sábado, 30 de abril de 2016

8 y 9

Capítulo 8
EL sábado siguiente, se celebró otro baile de cuadrillas para los huéspedes y
empleados, pero en esa ocasión era, además, una especie de fiesta de despedida
porque era el último día de estancia para la mayoría de los huéspedes, que se
marchaban el día siguiente para dejar su lugar a un nuevo grupo. Margie y sus hijos se
habían presentado en el rancho el sábado por la tarde, y la mujer le lanzó a ______ un
gran paquete nada más entrar en la casa.
—Es para ti. Ábrelo —le dijo con una sonrisa maliciosa y los ojos brillantes.
______ lo colocó sobre la mesa del comedor y rasgó el envoltorio, con Bella detrás
de ella, esperando curiosa para ver qué era.
Al apartar el papel, ______ se encontró con un traje tradicional para los bailes de
cuadrillas: una falda roja de cuadros con varias enaguas blancas de puntillas debajo y
una blusa blanca mexicana de algodón. Por la calidad de la tela de ambas prendas,
______ calculó que le habría costado bastante dinero, y se quedó mirándolas sin saber
qué decir. Era el conjunto más bonito que había visto nunca.
—¿Es... para mí? —balbució.
—Sí —respondió Margie con una amplia sonrisa—, pero ni se te ocurra ponerte
una coleta, ¿entendido?
—Pero Margie... yo... ni siquiera sé bailar —comenzó la joven.
— Si te pones eso estoy segura de que algún vaquero se ofrecerá a enseñarte
—le dijo su cuñada con un guiño cómplice.
Después de vestirse, Margie le arregló el cabello y la ayudó a maquillarse. Al
final, ambas quedaron sorprendidas por el resultado.
A pesar de todo, ______ no podía dejar de preguntarse por qué Margie le habría
comprado ese traje. ¿No sería que, para quedarse ella con Tom, la había hecho
vestirse así para atraer a Darren y quitárselo de encima? «Estás empezando a
volverte paranoica», se reprendió irritada, «viendo conspiraciones por todas partes...»
Cuando bajaron las escaleras, Bella se deshizo en alabanzas hacia ______. Sonaban
sinceras, pero la joven tenía la sensación de que, en parte, tal vez lo hiciera para
compensarla por la vez que se había arreglado y se había preocupado porque Tom se
llevara una impresión equivocada.
En el granero podía escucharse ya a la banda afinando los instrumentos.
—Bueno —comentó Bella sonriendo al oírlos—, al menos Tom no se ha quejado
de los cuarenta dólares que hemos tenido que pagar para contratarlos dos veces al
mes.
— Dale tiempo —suspiró _______.—últimamente se queja de todo.
—¿Cómo es eso? —inquirió Margie curiosa.
—Tom lleva unos días de un humor de perros —le explicó Bella—. Va por ahí
ceñudo todo el día y farfullando Dios sabe qué.
Margie enarcó una ceja en dirección a _______, quien se sonrojó profusamente.
—A mí no me mires, yo no tengo nada que ver — murmuró apartando la vista—. A
lo mejor echa de menos tu compañía.
Margie intercambió una mirada divertida con Bella y sonrió maliciosa.
—Um, es posible —concedió observando el rostro girado de ______, tratando de ver
su expresión—. ¿Qué les parece si vamos a averiguarlo? —sugirió—. Bella, seguro que no
te importa ocuparte de los niños?
—Pues claro que no —respondió la mujer tomando un libro de cuentos que había
dejado sobre la mesa y subiendo las escaleras—. Divertios.
Cuando llegaron al granero, el baile ya había empezado. ______ se dio cuenta de que
Margie buscaba a alguien con la mirada, y suspiró tratando de hacerse a la idea de que
acapararía toda la noche a Tom, sin darle la más mínima oportunidad a ella.
Encontraron a Tom de pie, junto a la mesa de las bebidas y los aperitivos. Se
había puesto unos vaqueros y una camisa azul, llevaba el cabello negro perfectamente
peinado y el rostro recién afeitado. El corazón de ______ empezó a correr como un reloj
al que le hubieran dado demasiada cuerda. Era el hombre más guapo que había visto en
su vida.
— ¡Ah, ahí estás, Tom! —lo saludó Margie sonriente, tomándolo del brazo—,
¿cómo estás?
— Bien —respondió él. Sus ojos se posaron en _______ y se quedó mirándola
fijamente, pero se obligó al momento a apartar la vista—. Estás preciosa, Margie.
—Gracias —murmuró está incómoda. El cumplido debería haber sido para _______.
Y entonces cometió un error—. ¿No te parece que ______ también está muy bonita?
—inquirió forzando la situación.
