocurrido, antes incluso de que me cuidaras cuando caí enfermo. No he sido capaz de
mirar a ninguna otra mujer en todo este tiempo.
—Yo me enamoré de ti la primera vez que te vi — confesó _______—, pero me
asustaba, porque temía que solo fueras amable conmigo porque te daba lástima.
—Nunca fue así. Me gustabas de verdad, y cuando empezaste a evitarme, fue
como si me clavaran un puñal en el corazón.
—Es que no podía creer que pudieras enamorarte de alguien como yo —musitó
______—, pero cuando empezaste a señalarme mi falta de autoestima y de confianza
En mí misma... bueno, supongo que comencé a darle vueltas en la cabeza. Supongo que
he aprendido que nadie es perfecto, pero que eso no significa que no podamos ser
amados; y que el amor no tiene nada que ver con la belleza, ni con la sofisticación, ni
con el dinero, ¿no es así? El amor es más que eso.
—Mucho más —asintió Tom. Inclinó la cabeza y la besó suavemente—. Voy a
cuidar de ti el resto de mi vida. No tengo mucho que darte, solo mi corazón, pero..._______ lo calló poniendo el dedo índice en sus labios.
—No quiero nada más en el mundo. A cambio yo te daré el mío.
Tom sonrió.
—Trato hecho —susurró antes de besarla de nuevo.
Más tarde, mucho más tarde, regresaron a la casa de la mano. Bella, Margie y los
chicos estaban esperándolos ansiosos y preocupados en el porche.
—¿Y bien? —inquirió Bella sin poder aguantar más—. ¿Tendremos una boda, o una
fiesta de despedida?
— ¡Una boda! —exclamó _______ riéndose y corriendo a los brazos de la mujer,
Margie y los niños.
— ¡Ah!, ¿Quién iba a decírnoslo? —suspiró Bella sonriendo feliz—. Bueno, será
mejor que vaya a preparar la cena. Creo que haré algo especial para celebrarlo.
Cuando hubo entrado en la casa con los niños detrás, _______ volvió a abrazar a
Margie y le dijo entre risas:
— ¡Has sido mala conmigo!, poniéndome celosa todo el tiempo, ocultándome la
verdad...
—Bueno, me dije que, o bien te abriría los ojos, o los cerrarías para siempre
—contestó Margie sonriendo—. De no haber sido por mí, te habría llevado una
eternidad decidirte a salir del cascarón, y el pobre Tom seguiría esperando. Te
merecías una oportunidad.
—Gracias —murmuró _______, volviéndose a mirar a Tom con adoración.
—_______ —le dijo Margie—, yo... Me preguntaba si te importaría que me viniera a
vivir aquí. No dependeríamos de vosotros, Darren insiste en que quiere mantenernos.
—No me importa en absoluto —dijo _______ al momento.
—Oh, llamé al tío Ted después de que salieras a buscar a Tom —le dijo Margie
con una sonrisa conspirativa—. Me dijo que, si os casabais, te entregaría el poder
sobre el rancho antes, como un regalo de bodas.
Tom las escuchaba en silencio, y _______ sabía que se sentía incómodo de pensar
que él no podía aportar nada. Se acercó a él y tomó su rostro entre sus manos.
—Escucha: no es gran cosa, y hemos perdido mucho dinero por culpa de mi mala
gestión, así que puedo asegurarte que es más un dolor de cabeza que una dote.
Eso borró la expresión amarga del rostro de Tom, y al cabo de un rato, estaban
los tres riéndose.
—Será un reto para nosotros volver a levantar el negocio, y lo haremos juntos,
apoyándonos el uno al otro —dijo ______.
Tom sonrió. Cuando creía que estaba todo perdido, cuando todo se había
desmoronado a su alrededor, de pronto sintió que había una luz al final del camino.
Amaba a ________. Juntos se construirían un futuro, y formarían una familia. Sí, iba a
salir bien.
—Vamos a hacerlo, _______, lo lograremos.
FIN
Diana Palmer - Serie Hombres de Texas 3 – Tyler.


