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PASENSE Y LEANLA Y COMENTEN :D
Con sus dulces palabras, el encantador Tom conquistaba a todas las mujeres que se cruzaban en su camino... hasta que conoció a la sincera e irresistible ________. NOMBRES REALES: TYLER Y NELL.
lunes, 2 de mayo de 2016
11- FINAL
Capítulo 11
Para cuando ______ había salido del abrevadero,
chorreando y maldiciendo, Tom se
había alejado a grandes zancadas, y de un humor de
perros. Un par de peones lo habían
presenciado todo, y estaban observándola al borde de la
risa. ______ les lanzó una mirada
furibunda, pero aquello no evitó que su dignidad se viera
seriamente resentida cuando
los oyó reírse a carcajada limpia mientras se dirigía
hacia la casa.
Cuando entró, se encontró con Bella, pero se negó a darle
ninguna explicación,
sino que subió directamente a ducharse y cambiarse antes
de que nadie más pudiera
reírse de ella. Después, volvió a bajar, entró en el
despacho y, sin sentarse siquiera,
descolgó el teléfono y marcó el número de su tío.
—Dimito, quiero dejar de dirigir este rancho —le soltó
sin más preámbulos—. Me
da igual perder la herencia de mi familia. ¡No pienso
permanecer más tiempo en el
mismo lugar que ese capataz que me has mandado!
El tío Ted esbozó una sonrisa divertida al otro lado de
la línea. Aquello era un
cambio, para variar: ¡su sobrina, que no dejaba siquiera
que los hombres se le
acercaran, estaba furiosa con uno! Había sido una gran
idea mandar allí a Tom
Kaulitz.
—Vamos, vamos... —trató de calmarla—. No puedo dejar que
tires tu herencia
por la ventana, ______. Lo siento, pero me temo que
tendrás que quedarte y solucionar
las cosas.
—¡Pero es que no puedo! —gimoteó desesperada—. Escucha,
firmaré todo lo que
tenga que firmar y...
—No, es mi última palabra —y le colgó.
_______ se quedó observando el auricular como si le
hubieran salido antenas. ¡No
podía hacerle aquello! Lo colgó con furia y se quedó
mirándolo fijamente, con los puños
cerrados y temblando por la ira.
— ¡Te odio! —le gritó al teléfono—. ¡Eres un machista
asqueroso, y solo porque
eres rico te crees que tienes derecho a dirigir las vidas
de la gente como si fueran
marionetas!
Margie, que pasaba en ese momento por el pasillo, se
quedó observándola con los
ojos como platos.
— ¡No lo quiero aquí! —seguía gritándole ______ al
inocente aparato—. ¡Nunca lo
quise aquí! ¡Y no entiendo por qué no me das una
oportunidad para intentar solucionar
las cosas a mi manera! ¡Este es mi rancho! ¡Quiero que se
vuelva a Texas, porque, sino
lo hace, seré yo la que me vaya! ¡Lo odio, y te odio a
ti, y odio a Margie también!
—¿No se enteraría mejor tu tío si descolgaras el teléfono
y lo llamaras?
______ se giró en redondo, y se puso pálida al ver a
Margie, pero rápidamente se
repuso y la miró furibunda.
—Perdona que no te haya felicitado todavía. En cuanto
pueda iré a comprarte un
regalo de bodas.
—Qué amable por tu parte —murmuró Margie con una sonrisa
burlona—. Es tan
guapo... no puedo creer que esté enamorado de mí.
_____ dejó escapar lo que sonó como el maullido de un
gato furioso.
—Yo también te quiero, ______ —sonrió Margie—. Vamos a
ser una gran familia
feliz.
— ¡No cuentes conmigo! —le espetó ______ llorosa—. ¡Me
voy de aquí, ahora mismo!
—¿Que te vas?, ¿Dónde?
—N...no lo sé... ¡y no me importa! —le gritó ______
hipando—. ¡Oh, Margie!, ¿Cómo
has podido?
—______, por Dios, mírate...
—Me da igual el aspecto que tenga.
—Ven aquí —le dijo Margie secándole la cara con un
pañuelo inmaculado—. Dime,
¿qué sientes por Tom?
—Lo... ¡lo quiero! —gimió ______ prorrumpiendo en
sollozos de nuevo.
—¿En serio? ¿Lo quieres de verdad? —dijo Margie
sonriendo.
—Sí —asintió _______ contrariada.
¿Qué clase de conversación estúpida era aquella? ¿Tan
cruel podía llegar a ser
Margie como para burlarse de ella en esos momentos?
—Pero crees que es la clase de hombre que juega con una
mujer al tiempo que
coquetea con otra, ¿no es así?
______ parpadeó.
—Bueno... No, la verdad es que no lo creo. Es bastante
anticuado en ese sentido
—admitió.
Margie asintió con la cabeza.
—Exacto. Vas muy bien, querida, sigue por ese camino.
_______ frunció el entrecejo, comprendiendo a qué se
refería.
—Si se fuera a casar contigo, me lo habría dicho él
mismo... —aventuró—. No
habría dejado que me enterara por accidente, por otra
persona.
—Sí, ¿y?
______ dejó escapar un suspiro.
—Nunca coquetearía con una mujer inocente... a menos que
estuviera interesado
en ella, interesado de verdad.
Margie la recompensó con otra sonrisa.
—Y tú ibas a ganar al tío Ted en cabezonería, y huir.