______ quería que la tragara la tierra, y Tom no dijo una palabra, sino que tomó la
mano de Margie.
—Ven, vamos a bailar —y la arrastró hacia el círculo de personas que bailaban.
A la pobre _______ se le cayó el alma a los pies y fue a sentarse en una silla junto a
la pared, sintiéndose sola, rechazada e incómoda. ¿Por qué se habría vestido de ese
modo? Estaba haciendo el ridículo. «La mona, aunque se vista de seda, mona se queda».
Siempre había odiado ese refrán, pero era la verdad.
En ese momento, sin embargo, apareció Darren.
—Hola —la saludó con una cálida sonrisa—. ¿No estarás escondiéndote?
—Es que no sé bailar —le contestó ella forzando una sonrisa.
—Pues entonces no deberías perder esta ocasión de aprender —le dijo él
enarcando una ceja y tendiéndole la mano. La banda había empezado a tocar una
melodía romántica y lenta.
—La verdad es que no tengo muchas ganas —musitó ______ sacudiendo la cabeza.
Darren se encogió de hombros y se apoyó en el poste que había junto a la silla de
______. Sus ojos se fijaron en Tom y Margie.
—El jefe no pierde el tiempo, ¿eh? —masculló celoso.
—Provienen del mismo mundo —dijo ______ en voz queda—. Han pasado mucho
tiempo juntos desde que Tom llegó al rancho, y sus hijos lo adoran.
—A mí Curt y Jess tampoco me detestan —dijo Darren. Inspiró profundamente,
apartándose del poste—. Bueno, no se ha escrito nada sobre los cobardes, ¿verdad
______?
—Buena suerte —le deseó la joven alzando la cabeza y sonriéndole.
Darren le guiñó un ojo y se dirigió a los bailarines. Dio un toque a Tom en el
hombro. La pareja se detuvo a mirarlo, y tras una inclinación de cabeza de Darren,
Tom se hizo a un lado, y le permitió tomar el relevo.
Tom salió de la pista de baile y lanzó una mirada brusca a ______ antes de ir junto
a ella. Se sirvió un ponche y se quedó de pie observando el baile.
—Parece que has perdido a tu acompañante —le dijo a la joven con frialdad, sin
mirarla.
—¿Qué sucede? ¿Es un rival demasiado fuerte para ti?—le espetó ______.
Tom giró la cabeza hacia ella y parpadeó. Nunca había escuchado ese matiz
venenoso en su voz.
—Me parece que ese es tu problema, cariño, no el mío —replicó—. No puedes
negar que vas vestida para la ocasión. ¿Te has rendido antes de luchar?
La puya no hirió a ______, sencillamente porque, aunque Tom lo ignoraba, no
sentía nada por Darren.
—¿Sigue en pie aquella oferta que me hiciste de enseñarme a bailar? —se atrevió
a preguntar temblando por dentro. Darren tenía razón, se dijo, si no se arriesgaba, no
conseguiría nada—. Una vez me dijiste que si me ponía un vestido me enseñarías...
—murmuró tímidamente.
Los ojos cafeces de Tom se clavaron en los suyos como dardos.
—No deberías creer todo lo que te dicen, ______. Los hombres solemos ponernos
poéticos cuando llevamos varios meses sin una mujer —le contestó Tom con
insolencia, ______ se había puesto roja como la grana—. Lo siento cariño, pero no
me van los marimachos — se burló—. Yo que tú no descuidaría a McAnders, me parece
que es bastante voluble en sus afectos...
______ se había puesto de pie y estaba temblando.
—Eres cruel.
—¿Tú crees? —inquirió él entornando los ojos—. Y respecto a tu oferta... No
quiero bailar contigo, ni ahora, ni nunca. Oh, y si te has comprado eso para llamar mi
atención —añadió señalando el traje—, harías bien en tirarlo a la basura. No estoy
interesado en ti.
______ sentía como si el suelo estuviese hundiéndose bajo sus pies. Alzó la vista y
lo miró dolida, como un animal herido, con los ojos brillantes por las lágrimas que se
agolpaban por salir.

No podía soportarlo más. Salió del granero con las enaguas golpeándole los muslos mientras corría hacia la casa. No se detuvo hasta estar dentro, haber subido
las escaleras y encerrarse en su habitación, con las lágrimas rodando a raudales por
sus mejillas.
Tom se había quedado observando angustiado cómo se alejaba. No se había
esperado una reacción así, sobre todo después de aquel abrazo con McAnders y
haberla visto hablando cordialmente con él momentos antes. Quería creer que las
lágrimas eran por ese tipo, por haberlo visto bailando con Margie, no por lo que le
había dicho, porque si fuera así, se dijo, no podría soportar la idea de haberle hecho
daño.