HOLA!! BUENO ... ESTE ES EL FINAL ... GRACIAS POR LEERLA ... AHORITA LES AGREGO EL NUEVO BLOG ... HASTA PRONTO Y GRACIAS POR TODO OTRA VEZ :))

AUTORA: DIANA PALMER - SERIE HOMBRES DE TEXAS
TOM KAULITZ: TYLER JACOBS
_______ REGAN: NEALL REGAN 

domingo, 1 de mayo de 2016

10 - PENULTIMO CAPITULO

Capítulo 10
En total, el grupo estaba compuesto por tres matrimonios, es decir, seis
huéspedes. Dos de los matrimonios eran buenos jinetes y habían ido antes a ranchos
para turistas, por lo que no los asustaban las serpientes, ni los coyotes, ni rodar sobre
la hoguera cuando estaban durmiendo a la intemperie; pero el otro, los Callaway,
estaban... bien alimentados, por decirlo de un modo educado, y hasta entonces solo
habían visto caballos en las películas del Oeste. Mientras avanzaban por entre las
montañas, ______ no hacía más que volverse a ver cómo iban.
—Están bien, ______, deja de preocuparte —le dijo Tom encendiendo un cigarrillo.
A pesar de los temores de la joven, la excursión transcurrió sin sobresaltos,
disfrutaron del paseo y el paisaje, y al ocaso se apearon todos de los caballos para
montar el campamento. Hicieron una hoguera, asaron patatas, charlaron, rieron... y
bien entrada la noche, cuando ya estaban todos rendidos, pusieron en el suelo los
sacos de dormir, y pronto, todos, excepto ______ y Tom, estaban durmiendo.
La joven, para satisfacción de Tom, había colocado su saco al lado del suyo, se
había girado hacia él, y estaba mirándolo tímidamente.
—¿Echas de menos Texas, Tom? —le preguntó.
—Al principio sí —confesó él—pero debo admitir que hay algo en este desierto
que se te mete en la sangre. Es un lugar con historia, pero las ciudades miran al
futuro, y cuando se aprende a apreciar los recursos naturales, aunque al principio
parecen escasos, se da uno cuenta que la vida aquí es casi un misterio, un milagro. Sí,
echo de menos Texas, pero creo que no me importaría vivir aquí —le dijo sonriente.
______ quería preguntarle si era solo porque estaba empezando a encariñarse con el
lugar, pero en vez de eso las palabras que salieron de su boca eran las que había en su
subconsciente:
—¿Con Margie?
— ¿Acaso la he mencionado? —inquirió Tom enarcando una ceja.
—No, pero...
Tom extendió la mano para colocarla encima de la de ______, que la tenía sobre el
estómago. Ante el ligero contacto, la sintió estremecerse.
—______, ya te he dicho que tendrás que averiguar eso por ti misma. No voy a
decirte lo que siento por Margie... ni lo que siento por ti.
—¿Pero por qué? —exclamó ella desesperada.
—Porque quiero que comprendas que confiar un poco puede hacerte mucho bien,
cariño —le contestó Tom—. Hay una parte de ti que se mantiene apartada de mí, que
me teme, y hasta que no soluciones eso, no tengo intención de influir en ti en un
sentido u otro.
—Bueno, supongo que no me queda otro remedio que averiguarlo por mí misma —
suspiró ______.
—¿Por qué no te acercas más a mí? —la invitó Tom con una cálida sonrisa—. No
tienes que preocuparte de que vaya a hacer nada, estamos rodeados de curiosos —le
dijo en voz baja, refiriéndose a los huéspedes que dormían plácidamente.
______ no pudo resistirse a la tentación, y acercó su saco de dormir un poco más al
de él, acurrucándose contra él y apoyando la cabeza en su hombro.
—Mucho mejor —murmuró Tom encantado. Inclinó la cabeza y rozó los labios de
la joven, saboreándolos, y deleitándose en su ligero temblor y en cómo le respondían
febrilmente—. ______, ¿no te has dado cuenta de «algo»? —susurró apartándose un
instante. Ella lo miró sin comprender—. No llevas puesto un vestido sexy, ni tampoco
maquillaje, y en cambio estoy besándote, y no voy a dejar de hacerlo, porque me
gustas tal y como eres.
La joven sonrió dulcemente y le acarició la mejilla.
—No soy bonita.
—Para mí sí lo eres —insistió Tom—. Y eso es lo que cuenta, ¿no crees? Tienes
que abrir los ojos de una vez y ver lo que te obstinas en no ver.