_______ se secó las lágrimas.
—Me he comportado como una idiota, ¿verdad? Es que...
estaba asustada,
¿sabes, Margie?
—Todos nos asustamos ante la idea de un compromiso,
______, incluso cuando
amamos muchísimo a la otra persona —se acercó a ______ y
la tomó por los
hombros—.Voy a casarme con Darren. ¿Querrás ser mi dama
de honor?
______ prorrumpió en risas de felicidad.
— ¡Oh, Margie, claro que quiero! —dijo abrazándola,
riendo y llorando al mismo
tiempo—. Siento tanto todo lo que dije antes... Pero es
que estaba tan celosa... tenía el
corazón destrozado.
—¿Sabes qué te vendría bien? —le dijo Margie con un
guiño—. Un paseo... cerca
de los rediles del ganado. Creo que el paisaje allí es
algo impresionante.
_______ sonrió y enrojeció ligeramente.
— Iré, pero necesito que me hagas un favor: ¿podrías
prestarme un vestido que
sea muy femenino?, Algo adecuado para seducir a un
hombre.
Margie se rió.
—Ya lo creo que sí. Ven, creo que tengo justo lo que
buscas.
Era verdaderamente un vestido de ensueño, de un verde
pastel, con una falda
vaporosa y mangas abullonadas. ______ se sentía como una
adolescente, nerviosa e
impaciente, mientras Margie le arreglaba el cabello, la
maquillaba ligeramente y le
ponía unas gotas de perfume.
Más segura que nunca de sí misma, _______ se dirigió a
los rediles del ganado. El
camino se le hizo larguísimo, y cuando al fin llegó allí,
había apretado tanto el paso,
que estaba casi sin aliento.
Los rediles estaban vacíos después de la venta del
ganado, pero allí estaba Tom,
apoyado en la valla de uno de ellos, con un cigarrillo
entre sus dedos. Tenía el
sombrero calado casi hasta los ojos.
_______ se acercó tímidamente.
—Hola —lo saludó.
Tom contestó con una ligera inclinación de cabeza, sin
girarse a mirarla.
—¿Te has perdido? —inquirió tras dar una calada a su
cigarrillo.
—Esta vez no —contestó _______ enigmática. Se apoyó en la
valla, junto a él, y alzó
la vista hacia los pastos—. Espero que no suelas tirar a
las mujeres a los abrevaderos,
porque sí es así, vamos a tener una vida muy movida
juntos.
Tom no podía dar crédito a lo que había oído. Se dio la
vuelta, y escrutó su
rostro con ojos ansiosos. El corazón saltó dentro de su
pecho. Se había puesto un
vestido, se había arreglado el cabello, y hasta se había
maquillado. ¿Y era... era
perfume eso que olía? Estaba radiante.
—No, no suelo hacerlo muy a menudo —le contestó
incrédulo—. _______, estoy
pensando en volver a Texas.
—¿Vas a huir de mí? —le contestó ella con más valor del
que sentía en ese
momento—. Si lo haces te seguiré.
Tom creía estar teniendo alucinaciones.
—¿Cómo dices?
_______ hizo acopio de todo su coraje.
—He dicho que te seguiré a Texas.
Tom arrojó el cigarrillo al suelo y lo aplastó con la
punta de su bota. Tardó
tanto en hablar, que ______ sintió que las rodillas le
flaqueaban. ¿Se habría
equivocado?, ¿Tal vez Tom no sentía por ella lo mismo que
ella por él?
—¿Ya no tienes dudas? —le preguntó él de repente,
mirándola a los ojos.
Tom se había colocado frente a ella, y lo tenía tan cerca
que casi no podía
respirar.
—Ninguna duda —susurró—. Te quiero.
Tom cerró los ojos un instante, y volvió a abrirlos
dejando escapar un enorme
suspiro.
—Gracias, Dios mío...
La atrajo hacia sí, abrazándola con fuerza, y la acunó
contra su cuerpo para
besarla después en la frente, la mejilla, el cuello... y
finalmente tomar sus cálidos
labios.
_______ no se soltó ni un instante, sino que suspiró
aliviada dentro de su boca.
Cuando despegaron sus labios, se apartó un poco de él
para mirarlo a los ojos. Las
barreras entre ellos habían desaparecido.
—¿Te dijo Margie que no es conmigo con quien se va a
casar? —le preguntó Tom
quedamente.
—No, en realidad no... Más bien me hizo reflexionar, y
darme cuenta por mí
misma de que eran absurdas las dudas que tenía sobre ti
—le dijo sonriéndole con
ternura—. Ahora comprendo que, si hubieras tenido algún
interés por ella, jamás me
habrías tocado, ni siquiera por lástima.
Tom le acarició suavemente los brazos.
—Pues te ha llevado mucho tiempo darte cuenta de eso...
—Lo sé —musitó ______ avergonzada—. ¿Y sabes qué es lo
peor? Que llamé al tío
Ted y le grité, y le dije que hiciera lo que quisiera con
el rancho, y que iba a
marcharme de aquí. Gracias a Dios tuvo el buen sentido de
colgarme. Tendré que
llamarle y disculparme con él.
—Creo que será mejor que esperes un poco — aconsejó Tom—,
apuesto a que
aún está muriéndose de la risa. ¡Oírte a ti gritándole!
Por lo que me han dicho nunca
le habías gritado a nadie hasta que yo vine.