______ lloró hasta dormirse, y se despertó a la mañana siguiente sintiéndose muy
desdichada, preguntándose cómo podría soportar encontrarse cara a cara con Tom,
porque sabía que antes o después ocurriría. Margie había subido a su dormitorio y
había llamado a la puerta pidiéndole que la dejara entrar para hablar con ella, pero
______ se había negado a contestar siquiera, esperando que pensara que se había
quedado dormida.
En el fondo, se dijo, le dolía más haber permitido que Tom viera hasta qué
punto la había herido, que el hecho en sí de que la hubiera herido. ¡Estúpida, estúpida!
Tenía que haber salido a bailar con cualquiera, a reír, demostrar a Tom que podía
vivir sin él. Sin embargo, ella no era de ese tipo de persona. Había llevado el corazón
en la mano, y Tom lo había machacado.
Apenas había bajado y se había sentado a la mesa del comedor, donde Bella había
dispuesto el desayuno, cuando Tom entró, haciendo que el corazón le diera un vuelco.
—Tengo que hablar contigo —le dijo.
—No creo que tengamos nada de que hablar —le espetó ______ sirviéndose café.
Sus ojos oscuros se alzaron hacia los de Tom con una mirada dura y fría.
—Es sobre lo que ocurrió anoche... Querría poder borrar todo lo que te dije. Lo
siento, ______. Estabas preciosa.
—Gracias —contestó ella. Sin embargo, no había calidez alguna en su voz—. Si me
hubieras dicho eso mismo anoche, habría significado mucho para mí.
—Es solo que me estomagaba verte con McAnders— confesó Tom—, ver cómo
tratabas de seducirlo.
—¿Seducirlo? —repitió la joven entre incrédula e indignada.
— ¡Sí, de seducirlo! ¿No es esa la razón por la que te vestiste de ese modo?,
¿para que te mirara? Espero al menos apreciara tus esfuerzos.
______ sintió que todo su cuerpo temblaba de ira.
—La verdad es que mi objetivo no era específicamente Darren, pero gracias por
la idea. En la próxima ocasión que tenga, tal vez me tire encima de él para ser más
explícita. ¡Al menos él me dijo que estaba bonita y se ofreció para enseñarme a bailar!
— ¡Porque le dabas lástima, por eso! —bramó Tom sin pararse a pensar lo que
decía.
— ¡Igual que todos entonces! —le gritó ______—. ¡Ya sé que no soy atractiva! ¡No
soy más que un marimacho estúpido! ¡Pues prefiero que sintiera lástima a que se riera
de mí como tú!
— ¡Yo no me reí de ti!
—¿Ah, no? ¿Y cómo lo llamarías tú?
Bella apareció en ese momento por la puerta del comedor, con los ojos como
platos, pero ninguno de los dos la oyó entrar.
—¿Por qué no me dejas explicarte...? —comenzó Tom exasperado.
—¿Por qué no te metes las explicaciones por donde te quepan? —le espetó ella.
— ¡______! —la reprendió Bella, que nunca la había oído hablar así.
—Muy bien, ¿es eso lo que quieres? Porque si es lo que quieres, dejaré el tema y
no volveremos a hablar de ello —masculló Tom. Tenía el sombrero en las manos y
estaba aplastándolo, pero no se daba cuenta—. No se puede hablar con quien es
incapaz de escuchar.
—¿Qué más quieres que escuche? ¡Ya he escuchado bastante! ¡Me dijiste que
tirara el traje a la basura si me lo había puesto para impresionarte, y que no estabas
interesado en mí, y que me creo todo lo que me dicen...!
— ¡Dios! —gimió Tom.
— ¡Y que lo que ocurrió entre nosotros se debía solo a que tú llevabas mucho
tiempo de abstinencia! —concluyó ______ con furia—. Y ahora sal de mi comedor.
Los huevos revueltos se están enfriando.
—¡Al infierno los huevos! —bramó Tom. Sus ojos parecían barro fundido
incandescentes—. ¿Vas a escucharme o no?
— ¡No, no pienso escucharte, y no voy a comerme los malditos huevos! ¡Los
guardaba para ti!
Y, poniéndose de pie, tomó la fuente en sus manos, arrojó el contenido a Tom y
salió del comedor a grandes zancadas.
Tom se quedó allí de pie, como si se hubiera convertido en una estatua. Tenía
trozos de huevo en la cara, la camisa, los pantalones... hasta habían caído unos trozos
en el sombrero, que sostenía aún en la mano.
Bella no se movió, pensando que iba a explotar de un momento a otro, pero Tom
la miró fijamente un buen rato antes de colocarse el sombrero con la poca dignidad
que le quedaba.
— ¿Quieres... eh... un poco de bacón también? —le preguntó Bella con sorna.