—Te veo a ti... —musitó ella, perdida en el café de sus ojos.
Tom la atrajo más hacia sí y volvió a besarla con pasión.
—OH, Dios, ______, te deseo tanto... —murmuró mordisqueándole los labios
suavemente.
Ella también lo deseaba. Podía sentir todo su cuerpo en llamas... y eso que solo
estaba besándola. Respondió afanosamente a sus besos, a la vez que enredaba los
dedos en su cabello negro, manteniéndolo junto a sí.
—Mmm... Deberíamos parar —susurró Tom—. Si no, voy a perder la cabeza, y los
huéspedes podrían despertarse...
—¿Y si estuviéramos solos? —gimió ______ contra sus labios. Le rodeó el cuello con
los brazos para apretar sus senos contra el tórax de Tom.
— ¡OH, Dios, ______! —masculló él entre dientes.
Alzó la cabeza y comprobó que los huéspedes seguían durmiendo. De hecho, lo
cierto era que estos se habían colocado en semicírculo en torno a la hoguera, y ______
y él estaban detrás, así que nadie los vería si... Su cuerpo se estremeció ante la
necesidad de tumbar a ______ sobre su espalda, interponer una pierna entre las de ella y
mostrarle cuánto la deseaba. Casi podía sentir en su mente el tacto satinado de su
piel, el calor de sus senos, con las puntas erguidas contra su tórax. Y casi podía
escuchar en sus oídos los gemidos de placer que saldrían de su garganta cuando
penetrara en la virginal pureza de su cuerpo...
Dejó escapar un gruñido gutural mientras trataba de contener su excitación y se
aferraba a los brazos de ______.
—¿Qué ocurre, Tom? —inquirió la joven preocupada.
Tom la miró a los ojos, pero no contestó. Sus manos se deslizaron por el lateral
de la blusa de la joven, acariciando sus senos y deteniéndose a estimular los pezones.
Observó cómo ______ se mordía el labio inferior y se arqueaba hacia él, intentando
Por todos los medios no gritar de placer para que no la oyeran.
—Esto es una locura... —susurró él—. De todos los lugares donde hacer el amor...
—Acaríciame, Tom, no dejes de acariciarme... — dijo ella con voz entrecortada.
Las palabras de la joven amenazaban con desmoronar el control de Tom, y lo estaban
haciendo sentirse vulnerable.
—OH, ______, no puedes ni imaginar lo que estoy pensando... —se rió suavemente,
como un chiquillo, mientras le desabrochaba los botones de la blusa—, lo que quiero
hacerte.
—Sí que puedo —replicó ella—. Me lo dijiste punto por punto... ¿o lo has olvidado?
—inquirió mirándolo a los ojos.
Tom volvió a estremecerse cuando llegó al último botón.
—Sí, lo recuerdo, y anoche soñé con que lo hacíamos, soñé con que te tenía
debajo de mí, y sentía tu cuerpo como si fuera un campo de flores que me absorbiera...
Sus manos se deslizaron por debajo de la tela de la blusa entreabierta, y se
detuvieron un instante, extasiadas, al notar que no había allí nada salvo piel desnuda.
—Nunca había hecho esto antes... —murmuró ______ —, quiero decir... ir sin...
bueno, sin lo que llevo puesto normalmente.
Tom estaba ya en otro mundo, pasando los pulgares por los pezones erguidos de
______ y haciendo arabescos en las areolas. De pronto, sin embargo, un gemido
ahogado escapó de los labios de la joven y tuvo que parar.
—Quédate quieta, cariño —le susurró mientras abría la blusa—. Y, por lo que más
quieras, no hagas ningún ruido cuando sientas mi boca.
Aquello no fue sencillo. ______ tuvo que morderse el labio inferior hasta hacerlo
sangrar para no emitir un largo gemido de placer cuando los labios de Tom se
cerraron en torno a una de sus areolas. Empezó a mordisquearla hambriento, y
______ se retorció desesperada debajo de él, clavándole las uñas en la espalda.
De repente, Tom se apartó de ella y le abrochó la blusa con manos temblorosas
antes de rodar sobre el costado para hacerse a un lado y ponerse de pie.
______ se quedó tumbada, ardiendo de deseo por él, estremeciéndose con una
necesidad que jamás había conocido. ¡Lo deseaba, lo deseaba tanto...!