_______ se rió y suspiró.
— Hasta ahora nunca había tenido necesidad — tomó el
rostro de Tom entre
sus manos y lo miró amorosamente—. ¡Oh, Tom, te quiero
tanto! Quiero vivir contigo,
y tener hijos contigo, y envejecer a tu lado.
—¿Y qué crees que quiero yo? —la picó él.
—A mí, por supuesto —respondió ella sonriendo con
malicia.
Tom se echó a reír, y luego la atrajo de nuevo hacia sí
para besarla con
exquisita ternura.
—Estuve esperando y esperando, y me pareció que habíamos
empezado a
avanzar, pero cuando Margie regresó, después de nuestra
excursión a caballo, fue
como si retrocediéramos, durante todas estas últimas
semanas.
—Lo siento, Tom. Yo... sentía que no podía competir con
ella. Nunca imaginé que
tú pudieras quererme por mí misma. Me parecía que era
como querer alcanzar la luna.
—Pero ya no —murmuró él rozando sus labios contra los de
ella.
—No, ya no —asintió _______ suavemente.
—¿Y cuándo te diste cuenta de que no estaba interesado en
Margie?
—Cuando recordé la dulzura con que me habías besado y
acariciado, sin forzarme
a llegar hasta el final —le susurró besándolo—. Pensé
que, un hombre como tú, no haría
eso con una mujer si no quisiera algo permanente. Además,
tú mismo me confesaste en
una ocasión que eras un hombre anticuado.
Tom frotó su mejilla contra la de ______, inspirando su
perfume y deleitándose en
la suavidad de su cuerpo.
—Te quiero, _______ —murmuró con fervor—. Yo también quiero
pasar contigo el
resto de mi vida. Te me metiste en el alma antes de que
pudiera saber cómo había
ocurrido, antes incluso de que me cuidaras cuando caí
enfermo. No he sido capaz de
mirar a ninguna otra mujer en todo este tiempo.
—Yo me enamoré de ti la primera vez que te vi — confesó
_______—, pero me
asustaba, porque temía que solo fueras amable conmigo
porque te daba lástima.
—Nunca fue así. Me gustabas de verdad, y cuando empezaste
a evitarme, fue
como si me clavaran un puñal en el corazón.
—Es que no podía creer que pudieras enamorarte de alguien
como yo —musitó
______—, pero cuando empezaste a señalarme mi falta de
autoestima y de confianza
En mí misma... bueno, supongo que comencé a darle vueltas
en la cabeza. Supongo que
he aprendido que nadie es perfecto, pero que eso no
significa que no podamos ser
amados; y que el amor no tiene nada que ver con la
belleza, ni con la sofisticación, ni
con el dinero, ¿no es así? El amor es más que eso.
—Mucho más —asintió Tom. Inclinó la cabeza y la besó
suavemente—. Voy a
cuidar de ti el resto de mi vida. No tengo mucho que
darte, solo mi corazón, pero... _______ lo calló poniendo el dedo índice en sus labios.
—No quiero nada más en el mundo. A cambio yo te daré el
mío.
Tom sonrió.
—Trato hecho —susurró antes de besarla de nuevo.
Más tarde, mucho más tarde, regresaron a la casa de la
mano. Bella, Margie y los
chicos estaban esperándolos ansiosos y preocupados en el
porche.
—¿Y bien? —inquirió Bella sin poder aguantar más—.
¿Tendremos una boda, o una
fiesta de despedida?
— ¡Una boda! —exclamó _______ riéndose y corriendo a los
brazos de la mujer,
Margie y los niños.
— ¡Ah!, ¿Quién iba a decírnoslo? —suspiró Bella sonriendo
feliz—. Bueno, será
mejor que vaya a preparar la cena. Creo que haré algo
especial para celebrarlo.
Cuando hubo entrado en la casa con los niños detrás,
_______ volvió a abrazar a
Margie y le dijo entre risas:
— ¡Has sido mala conmigo!, poniéndome celosa todo el
tiempo, ocultándome la
verdad...
—Bueno, me dije que, o bien te abriría los ojos, o los
cerrarías para siempre
—contestó Margie sonriendo—. De no haber sido por mí, te
habría llevado una
eternidad decidirte a salir del cascarón, y el pobre Tom
seguiría esperando. Te
merecías una oportunidad.
—Gracias —murmuró _______, volviéndose a mirar a Tom con adoración.
—_______ —le dijo Margie—, yo... Me preguntaba si te
importaría que me viniera a
vivir aquí. No dependeríamos de vosotros, Darren insiste
en que quiere mantenernos.
—No me importa en absoluto —dijo _______ al momento.
—Oh, llamé al tío Ted después de que salieras a buscar a
Tom —le dijo Margie
con una sonrisa conspirativa—. Me dijo que, si os
casabais, te entregaría el poder
sobre el rancho antes, como un regalo de bodas.
Tom las escuchaba en silencio, y _______ sabía que se
sentía incómodo de pensar
que él no podía aportar nada. Se acercó a él y tomó su
rostro entre sus manos.
—Escucha: no es gran cosa, y hemos perdido mucho dinero
por culpa de mi mala
gestión, así que puedo asegurarte que es más un dolor de
cabeza que una dote.
Eso borró la expresión amarga del rostro de Tom, y al
cabo de un rato, estaban
los tres riéndose.
—Será un reto para nosotros volver a levantar el negocio,
y lo haremos juntos,
apoyándonos el uno al otro —dijo ______.