—No, gracias —masculló Tom calmadamente—. No queda sitio donde ponerlo.
Se dio la vuelta y salió de la casa, dejando a Bella al borde de morir de un ataque
de risa. Apenas podía creer lo que había visto.
Se desató una auténtica guerra fría entre ellos. ______ se comunicaba con Tom a
través de Chappy, y lo evitaba siempre que podía. Tras poner a Tom en su sitio, ______
había ganado algo más de confianza en sí misma. Decidió que su vida tenía que cambiar,
y empezó por el armario. Tiró toda la ropa que tenía y compró ropa nueva, ropa de su
talla. Fue a la peluquería para que le hicieran un peinado que la favoreciera, y comenzó
a maquillarse. Además, Margie le enseñó como zafarse de los moscones con cierta
elegancia y compostura. Estaba empezando a abrirse como una flor rezagada a la
llamada de la primavera.
Margie empezó a pasar más y más tiempo en el rancho, y frecuentemente ______ la
veía en compañía de Tom. Los niños habían comenzado a picar a su madre con
comentarios sobre Tom y ella, y como ______ le había dicho a Darren, era evidente que
adoraban al texano.
Darren, por su parte, se mostraba cada vez más irritado ante la situación y había
empezado a lanzarle puyas a Margie cuando se encontraban... a las que ella siempre
contestaba. Celoso incluso de la atención de los chicos hacia Tom, había intentado
acercarse a ellos, y había conseguido que empezaran a apreciarlo, y a buscar su
compañía para que les enseñara cosas sobre los caballos, el ganado, o les contara las
historias que su abuelo le había relatado acerca del «salvaje Oeste».
Tom, por otro lado, lanzaba miradas furibundas a ______ cuando sabía que ella lo
estaba mirando, pero, cuando no, la devoraba con los ojos. Respecto al trabajo, ya
totalmente recuperado de su enfermedad, se había empleado a fondo, y la venta de
ganado había resultado mejor que nunca.
El tío Ted llamó a ______ para felicitarla por el modo en que estaba mejorando la
situación del rancho, y la joven se sintió orgullosa, y admitió que el mérito no era todo
suyo. Su tío le preguntó, como quien no quiere la cosa, si su opinión acerca del capataz
que le había enviado no había cambiado. ______ respondió con evasivas y se inventó
una excusa para cortar la conversación. Sin embargo, apenas había colgado, el aparato
volvió a sonar.
—¿Es usted ______ Regan? —le preguntó una voz femenina al otro lado de la línea.
—Sí.
—Soy Shelby Jacobs —dijo la mujer—. Me preguntaba si podría hablar con mi
hermano Tom, su capataz.
______ se quedó callada por la sorpresa. ¡La hermana de Tom!
—Em... Ha ido a la ciudad a comprar unos suministros que nos hacían falta —dijo
cuando reencontró su voz—, pero estará de vuelta dentro de una hora. ¿Quiere que le
diga que la llame?
—Vaya, eso sí que es un problema... Verá, mi marido Justin y yo regresamos a
Jacobsville dentro de unas horas. Estamos en Tucson por un asunto de negocios, y yo
tenía la esperanza de ver a mi hermano, pero, en fin... tendrá que ser en otra ocasión.
—Espere —le dijo ______ impulsivamente—. ¿Por qué no vienen aquí? El rancho está
solo a una media hora de Tucson.
—Oh, no querríamos molestar.
—No es ninguna molestia. Por favor. No sé si Tom llegará a tiempo para verla,
pero me encantaría que nos conociéramos. Su hermano ha hablado tanto de usted
que es como si ya la conociera.
—¿Seguro?
—Sí, por favor, vengan —y procedió a indicarle cómo llegar allí.
Una media hora más tarde, un coche alquilado se detenía frente a la casa, y de él
bajaba una pareja. ______ reconoció inmediatamente a la mujer de las fotografías de
la cabaña de Tom.
—Tú debes ser ______ —dijo Shelby con una sonrisa cuando salió a recibirlos—. No
te importa que nos tuteemos, ¿verdad? Resulta raro con una persona tan joven. Este
es Justin, mi marido —lo presentó.
Por el orgullo con que había pronunciado las últimas dos palabras y cómo había
alzado los ojos con adoración hacia él, _______ comprendió que estaba muy enamorada.
Justin y la joven se estrecharon la mano, saludándose cordialmente.
______ los llevó al salón, y les presentó a Bella, quien entraba en ese momento con
una bandeja con café, pasta, platillos y una tarta de chocolate recién hecha.
—Bella, cuando llegue Tom, dile que venga directamente a la casa, pero no le
digas por qué —le dijo ______ a la mujer.