Tom se había alejado unos pasos, como necesitando calmar su excitación, y su
figura, recortada contra el fuego, parecía totalmente tensa por la pasión contenida. Al
cabo de un rato, regresó junto a ella, y se metió en su saco de dormir. Para entonces,
el corazón de la joven había vuelto a latir a un ritmo normal, y la tensión que ella
sentía había comenzado a desvanecerse.
—Tom... —lo llamó ansiosa.
—Tranquila —le susurró él—, se pasará. Lo siento, pequeña, no pretendía que
llegáramos tan lejos.
—Lo sé —musitó ella, buscando su mano y entrelazando los dedos con los suyos—
Solo quería decirte que ha sido muy hermoso. Me encanta que me acaricies y me beses
de ese modo tan íntimo, y no me da ninguna vergüenza decírtelo.
Los dedos de Tom se aferraron con fuerza a los de ______.
—Pues entonces debo confesarte, en pago a esa sinceridad, que he estado casi a
punto de perder el control. ______, no podemos seguir así, porque un día no podré
parar, y, ¿qué haremos entonces?
La joven escrutó su rostro un buen rato.
—No lo sé —murmuró.
—Pues deberías empezar a pensar en ello —le dijo él bruscamente —, porque
esto se nos está yendo de las manos. Una de dos: o nos separamos, o afrontamos las
consecuencias.
______ bajó la vista hacia el torso de Tom, que subía y bajaba por la respiración
acelerada.
—Yo... no quiero perderte, Tom —musitó mandando a paseo el orgullo—. ¿Qué
vamos a hacer?
—La pregunta es qué es lo que vas a hacer tú —replicó él—. Te toca mover la pieza
a ti.
—Pero ni siquiera sé qué es lo que quieres.
—Te quiero a ti, ______, a ti.
—Sí, ¿pero solo mi cuerpo?
—No, ______, te quiero entera, en cuerpo y alma.
El corazón de la joven dio un brinco, pero se dijo que no debía dejarse llevar por
la euforia.
—¿Por cuánto tiempo? —se atrevió a preguntar.
—Ya te dije que el amor es así, ______, que no trae una garantía de devolución. La
cuestión es si eres capaz de confiar en mí o no.
La joven se quedó dudando. No sabía qué pensar.
—Ese es el problema, ______, no estás segura de lo que yo siento.
—Sé que me deseas.
—Sí, pero no hasta qué punto, ni de qué manera — le espetó él—. Sigues atrapada
en el pasado, temiendo que puedan hacerte daño otra vez.
—Es que no sé si lo que sientes por mí es solo físico...
—Si fuera así, _______, ¿crees siquiera que me habría detenido hace un
momento?
Las mejillas de ______ ardían, y se rió suavemente.
—No, claro que no.
—Bien, al menos hemos llegado a algo. Piensa en ello, ______, piensa qué quieres
para nosotros... —le dijo—. Y ahora será mejor que durmamos un poco. Llevamos
hablando y haciendo «otras cosas» durante más de una hora...

A la mañana siguiente, un delicioso olor a café, bacón y huevos despertó a ______.
Tom estaba preparando el desayuno con la ayuda de algunos de los huéspedes. Unos
minutos más tarde comían todos en silencio, observando absortos la salida del sol.
—En mi vida había visto nada tan hermoso —murmuró la señora Callaway con la
vista fija en el horizonte.
—Sí que lo es —asintió Tom. Y se volvió a mirar a ______ a los ojos, como si le
dijera: «igual que tú».
La joven suspiró y le dedicó una radiante sonrisa.
Cuando hubieron recogido el campamento, regresaron al rancho, y una vez allí los
huéspedes fueron a sus habitaciones a refrescarse, mientras que ______ y Tom
llevaban los caballos a los establos para quitarles las sillas y las bridas, y dejarlos
descansar en sus pesebres.
—Nunca en mi vida había disfrutado tanto de una de estas excursiones —le dijo
______ a Tom—. Ha sido maravilloso.
—Para mí también —asintió él. Se había apoyado en la valla de uno de los
pesebres, y la estaba mirando de un modo muy sensual.
—Ven aquí —la llamó.