Tom sonrió. Cuando creía que estaba todo perdido, cuando
todo se había
desmoronado a su alrededor, de pronto sintió que había
una luz al final del camino.
Amaba a ________. Juntos se construirían un futuro, y
formarían una familia. Sí, iba a
salir bien.
—Vamos a hacerlo, _______, lo lograremos.
FIN
Diana Palmer - Serie Hombres de Texas 3 – Tyler.
HOLA!! BUENO ... ESTE ES EL FINAL ... GRACIAS POR LEERLA ... AHORITA LES AGREGO EL NUEVO BLOG ... HASTA PRONTO Y GRACIAS POR TODO OTRA VEZ :))
AUTORA: DIANA PALMER - SERIE HOMBRES DE TEXAS
TOM KAULITZ: TYLER JACOBS
_______ REGAN: NEALL REGAN
AUTORA: DIANA PALMER - SERIE HOMBRES DE TEXAS
TOM KAULITZ: TYLER JACOBS
_______ REGAN: NEALL REGAN
domingo, 1 de mayo de 2016
10 - PENULTIMO CAPITULO
Capítulo 10
En total, el grupo estaba compuesto por tres matrimonios,
es decir, seis
huéspedes. Dos de los matrimonios eran buenos jinetes y
habían ido antes a ranchos
para turistas, por lo que no los asustaban las serpientes,
ni los coyotes, ni rodar sobre
la hoguera cuando estaban durmiendo a la intemperie; pero
el otro, los Callaway,
estaban... bien alimentados, por decirlo de un modo
educado, y hasta entonces solo
habían visto caballos en las películas del Oeste. Mientras
avanzaban por entre las
montañas, ______ no hacía más que volverse a ver cómo
iban.
—Están bien, ______, deja de preocuparte —le dijo Tom
encendiendo un cigarrillo.
A pesar de los temores de la joven, la excursión
transcurrió sin sobresaltos,
disfrutaron del paseo y el paisaje, y al ocaso se apearon
todos de los caballos para
montar el campamento. Hicieron una hoguera, asaron
patatas, charlaron, rieron... y
bien entrada la noche, cuando ya estaban todos rendidos,
pusieron en el suelo los
sacos de dormir, y pronto, todos, excepto ______ y Tom,
estaban durmiendo.
La joven, para satisfacción de Tom, había colocado su
saco al lado del suyo, se
había girado hacia él, y estaba mirándolo tímidamente.
—¿Echas de menos Texas, Tom? —le preguntó.
—Al principio sí —confesó él—pero debo admitir que hay
algo en este desierto
que se te mete en la sangre. Es un lugar con historia,
pero las ciudades miran al
futuro, y cuando se aprende a apreciar los recursos
naturales, aunque al principio
parecen escasos, se da uno cuenta que la vida aquí es
casi un misterio, un milagro. Sí,
echo de menos Texas, pero creo que no me importaría vivir
aquí —le dijo sonriente.
______ quería preguntarle si era solo porque estaba
empezando a encariñarse con el
lugar, pero en vez de eso las palabras que salieron de su
boca eran las que había en su
subconsciente:
—¿Con Margie?
— ¿Acaso la he mencionado? —inquirió Tom enarcando una
ceja.
—No, pero...
Tom extendió la mano para colocarla encima de la de
______, que la tenía sobre el
estómago. Ante el ligero contacto, la sintió
estremecerse.
—______, ya te he dicho que tendrás que averiguar eso por
ti misma. No voy a
decirte lo que siento por Margie... ni lo que siento por
ti.
—¿Pero por qué? —exclamó ella desesperada.
—Porque quiero que comprendas que confiar un poco puede
hacerte mucho bien,
cariño —le contestó Tom—. Hay una parte de ti que se
mantiene apartada de mí, que
me teme, y hasta que no soluciones eso, no tengo
intención de influir en ti en un
sentido u otro.
—Bueno, supongo que no me queda otro remedio que
averiguarlo por mí misma —
suspiró ______.
—¿Por qué no te acercas más a mí? —la invitó Tom con una
cálida sonrisa—. No
tienes que preocuparte de que vaya a hacer nada, estamos
rodeados de curiosos —le
dijo en voz baja, refiriéndose a los huéspedes que
dormían plácidamente.
______ no pudo resistirse a la tentación, y acercó su
saco de dormir un poco más al
de él, acurrucándose contra él y apoyando la cabeza en su
hombro.
—Mucho mejor —murmuró Tom encantado. Inclinó la cabeza y
rozó los labios de
la joven, saboreándolos, y deleitándose en su ligero
temblor y en cómo le respondían
febrilmente—. ______, ¿no te has dado cuenta de «algo»?
—susurró apartándose un
instante. Ella lo miró sin comprender—. No llevas puesto
un vestido sexy, ni tampoco
maquillaje, y en cambio estoy besándote, y no voy a dejar
de hacerlo, porque me
gustas tal y como eres.
La joven sonrió dulcemente y le acarició la mejilla.
—No soy bonita.
—Para mí sí lo eres —insistió Tom—. Y eso es lo que
cuenta, ¿no crees? Tienes
que abrir los ojos de una vez y ver lo que te obstinas en
no ver.
—Te veo a ti... —musitó ella, perdida en el café de sus
ojos.
Tom la atrajo más hacia sí y volvió a besarla con pasión.