—Bien, le diré que tienes más huevos revueltos para él —respondió Bella con
sorna, saliendo de la habitación.
Shelby observó intrigada que ______ se había sonrojado.
—¿Huevos revueltos? —repitió con una sonrisa.
—Bueno, tuvimos un pequeño desacuerdo el otro día —farfulló _______ tras
aclararse la garganta.
—¿Acerca de unos huevos revueltos? —inquirió Justin divertido.
—Bien, la verdad es que... perdí los estribos y le... le lancé mi desayuno —confesó
______ roja como una amapola, y removiéndose incómoda en el asiento—. Pero fue él
quien se metió conmigo primero —se defendió. El matrimonio la miraba de hito en hito,
pero al momento empezaron a reírse.
—Te creo, ______, sé lo difícil que puede ser mi hermano a veces —la tranquilizó
Shelby con una sonrisa—. ¿Qué tal se está adaptando a esto?
—Oh, se lleva muy bien con los hombres —respondió ______ aliviada de no tener que
entrar en más detalles sobre sus desavenencias —. Le tienen mucho respeto.
Shelby, que llevaba un rato observándola atentamente, dijo de pronto:
—¿Sabes? No eres en absoluto como te había imaginado por la descripción que
nos hizo de ti Tom el día de nuestra boda.
—¿De veras? —contestó ______ curiosa—. ¿Cómo me describió?
—Si le respondes a eso te dejaré fuera de mi testamento —intervino la profunda
voz de Tom desde la puerta.
— ¡Tom! —exclamó su hermana levantándose y yendo a abrazarlo y besarlo. ______
nunca lo había visto sonreír tan feliz como en aquel momento.
—Me alegra volver a verte —dijo Justin a su cuñado.
Este se levantó y le estrechó la mano antes de volver a sentarse en el sofá junto
a Shelby y rodearla posesivamente con el brazo. Aquel simple gesto le indicaba Tom
que las cosas iban mejor, mucho mejor, miró a la pareja, y al fin pudo respirar
tranquilo. Parecía que habían resuelto sus problemas.
—Te llamé por si podías venir a vernos a Tucson antes de marcharnos —le
explicó Shelby—, pero como no estabas, ______ nos invitó a nosotros a venir aquí a
verte antes de tomar el vuelo de regreso a Texas.
—Sí, ha sido muy amable por su parte —asintió Justin.
—Um, ya —farfulló Tom. Tomó asiento al lado de ______ en el sofá frente a ellos,
pero no la miró siquiera.
—No hace falta que me lo agradezcas — masculló ______ molesta, con una sonrisa
forzada—, habría hecho lo mismo por cualquiera.
Los ojos cafeces de Tom la miraron centelleantes.
—De eso no me cabe la menor duda. Tienes un corazón tan grande... —le dijo con
sarcasmo.
—Lo tenía —le espetó ella—, se ha encogido es por culpa de los hombres.
— Oh, estupendo —murmuró Tom—, échanos toda la culpa. Según tú, no
hacemos nada bien, ¿no es cierto?
—Solo cuando tenéis a una mujer que os dirija — contestó _______ con una sonrisa
gélida.
—Pues déjame decirte que yo no permitiré que me dirija ninguna mujer. ¡Antes
muerto! —le espetó—. Lo que es más... —Tom se quedó callado al darse cuenta de que
Shelby y Justin estaban observándolos entre curiosos y divertidos—. Ejem, ¿y cómo
van las cosas en Jacobsville?
Justin reprimió a duras penas la risa, mientras que Shelby tuvo que soltar la
taza de café sobre la mesita para no volcarla. No hacía falta ser muy listo para ver lo
que estaba ocurriendo allí, se dijo Shelby: su hermano había encontrado a la horma de
su zapato.

Capítulo 9
Ya estaba anocheciendo cuando, una media hora más tarde, Tom y ______ salieron
a despedir a Shelby y a Justin. Después de que el coche se perdiera en la distancia, la
joven iba a volver a entrar en la casa, cuando Tom la retuvo por el brazo.
—Ven a dar un paseo conmigo, ______—le dijo con voz queda. Y la llevó por el
camino que conducía a la cabaña.
______ se decía que tal vez debiera haberse negado, porque estaba segura de que
acabarían discutiendo, pero la brisa estaba perfumada por el aroma de las flores y las
estrellas brillaban sobre ellos en la negra manta del cielo nocturno. Tom la había
tomado de la mano y, de algún modo, ______ intuyó en él cierta tristeza y amargura.
Tal vez solo necesitaba a alguien con quien hablar.
Tom se detuvo junto a la valla que rodeaba la cabaña, soltó su mano y encendió
un cigarrillo.
—Tu hermana parece encantadora —murmuró _______.