El corazón de _______ comenzó a latir como un loco, pero obedeció al instante,
dejando que la atrajera hacia él, y derritiéndose contra su cuerpo.
Alzó el rostro en una muda invitación a que la besara, sin sentir ya ningún miedo
ni inhibición, pero Tom la estaba mirando muy serio.
—Quiero una respuesta —le dijo con mucha solemnidad—. Quiero saber lo que
sientes por mí, saber qué posibilidades tengo. Necesito que confíes en mí y me lo
digas, _______.
—Esto no es justo, Tom —se quejó la joven—. ¿Por qué tengo yo que sacrificar
mi orgullo y tú no?
—No soy yo quien está lleno de dudas —le recordó Tom—. Las relaciones
duraderas necesitan de una confianza mutua.
—Lo sé, pero... —comenzó ella apartando la vista.
Tom, sin embargo, no lo iba a permitir. La tomó de la barbilla y le alzó el rostro.
—Arriésgate, ______, por una vez en tu vida.
La joven inspiró profundamente, tratando de hacer acopio de valor, y estaba a
punto de intentar decirle lo que sentía, cuando una voz conocida los interrumpió:
—¡OH, Tom, querido, estás aquí! Los chicos y yo llegamos ayer por la tarde, y
vamos a pasar aquí toda la semana. ¿No es fabuloso?
______ se había apartado de Tom en cuanto oyó a Margie pronunciar su nombre, y
se quedó observando anonadada cómo entraba riéndose en los establos y le echaba los
brazos al cuello.
—¡Qué hombre tan maravilloso eres!, ¿Cómo he podido vivir sin ti todos estos
años? ¿Verdad que es maravilloso, _______? ¡Me siento tan feliz! ¿No le has contado
nuestra noticia, Tom? —inquirió con el rostro radiante.
—No, no me lo ha contado —farfulló ______ dando un paso atrás—, pero creo que
Ya no es necesario, puedo imaginármelo.
Salió del establo, y corrió sin detenerse hacia la casa, con las palabras de Margie
resonando en sus oídos. ¿Cómo podía haber sido tan estúpida? ¿Cómo había podido
creer que Tom podía amarla a ella cuando tenía a Margie? ¡Había estado jugando con
ella!, ¡Divirtiéndose! Ya había tenido bastante. Aquello era la gota que colmaba el vaso.
_______ acababa de entrar en la casa cuando de pronto apareció Tom. La había
seguido hasta allí.
—¿Por qué diablos has salido corriendo del establo?
—Porque dos es compañía, y tres multitud —masculló _______ enfadada.
—¿Qué pasaba por tu cabeza en ese momento, que estaba esperando impaciente
que te marcharas para hacerle el amor a Marguerite en uno de los pesebres de los
caballos? —le espetó Tom con dureza.
Dicho de ese modo sonaba ridículo.
—Supongo que no, pero es obvio que ella quería verte.
—Porque tenía buenas noticias... que supongo no querrás oír, ¿no es cierto? —le
dijo—. La verdad es que Margie y yo pensamos que no te mereces saberlo, porque
siempre te adelantas, sacando tus propias conclusiones basadas en las pruebas más
absurdas, y luego te niegas a escuchar las explicaciones de los demás. Sigues huyendo.
—No es culpa mía, sufrí algunos golpes bastante duros en el pasado —se
defendió ella.
—Ya he oído eso antes, ______, y siento lo que te ocurrió, pero tenía la impresión de
que íbamos camino de llegar a un punto importante, a algo más que unos cuantos
besos... pero, según parece, jamás me dejarás acercarme lo suficiente a ti.
La joven se sonrojó, recordando lo que había sucedido entre ellos la noche
anterior.
—Eso no es cierto —le espetó.
—No estoy hablando de proximidad física —repuso él —. Me refiero a que no
puedo acercarme a ti emocionalmente. Siempre me rehuyes.
— ¡Porque tengo buenas razones para hacerlo!
—¿Y cuáles son? —inquirió él sin alterarse—. No te he pedido que te vayas a vivir
conmigo, ni que te acuestes conmigo. Solo quiero que confíes en mí, ______.
— ¡Pero si yo confío en ti! —le aseguró ella.