—OH, Dios, ______, te deseo tanto... —murmuró
mordisqueándole los labios
suavemente.
Ella también lo deseaba. Podía sentir todo su cuerpo en
llamas... y eso que solo
estaba besándola. Respondió afanosamente a sus besos, a
la vez que enredaba los
dedos en su cabello negro, manteniéndolo junto a sí.
—Mmm... Deberíamos parar —susurró Tom—. Si no, voy a
perder la cabeza, y los
huéspedes podrían despertarse...
—¿Y si estuviéramos solos? —gimió ______ contra sus
labios. Le rodeó el cuello con
los brazos para apretar sus senos contra el tórax de Tom.
— ¡OH, Dios, ______! —masculló él entre dientes.
Alzó la cabeza y comprobó que los huéspedes seguían
durmiendo. De hecho, lo
cierto era que estos se habían colocado en semicírculo en
torno a la hoguera, y ______
y él estaban detrás, así que nadie los vería si... Su
cuerpo se estremeció ante la
necesidad de tumbar a ______ sobre su espalda, interponer
una pierna entre las de ella y
mostrarle cuánto la deseaba. Casi podía sentir en su
mente el tacto satinado de su
piel, el calor de sus senos, con las puntas erguidas
contra su tórax. Y casi podía
escuchar en sus oídos los gemidos de placer que saldrían
de su garganta cuando
penetrara en la virginal pureza de su cuerpo...
Dejó escapar un gruñido gutural mientras trataba de
contener su excitación y se
aferraba a los brazos de ______.
—¿Qué ocurre, Tom? —inquirió la joven preocupada.
Tom la miró a los ojos, pero no contestó. Sus manos se
deslizaron por el lateral
de la blusa de la joven, acariciando sus senos y
deteniéndose a estimular los pezones.
Observó cómo ______ se mordía el labio inferior y se
arqueaba hacia él, intentando
Por todos los medios no gritar de placer para que no la
oyeran.
—Esto es una locura... —susurró él—. De todos los lugares
donde hacer el amor...
—Acaríciame, Tom, no dejes de acariciarme... — dijo ella
con voz entrecortada.
Las palabras de la joven amenazaban con desmoronar el
control de Tom, y lo estaban
haciendo sentirse vulnerable.
—OH, ______, no puedes ni imaginar lo que estoy
pensando... —se rió suavemente,
como un chiquillo, mientras le desabrochaba los botones
de la blusa—, lo que quiero
hacerte.
—Sí que puedo —replicó ella—. Me lo dijiste punto por
punto... ¿o lo has olvidado?
—inquirió mirándolo a los ojos.
Tom volvió a estremecerse cuando llegó al último botón.
—Sí, lo recuerdo, y anoche soñé con que lo hacíamos, soñé
con que te tenía
debajo de mí, y sentía tu cuerpo como si fuera un campo
de flores que me absorbiera...
Sus manos se deslizaron por debajo de la tela de la blusa
entreabierta, y se
detuvieron un instante, extasiadas, al notar que no había
allí nada salvo piel desnuda.
—Nunca había hecho esto antes... —murmuró ______ —,
quiero decir... ir sin...
bueno, sin lo que llevo puesto normalmente.
Tom estaba ya en otro mundo, pasando los pulgares por los
pezones erguidos de
______ y haciendo arabescos en las areolas. De pronto,
sin embargo, un gemido
ahogado escapó de los labios de la joven y tuvo que
parar.
—Quédate quieta, cariño —le susurró mientras abría la
blusa—. Y, por lo que más
quieras, no hagas ningún ruido cuando sientas mi boca.
Aquello no fue sencillo. ______ tuvo que morderse el
labio inferior hasta hacerlo
sangrar para no emitir un largo gemido de placer cuando
los labios de Tom se
cerraron en torno a una de sus areolas. Empezó a
mordisquearla hambriento, y
______ se retorció desesperada debajo de él, clavándole
las uñas en la espalda.
De repente, Tom se apartó de ella y le abrochó la blusa
con manos temblorosas
antes de rodar sobre el costado para hacerse a un lado y
ponerse de pie.
______ se quedó tumbada, ardiendo de deseo por él,
estremeciéndose con una
necesidad que jamás había conocido. ¡Lo deseaba, lo
deseaba tanto...!
Tom se había alejado unos pasos, como necesitando calmar
su excitación, y su
figura, recortada contra el fuego, parecía totalmente
tensa por la pasión contenida. Al
cabo de un rato, regresó junto a ella, y se metió en su
saco de dormir. Para entonces,
el corazón de la joven había vuelto a latir a un ritmo
normal, y la tensión que ella
sentía había comenzado a desvanecerse.
—Tom... —lo llamó ansiosa.
—Tranquila —le susurró él—, se pasará. Lo siento,
pequeña, no pretendía que
llegáramos tan lejos.
—Lo sé —musitó ella, buscando su mano y entrelazando los
dedos con los suyos—
Solo quería decirte que ha sido muy hermoso. Me encanta
que me acaricies y me beses
de ese modo tan íntimo, y no me da ninguna vergüenza
decírtelo.
Los dedos de Tom se aferraron con fuerza a los de ______.
—Pues entonces debo confesarte, en pago a esa sinceridad,
que he estado casi a
punto de perder el control. ______, no podemos seguir
así, porque un día no podré
parar, y, ¿qué haremos entonces?
La joven escrutó su rostro un buen rato.