—Lo es. Siempre hemos estado muy unidos. Solo nos teníamos el uno al otro.
Tras la muerte de nuestra madre, nuestro padre se volvió muy codicioso, y era muy
estricto, así que la vida con él resultaba un verdadero infierno. Proteger a Shelby de
él fue el único motivo por el que no me marché de casa.
—¿Hace mucho que se conocen Justin y ella? — inquirió ______ curiosa.
—Mucho —asintió Tom dando una calada al cigarrillo—. pudieron a haberse casado
hace seis años, pero Shelby rompió el compromiso. Nunca llegué a averiguar por qué,
pero estoy seguro de que mi padre tuvo algo que ver con ello. El caso es que durante
los seis años que siguieron, Shelby le fue fiel a Justin, no salió con ningún otro
hombre, y no se casó. Mi padre murió y nos vimos ahogados por las deudas, y entonces
fue cuando Justin volvió a proponerle matrimonio. Pensé que lo había hecho para
vengarse, que tenía intención de hacerla muy desgraciada cuando la tuviera bajo su
poder, y de hecho el día de la boda, Shelby no parecía muy feliz, pero parece que han
solucionado sus diferencias. ¿Te has fijado en cómo se miraban el uno al otro?
______ se apoyó en la valla y sonrió.
—Sí, parecían muy felices.
—Son afortunados. La mayoría de la gente no recibe segundas oportunidades.
La joven alzó la vista hacia él.
—Si eso es un reproche hacia mí porque te he evitado desde el día del baile...
—Estaba celoso, ______ —admitió Tom de repente. Esbozó una débil sonrisa al ver
la sorpresa en el rostro de ella—. Sí, ______, estaba loco de celos.
—¿Estabas celoso... por mí? —repitió ______ incrédula, dejando escapar una risa
amarga—. Eso sí que tiene gracia. Celoso por un marimacho, una chica fea, una chica
tímida...
—Y que por desgracia no tiene apenas confianza en sí misma —concluyó Tom—.
Vamos, ______, no seas tan dura contigo misma. ¿No crees que un hombre podría
desearte simplemente por ser tú misma?, ¿Por cómo eres y no por tu aspecto?
—No, no lo creo... porque no ha ocurrido nunca — lo contestó ella—. Tengo
veinticuatro años y ya me he resignado a ser una solterona.
—Pues te equivocas —replicó Tom—. Eres demasiado apasionada como para vivir
y morir sola.
______ enrojeció profusamente.
—Lo nuestro no funcionaría nunca. Yo no soy más que una ingenua chica de
provincias mientras que tú eres un hombre experimentado... 
—¡No digas tonterías! —le espetó él—. Ni siquiera he estado con tantas mujeres
como crees. Lo que ocurrió entre nosotros ocurrió porque tú estabas necesitada de
amor.
—Gracias, muchas gracias —masculló ______— Eso era justo lo que me hacía falta
oír.
—¿Quieres callarte y dejarme acabar? —rugió— No me dejaste explicarme. Me
tiraste esos huevos revueltos y te marchaste hecha una furia.
—Creo que tenía derecho a estar enfadada después de lo que me habías dicho
—le recordó ______.
—Muy bien, tenías derecho—admitió él—, pero no me dejaste explicártelo,
maldita sea.
—No hacen falta más explicaciones, Tom. Por lo que acabas de decirme, imagino
que sentiste que Darren estaba pisando en lo que consideras tu territorio.
—En cierto modo, sí —respondió él sin poder reprimir una sonrisa.
—Pues tranquilo, no tienes que preocuparte por Margie —le dijo ______ al cabo de
un rato—. Quiero decir... Es obvio que ella está loca por ti, y los chicos te adoran...
—¿De qué diablos estás hablando? —inquirió Tom mirándola con el ceño
fruncido.
—No puedo culparte por sentirte atraído por ella —continuó ______—, y siento
haberte puesto las cosas tan difíciles... no era mi intención. Tú lo has perdido todo, y
te mereces tener a alguien a tu lado, a alguien que te quiera.
—¿Quieres que sea feliz, ______?
—Sí, claro que sí —murmuró ella en la oscuridad—. Yo no pretendía causarte
problemas. Es solo que...
—¡Por Dios, ______, no tienes ni una pizca de confianza en ti misma! —le espetó
Tom—. No puedes ir así por la vida... Además, ni siquiera comprendo el porqué.
Quisiera saber de dónde viene este ridículo complejo tuyo con los hombres.