—No en lo que verdaderamente cuenta —dejó escapar un suspiro—. Ya no puedo
más, ______. No voy a correr siempre detrás de ti. Si quieres algo de mí, tendrás que
ser tú quien dé el primer paso. No volveré a tocarte. Tendrás que decidir por ti misma.
Y se marchó sin decir otra palabra, dejando a la joven con el alma a los pies. No
comprendía por qué quería que lo sedujese. No tenía ningún sentido. Él era el hombre,
y eran los hombres los que debían ir detrás de las mujeres, no al revés... al menos no
desde su punto de vista. De acuerdo, quizá fuera un poco anticuada, pero era difícil
cambiar de la noche a la mañana.
De hecho, Tom también era muy anticuado en ese sentido. Eso, eso
precisamente era lo que no le cuadraba. ¿Cómo podía haberla besado y coqueteado con
ella cuando quien de verdad le interesaba era Margie? Tom no se lo había confirmado,
pero tampoco lo había negado, y estaba seguro de que le gustaba, porque Margie
gustaba a todos los hombres. Era guapa, sofisticada, culta... La clase de mujer que le
iba a un hombre como Tom, no ella.
Durante los días que siguieron, Margie apenas pasaba tiempo con ______. Cuando se
encontraban sonreía como si no hubiera pasado nada, y ella y los niños casi siempre
estaban con los peones, pero sobre todo con Tom. Era como si comprendiera que su
presencia irritaba a ______, y tratara de evitarla a toda costa, llegando incluso a
levantarse tarde y acostarse temprano. _______, por su parte, estaba buscando una
excusa para tener una confrontación con ella, porque había muchas cosas que quería
decirle a su cuñada. Sin embargo, Margie procuraba no estar nunca en la misma
habitación que ella, y cuando se encontraban, siempre estaba Tom de por medio,
interfiriendo.
Así, a medida que pasaban los días, la joven se sentía cada vez más y más
frustrada. No sabía que Darren se había puesto furioso al ver que Margie pasaba
tanto tiempo con Tom, y había aprovechado cuando Tom y ella se habían ido a la
excursión para poner las cosas en su sitio. Habían estado discutiendo esa misma noche
que Tom y ______, estaban fuera, y en un momento dado, Darren, harto de que Margie
no lo dejara hablar, la había alzado en volandas y se la había llevado a un rincón
apartado junto a los apartamentos de los huéspedes, donde la había besado hasta
dejarla tan mareada que no pudiera protestar... ni casi mantenerse en pie. Le dijo lo
que sentía por ella, dejando hablar a su corazón. Cuando terminó, Margie estaba
sonriéndole, y fue ella quien comenzó el segundo beso.
Sin embargo, habían decidido mantener su relación en secreto, porque Margie le
había dicho que no quería que ______ lo supiera hasta que Tom hubiera tenido
oportunidad de arreglar la situación con ella. Pero eso, según parecía, iba a llevar
bastante tiempo, y Margie estaba empezando a impacientarse.
Aquel día, _______ fue al picadero a impartir clases de equitación como solía hacer a
diario, y no acudió a cenar hasta que no estuvo segura de que Tom ya no estaría allí...
si es que comía en la casa, se dijo, ya que últimamente siempre se iba al barracón, con
los peones, o a su cabaña.
Y los días pasaban y pasaban, y nada ocurría. ______ estaba empezando a sentirse
francamente irritada. Nunca había imaginado que pudiera tener mal carácter, pero
parecía que Tom sacara a la fiera que llevaba dentro.
No poder estar con Tom era como si le hubieran arrancado la mitad de su ser.
Ansiaba hablar con él, y sus ojos lo seguían cada vez que lo veía pasar, pero no le decía
nada, y se limitaba a contestarle cuando él le preguntaba directamente. Y seguía
pasando bastante tiempo con Margie, eso era lo que más la irritaba de todo.
En realidad era todo una trama de Tom y Margie para que Bella no se diera
cuenta de que ella estaba enamorada de Darren y no le dijera nada a _______, y,
evidentemente, la joven al verlos pensaba que Tom jugaba a dos bandas, y que por
tanto no era de fiar.
Tom también estaba empezando a desesperar, y estuvo a punto de tirar la
toalla, porque ______ le parecía cada vez más distante. De hecho, últimamente no hacía
más que preguntarse si lo dejaría volver a acercarse a ella.