—No lo sé —murmuró.
—Pues deberías empezar a pensar en ello —le dijo él
bruscamente —, porque
esto se nos está yendo de las manos. Una de dos: o nos
separamos, o afrontamos las
consecuencias.
______ bajó la vista hacia el torso de Tom, que subía y
bajaba por la respiración
acelerada.
—Yo... no quiero perderte, Tom —musitó mandando a paseo
el orgullo—. ¿Qué
vamos a hacer?
—La pregunta es qué es lo que vas a hacer tú —replicó
él—. Te toca mover la pieza
a ti.
—Pero ni siquiera sé qué es lo que quieres.
—Te quiero a ti, ______, a ti.
—Sí, ¿pero solo mi cuerpo?
—No, ______, te quiero entera, en cuerpo y alma.
El corazón de la joven dio un brinco, pero se dijo que no
debía dejarse llevar por
la euforia.
—¿Por cuánto tiempo? —se atrevió a preguntar.
—Ya te dije que el amor es así, ______, que no trae una
garantía de devolución. La
cuestión es si eres capaz de confiar en mí o no.
La joven se quedó dudando. No sabía qué pensar.
—Ese es el problema, ______, no estás segura de lo que yo
siento.
—Sé que me deseas.
—Sí, pero no hasta qué punto, ni de qué manera — le
espetó él—. Sigues atrapada
en el pasado, temiendo que puedan hacerte daño otra vez.
—Es que no sé si lo que sientes por mí es solo físico...
—Si fuera así, _______, ¿crees siquiera que me habría
detenido hace un
momento?
Las mejillas de ______ ardían, y se rió suavemente.
—No, claro que no.
—Bien, al menos hemos llegado a algo. Piensa en ello,
______, piensa qué quieres
para nosotros... —le dijo—. Y ahora será mejor que
durmamos un poco. Llevamos
hablando y haciendo «otras cosas» durante más de una
hora...
A la mañana siguiente, un delicioso olor a café, bacón y
huevos despertó a ______.
Tom estaba preparando el desayuno con la ayuda de algunos
de los huéspedes. Unos
minutos más tarde comían todos en silencio, observando
absortos la salida del sol.
—En mi vida había visto nada tan hermoso —murmuró la
señora Callaway con la
vista fija en el horizonte.
—Sí que lo es —asintió Tom. Y se volvió a mirar a ______
a los ojos, como si le
dijera: «igual que tú».
La joven suspiró y le dedicó una radiante sonrisa.
Cuando hubieron recogido el campamento, regresaron al
rancho, y una vez allí los
huéspedes fueron a sus habitaciones a refrescarse, mientras
que ______ y Tom
llevaban los caballos a los establos para quitarles las
sillas y las bridas, y dejarlos
descansar en sus pesebres.
—Nunca en mi vida había disfrutado tanto de una de estas
excursiones —le dijo
______ a Tom—. Ha sido maravilloso.
—Para mí también —asintió él. Se había apoyado en la
valla de uno de los
pesebres, y la estaba mirando de un modo muy sensual.
—Ven aquí —la llamó.
El corazón de _______ comenzó a latir como un loco, pero
obedeció al instante,
dejando que la atrajera hacia él, y derritiéndose contra
su cuerpo.
Alzó el rostro en una muda invitación a que la besara,
sin sentir ya ningún miedo
ni inhibición, pero Tom la estaba mirando muy serio.
—Quiero una respuesta —le dijo con mucha solemnidad—.
Quiero saber lo que
sientes por mí, saber qué posibilidades tengo. Necesito
que confíes en mí y me lo
digas, _______.
—Esto no es justo, Tom —se quejó la joven—. ¿Por qué
tengo yo que sacrificar
mi orgullo y tú no?
—No soy yo quien está lleno de dudas —le recordó Tom—.
Las relaciones
duraderas necesitan de una confianza mutua.
—Lo sé, pero... —comenzó ella apartando la vista.
Tom, sin embargo, no lo iba a permitir. La tomó de la
barbilla y le alzó el rostro.
—Arriésgate, ______, por una vez en tu vida.
La joven inspiró profundamente, tratando de hacer acopio
de valor, y estaba a
punto de intentar decirle lo que sentía, cuando una voz
conocida los interrumpió:
—¡OH, Tom, querido, estás aquí! Los chicos y yo llegamos
ayer por la tarde, y
vamos a pasar aquí toda la semana. ¿No es fabuloso?
______ se había apartado de Tom en cuanto oyó a Margie
pronunciar su nombre, y
se quedó observando anonadada cómo entraba riéndose en
los establos y le echaba los
brazos al cuello.
—¡Qué hombre tan maravilloso eres!, ¿Cómo he podido vivir
sin ti todos estos
años? ¿Verdad que es maravilloso, _______? ¡Me siento tan
feliz! ¿No le has contado
nuestra noticia, Tom? —inquirió con el rostro radiante.
—No, no me lo ha contado —farfulló ______ dando un paso
atrás—, pero creo que
Ya no es necesario, puedo imaginármelo.
Salió del establo, y corrió sin detenerse hacia la casa,
con las palabras de Margie
resonando en sus oídos. ¿Cómo podía haber sido tan
estúpida? ¿Cómo había podido
creer que Tom podía amarla a ella cuando tenía a Margie?
¡Había estado jugando con
ella!, ¡Divirtiéndose! Ya había tenido bastante. Aquello
era la gota que colmaba el vaso.