La joven se quedó callada largo rato, antes de hacer acopio del valor suficiente
para hablar:
—Una vez... me hicieron daño —murmuró—. Era una adolescente, y me encapriché
de uno de los peones del rancho. Lo perseguía a todas horas y coqueteaba con él sin el
menor pudor, pero él estaba enamorado de una mujer... una mujer a la que no podía
tener. Así que, una noche, tras... tras haberse emborrachado, decidió que, si no podía
conseguir lo que quería, se resarciría conmigo —le explicó riendo con amargura—.
Hasta entonces yo no sabía nada de las relaciones entre hombres y mujeres. Pensaba
que era como en los libros: tomarse de la mano, sonreírse, besarse... pero nunca pensé
en que los amantes también compartían la cama... Cuando entró en mi dormitorio e
intentó forzarme, me entró verdadero pánico, y empecé a chillar. Entonces Bella vino a
rescatarme, y el vaquero se marchó muy lejos.
Tom la había estado escuchando tan absorto que tuvo que tirar el cigarrillo
porque le estaba quemando los dedos.
—Fue McAnders... ¿no es cierto? —inquirió casi seguro.
—Sí. Estaba enamorado de Margie, pero yo no lo sabía. Después de aquello me
sentí tan avergonzada de mí misma y tan asustada de los hombres que dejé de
ponerme ropa que insinuara mi figura en lo más mínimo.
—¿Hasta que aparecí yo? —adivinó Tom.
______ se sonrojó.
—Ya te lo dije, yo solo quería que te sintieras cómodo en el rancho porque tú te
mostraste amable conmigo, pero me temo que me dejé llevar... como aquella vez.
—¿Y qué me dices de tu relación con McAnders... ahora? —murmuró Tom—.
¿Sientes algo por él?
______ sacudió la cabeza con vehemencia.
—Ni siquiera he sentido deseo físico por él... nunca.
—Pero sí lo sentiste conmigo —murmuró Tom acercándose a ella. Le acarició el
rostro y el cabello. El ritmo del corazón de ______ se disparó -. Y si McAnders no
hubiera aparecido, tal vez te habrías sentido atraída por mí en otros sentidos... No
hemos tenido tiempo de conocernos mejor.
______ puso las palmas abiertas contra el tórax de Tom, vacilante, como si temiera
que fuera a arrojarla de su lado. Sin embargo, él colocó las suyas encima y las apretó
contra la tela de la camisa.
—Pero tú no querrías... —balbució ______—. Margie está en el rancho mucho más
tiempo ahora y...
—Y por supuesto tú crees que estoy loco por ella.
—¿Y acaso no lo estás? —insistió ella obstinada.
—No voy a decírtelo, ______ —le contestó Tom alzándole la barbilla—. Tienes que
sacar la cabeza de debajo de la tierra y mirar el mundo de frente. Si me deseas,
tendrás que empezar a creer que yo te deseo también; tendrás que empezar a confiar
un poco en ti misma, y a confiar en que yo nunca te haría daño.
—Confiar es difícil —repuso ella.
—Es difícil para casi todo el mundo, _______ —contestó Tom—. No te queda más
remedio que decidir si merece la pena arriesgar tu confianza. El amor no trae garantía
como una tostadora. Nadie te devuelve el dinero si acabas con el corazón roto, pero
llega un momento en la vida en que tienes que confiar en tus instintos y lanzarte al
vacío.
— A ti te gusta Margie, ¿cómo podría yo competir con ella? —se obstinó _______.
—Margie atrae a los hombres porque emite una serie de señales. Tú también
podrías aprender a hacerlo si te lo propusieras —le dijo Tom—. Podrías llamarme al
despacho y besarme hasta dejarme inconsciente, o comprarte un vestido muy sexy con
el que dejarme deslumbrado.
—Margie me compró ese traje para el baile y tú no me alabaste precisamente
—le recordó ella.
—Lo sé —suspiró él—, traté de disculparme, pero tú no quisiste escucharme
siquiera.
A _______ le daba la impresión de que el corazón fuera a salírsele del pecho.
Mientras hablaba, las manos de Tom habían descendido hasta sus caderas,
atrayéndola hacia él. Trató de apartarse, pero él la retuvo con suavidad.
—Esta vez no podrás escapar. No te dejaré —le dijo.
— Tengo que volver a la casa —balbució ______.
Aquel abrazo estaba trayendo recuerdos demasiado dulces a su mente,
recuerdos que la hacían sentirse como si se estuviera derritiendo.
—¿Asustada, ________? —inquirió Tom con voz queda.
— ¡No pienso ser una conquista más en tu lista! — gimió ella de pronto, tratando
de zafarse.
—Vamos, ______, no es la primera vez que estamos así de cerca el uno del otro
—murmuró Tom rozándole la frente con los labios—. De hecho, hemos estado piel
contra piel, tus senos contra mi torso. Luego, mientras los besaba, tú me hacías
inclinar aún más la cabeza, y te arqueabas hacia mí.