Era gracioso que _______ pensara que estaba interesado en Margie, sobre todo
cuando esta representaba el mundo del que provenía, el mundo al que había tenido que
renunciar; cuando representaba todo lo que había perdido. Lo que necesitaba era una
mujer que no tuviera la cabeza llena de pájaros, que no pensara solo en trapos y
fiestas, una mujer dispuesta a trabajar codo con codo con él para empezar de nuevo. Y
_______ era esa mujer, en todos los sentidos, y estaba muy enamorado de ella. El único
problema era conseguir que creyera que la amaba, cuando tenía una imagen tan pobre
de sí misma, cuando se infravaloraba de tal modo. Hasta que no consiguiera atravesar
esa coraza, no conseguiría llegar hasta ella.
Cierto día, la vio llegar con McAnders a caballo. Regresaban de una de las
excursiones que organizaban para los huéspedes. Los vio desmontar, y también cómo
McAnders se llevaba su caballo y el de ______ a los establos. Antes de que la joven
pudiera entrar en la casa, le dio alcance.
—¿Lo has pasado bien? —le preguntó con sorna.
A pesar de que sabía que McAnders estaba enamorado de Margie, no podía
evitar sentir celos de que pasara con _______ el tiempo que él ansiaba estar con ella.
A la joven no le gustó el tono en que lo había dicho.
—No, no lo paso nada bien —le espetó—. ¡Odio dirigir este estúpido rancho para
turistas! ¡Estoy preocupada todo el tiempo porque una serpiente de cascabel pueda
morder a alguien, o que un caballo se asuste y le rompa la crisma a uno de los
huéspedes, odio hacer presupuestos, y si tengo que oír una sola palabra más acerca de
lo desolado y seco que es este lugar, voy a pegarme un tiro! Y tú... tú... ¿por qué diablos
no vuelves a Texas? —masculló irritada. —Así al menos su dilema acabaría.
—OH, es que me ha acabado gustando esto —murmuró él irónico—. Ya sabes, al
final la arena y las serpientes acaban por metérsele a uno en el alma.
______ entornó los ojos, lanzándole una advertencia muda.
—No sigas por ahí.
Tom enarcó las cejas.
—Vaya, vaya... Sí que estamos de mal humor, ¿eh? ¿Qué has tomado para
desayunar?, ¿vinagre?
______ trató de lanzarle una patada a la espinilla, pero fue demasiado lenta y falló.
Tom, aprovechando su desconcierto, la alzó en volandas y la llevó hacia el establo, o,
más exactamente, hacia el abrevadero de los caballos. _______, que adivinó sus
intenciones, empezó a patalear y maldecir.
— ¡No te atreverás...! —le gritó.
—Ya lo creo que me atreveré —se rió Tom sin detenerse.
La joven se agarró con fuerza a su cuello.
— ¡Si lo haces, te arrastraré conmigo!
—Bah, palabras, palabras... —farfulló Tom, deteniéndose al pie del abrevadero
con ella aún en brazos—. ¿De veras lo harías? —murmuró contra sus labios.
El corazón de ______ empezó a latir con fuerza. El olor a colonia y tabaco la estaba
embriagando, y la fuerza de sus brazos sosteniéndola resultaba muy sensual.
—¿Que si haría qué? —balbució fijando la vista en los labios de Tom.
Sintió como si tuviera mariposas en el estómago, e involuntariamente aflojó la
presa en torno al cuello de él, y le acarició la nuca.
—______, deja de picarme —le susurró Tom—. Si te beso ahora, vamos a tener la
mayor audiencia a esta orilla del río Denver.
—No estaba picándote —protestó ella contrariada.
—¿Ah, no? Muy bien, pues si quieres que esto vaya en serio, hablemos en serio:
dime qué siento por Margie.
El encanto del momento se rompió para ______.
—No lo sé —farfulló—. Y, además, tampoco es asunto mío.
— ¡Y un cuerno! ¡Estás más ciega que un topo!
Y, antes de que tuviera tiempo de reaccionar, la besó de un modo casi salvaje,
para aprovecharse a continuación de que estaba distraída, y arrojarla al abrevadero.


HOLA!! BUENO MAÑANA TERMINA ASI QUE YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO EL FINAL Y LA SIG NOVELA ... HASTA PRONTO .. QUE ESTEN BIEN :))