_______ acababa de entrar en la casa cuando de pronto
apareció Tom. La había
seguido hasta allí.
—¿Por qué diablos has salido corriendo del establo?
—Porque dos es compañía, y tres multitud —masculló
_______ enfadada.
—¿Qué pasaba por tu cabeza en ese momento, que estaba
esperando impaciente
que te marcharas para hacerle el amor a Marguerite en uno
de los pesebres de los
caballos? —le espetó Tom con dureza.
Dicho de ese modo sonaba ridículo.
—Supongo que no, pero es obvio que ella quería verte.
—Porque tenía buenas noticias... que supongo no querrás
oír, ¿no es cierto? —le
dijo—. La verdad es que Margie y yo pensamos que no te
mereces saberlo, porque
siempre te adelantas, sacando tus propias conclusiones
basadas en las pruebas más
absurdas, y luego te niegas a escuchar las explicaciones
de los demás. Sigues huyendo.
—No es culpa mía, sufrí algunos golpes bastante duros en
el pasado —se
defendió ella.
—Ya he oído eso antes, ______, y siento lo que te
ocurrió, pero tenía la impresión de
que íbamos camino de llegar a un punto importante, a algo
más que unos cuantos
besos... pero, según parece, jamás me dejarás acercarme
lo suficiente a ti.
La joven se sonrojó, recordando lo que había sucedido
entre ellos la noche
anterior.
—Eso no es cierto —le espetó.
—No estoy hablando de proximidad física —repuso él —. Me
refiero a que no
puedo acercarme a ti emocionalmente. Siempre me rehuyes.
— ¡Porque tengo buenas razones para hacerlo!
—¿Y cuáles son? —inquirió él sin alterarse—. No te he
pedido que te vayas a vivir
conmigo, ni que te acuestes conmigo. Solo quiero que
confíes en mí, ______.
— ¡Pero si yo confío en ti! —le aseguró ella.
—No en lo que verdaderamente cuenta —dejó escapar un
suspiro—. Ya no puedo
más, ______. No voy a correr siempre detrás de ti. Si
quieres algo de mí, tendrás que
ser tú quien dé el primer paso. No volveré a tocarte.
Tendrás que decidir por ti misma.
Y se marchó sin decir otra palabra, dejando a la joven
con el alma a los pies. No
comprendía por qué quería que lo sedujese. No tenía
ningún sentido. Él era el hombre,
y eran los hombres los que debían ir detrás de las
mujeres, no al revés... al menos no
desde su punto de vista. De acuerdo, quizá fuera un poco
anticuada, pero era difícil
cambiar de la noche a la mañana.
De hecho, Tom también era muy anticuado en ese sentido.
Eso, eso
precisamente era lo que no le cuadraba. ¿Cómo podía
haberla besado y coqueteado con
ella cuando quien de verdad le interesaba era Margie? Tom
no se lo había confirmado,
pero tampoco lo había negado, y estaba seguro de que le
gustaba, porque Margie
gustaba a todos los hombres. Era guapa, sofisticada,
culta... La clase de mujer que le
iba a un hombre como Tom, no ella.
Durante los días que siguieron, Margie apenas pasaba
tiempo con ______. Cuando se
encontraban sonreía como si no hubiera pasado nada, y
ella y los niños casi siempre
estaban con los peones, pero sobre todo con Tom. Era como
si comprendiera que su
presencia irritaba a ______, y tratara de evitarla a toda
costa, llegando incluso a
levantarse tarde y acostarse temprano. _______, por su
parte, estaba buscando una
excusa para tener una confrontación con ella, porque
había muchas cosas que quería
decirle a su cuñada. Sin embargo, Margie procuraba no
estar nunca en la misma
habitación que ella, y cuando se encontraban, siempre
estaba Tom de por medio,
interfiriendo.
Así, a medida que pasaban los días, la joven se sentía
cada vez más y más
frustrada. No sabía que Darren se había puesto furioso al
ver que Margie pasaba
tanto tiempo con Tom, y había aprovechado cuando Tom y
ella se habían ido a la
excursión para poner las cosas en su sitio. Habían estado
discutiendo esa misma noche
que Tom y ______, estaban fuera, y en un momento dado,
Darren, harto de que Margie
no lo dejara hablar, la había alzado en volandas y se la
había llevado a un rincón
apartado junto a los apartamentos de los huéspedes, donde
la había besado hasta
dejarla tan mareada que no pudiera protestar... ni casi
mantenerse en pie. Le dijo lo
que sentía por ella, dejando hablar a su corazón. Cuando
terminó, Margie estaba
sonriéndole, y fue ella quien comenzó el segundo beso.
Sin embargo, habían decidido mantener su relación en
secreto, porque Margie le
había dicho que no quería que ______ lo supiera hasta que
Tom hubiera tenido
oportunidad de arreglar la situación con ella. Pero eso,
según parecía, iba a llevar
bastante tiempo, y Margie estaba empezando a
impacientarse.
Aquel día, _______ fue al picadero a impartir clases de
equitación como solía hacer a
diario, y no acudió a cenar hasta que no estuvo segura de
que Tom ya no estaría allí...
si es que comía en la casa, se dijo, ya que últimamente
siempre se iba al barracón, con
los peones, o a su cabaña.
Y los días pasaban y pasaban, y nada ocurría. ______
estaba empezando a sentirse
francamente irritada. Nunca había imaginado que pudiera
tener mal carácter, pero
parecía que Tom sacara a la fiera que llevaba dentro.
No poder estar con Tom era como si le hubieran arrancado
la mitad de su ser.
Ansiaba hablar con él, y sus ojos lo seguían cada vez que
lo veía pasar, pero no le decía
nada, y se limitaba a contestarle cuando él le preguntaba
directamente. Y seguía
pasando bastante tiempo con Margie, eso era lo que más la
irritaba de todo.
En realidad era todo una trama de Tom y Margie para que
Bella no se diera
cuenta de que ella estaba enamorada de Darren y no le
dijera nada a _______, y,
evidentemente, la joven al verlos pensaba que Tom jugaba
a dos bandas, y que por
tanto no era de fiar.
Tom también estaba empezando a desesperar, y estuvo a
punto de tirar la
toalla, porque ______ le parecía cada vez más distante.
De hecho, últimamente no hacía
más que preguntarse si lo dejaría volver a acercarse a
ella.
Era gracioso que _______ pensara que estaba interesado en
Margie, sobre todo
cuando esta representaba el mundo del que provenía, el
mundo al que había tenido que
renunciar; cuando representaba todo lo que había perdido.
Lo que necesitaba era una
mujer que no tuviera la cabeza llena de pájaros, que no
pensara solo en trapos y
fiestas, una mujer dispuesta a trabajar codo con codo con
él para empezar de nuevo. Y
_______ era esa mujer, en todos los sentidos, y estaba
muy enamorado de ella. El único
problema era conseguir que creyera que la amaba, cuando
tenía una imagen tan pobre
de sí misma, cuando se infravaloraba de tal modo. Hasta
que no consiguiera atravesar
esa coraza, no conseguiría llegar hasta ella.
Cierto día, la vio llegar con McAnders a caballo.
Regresaban de una de las
excursiones que organizaban para los huéspedes. Los vio
desmontar, y también cómo
McAnders se llevaba su caballo y el de ______ a los
establos. Antes de que la joven
pudiera entrar en la casa, le dio alcance.
—¿Lo has pasado bien? —le preguntó con sorna.
A pesar de que sabía que McAnders estaba enamorado de
Margie, no podía
evitar sentir celos de que pasara con _______ el tiempo
que él ansiaba estar con ella.
A la joven no le gustó el tono en que lo había dicho.
—No, no lo paso nada bien —le espetó—. ¡Odio dirigir este
estúpido rancho para
turistas! ¡Estoy preocupada todo el tiempo porque una
serpiente de cascabel pueda
morder a alguien, o que un caballo se asuste y le rompa
la crisma a uno de los
huéspedes, odio hacer presupuestos, y si tengo que oír
una sola palabra más acerca de
lo desolado y seco que es este lugar, voy a pegarme un
tiro! Y tú... tú... ¿por qué diablos
no vuelves a Texas? —masculló irritada. —Así al menos su
dilema acabaría.
—OH, es que me ha acabado gustando esto —murmuró él
irónico—. Ya sabes, al
final la arena y las serpientes acaban por metérsele a
uno en el alma.
______ entornó los ojos, lanzándole una advertencia muda.
—No sigas por ahí.
Tom enarcó las cejas.
—Vaya, vaya... Sí que estamos de mal humor, ¿eh? ¿Qué has
tomado para
desayunar?, ¿vinagre?
______ trató de lanzarle una patada a la espinilla, pero
fue demasiado lenta y falló.
Tom, aprovechando su desconcierto, la alzó en volandas y
la llevó hacia el establo, o,
más exactamente, hacia el abrevadero de los caballos.
_______, que adivinó sus
intenciones, empezó a patalear y maldecir.
— ¡No te atreverás...! —le gritó.
—Ya lo creo que me atreveré —se rió Tom sin detenerse.
La joven se agarró con fuerza a su cuello.
— ¡Si lo haces, te arrastraré conmigo!
—Bah, palabras, palabras... —farfulló Tom, deteniéndose
al pie del abrevadero
con ella aún en brazos—. ¿De veras lo harías? —murmuró
contra sus labios.
El corazón de ______ empezó a latir con fuerza. El olor a
colonia y tabaco la estaba
embriagando, y la fuerza de sus brazos sosteniéndola
resultaba muy sensual.
—¿Que si haría qué? —balbució fijando la vista en los
labios de Tom.
Sintió como si tuviera mariposas en el estómago, e
involuntariamente aflojó la
presa en torno al cuello de él, y le acarició la nuca.
—______, deja de picarme —le susurró Tom—. Si te beso
ahora, vamos a tener la
mayor audiencia a esta orilla del río Denver.
—No estaba picándote —protestó ella contrariada.
—¿Ah, no? Muy bien, pues si quieres que esto vaya en
serio, hablemos en serio:
dime qué siento por Margie.
El encanto del momento se rompió para ______.
—No lo sé —farfulló—. Y, además, tampoco es asunto mío.
— ¡Y un cuerno! ¡Estás más ciega que un topo!
Y, antes de que tuviera tiempo de reaccionar, la besó de
un modo casi salvaje,
para aprovecharse a continuación de que estaba distraída,
y arrojarla al abrevadero.
HOLA!! BUENO MAÑANA TERMINA ASI QUE YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO EL FINAL Y LA SIG NOVELA ... HASTA PRONTO .. QUE ESTEN BIEN :))
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