La joven ocultó el rostro en su camisa, azorada y temblorosa al recordar el
placer que había sentido.
—Pero entonces Chappy llamó a la puerta y rompió el hechizo del momento
—murmuró Tom contra su mejilla—. Si no hubiera aparecido, habría seguido
haciéndote el amor, pero supongo que fue una suerte que nos interrumpiera, porque si
no aquello se nos habría ido de las manos, ¿no crees? Me temo que no habríamos
parado.
—¿Tan malo habría sido que llegáramos hasta el final? —inquirió ______, poniéndose
tensa de repente.
—Cariño, soy un hombre anticuado —contestó él acariciándole la espalda—.
Nunca te pediría que llegaras hasta el final conmigo sabiendo como sé que eres virgen.
Y tú tampoco eres la clase de mujer que...
—Lo sé —farfulló _______ mordiéndose el labio inferior—, tengo demasiadas
inhibiciones.
—Sí, pero hicimos que la mayoría de ellas se esfumaran aquel día en mi cama —le
recordó Tom—. ¿Sabes cuál es tu mayor problema, ______? El modo en que niegas tus
propios atractivos. Creo que debes ser la única persona incapaz de ver que eres una
preciosidad.
—¿Yo? —inquirió ella sin aliento.
—Sí, tú —murmuró él besándola de nuevo—. Tienes un gran corazón —susurró
besándola otra vez durante un rato más largo—; te preocupas por los demás —añadió
besándola de nuevo. Esa vez abrió sus labios ligeramente antes de apartarse—; eres
inteligente — estaba solo a unos centímetros de su boca—; y eres la mujer más sexy
que he conocido en mi vida...
Esas últimas palabras las susurró directamente en el interior de la boca de _______,
para a continuación invadirla con su lengua. La joven jamás había experimentado esa
intimidad, ni siquiera aquel día en la cabaña, y se asustó un poco. Trató de apartarse,
pero la mano de Tom en su nuca lo evitó.
—No luches contra esto, ______ —murmuró—, no voy a hacerte ningún daño,
relájate. Déjame tomar tu boca. La trataré con la misma dulzura con que trataría tu
cuerpo si te entregaras a mí, pequeña.
Aquellas palabras, junto con la delicadeza con que lo hacía, lograron
tranquilizarla, y pronto se encontró derritiéndose contra él, temblando por el deseo
que estaba despertando en ella. Gimió sin poder evitarlo y sintió que Tom sonreía
contra sus labios.
Pero, ¿y Margie?, Quería preguntarle. ¿Cómo podía estar haciendo aquello con
ella cuando quien le interesaba era Margie? Sin embargo, hechizada como estaba por
la magia que tejían sus labios y el calor de su cuerpo, no podía dejar de responderle.
«Ya me odiaré mañana por esto», se dijo. No tenía sentido preocuparse en ese
momento en vez de disfrutarlo y atesorar esos recuerdos para el futuro.
Tom la atrajo aún más hacia sí para que notara lo excitado que estaba, pero
______ no protestó. En vez de eso, lo rodeó con sus brazos, y se apretó contra él
tímidamente.
Tom levantó la cabeza de pronto y la miró con ojos brillantes. ______ podía sentir
los fuertes latidos de su corazón contra su pecho.
— Entra conmigo en la cabaña. Nos sentaremos juntos en el sofá de cuero y nos
amaremos unos minutos.
—Pero, Tom, no debemos... —le rogó la joven contra su voluntad—. Tú dijiste...
—Lo necesito, ______ —contestó Tom tomándola en sus brazos y levantándola del
suelo. La llevó hasta el porche—. Lo necesito...
______ le echó los brazos al cuello y ocultó el rostro en el hueco de su cuello.
—Pero no puedo... no puedo acostarme contigo... —balbució.
— Yo jamás te pediría eso, ______ —le aseguró él con vehemencia.
La besó con pasión mientras, abría la puerta y la llevaba dentro, sin encender la
luz.
Cerró la puerta de una patada y la llevó al sofá, depositándola sobre él sin
despegar sus labios de los de ella. Le desabrochó uno tras otro los botones de la blusa,
y retiró después el sostén de encaje, besando y mordisqueando sus cálidos senos
ardorosamente, mientras _______ suspiraba, gemía y se arqueaba hacia él.
— ¡OH, Dios, ______... eres tan dulce! —gimió Tom—. Tu piel es tan dulce como la
miel...
Los dedos de _______ se enredaron en su cabello negro, despeinándolo.
— ¡Ah, por favor, no pares, Tyler, no pares...!
Sin embargo, él alzó la cabeza un momento y se apartó de ella, desabrochándose
también la camisa, y atrayéndola a continuación hacia sí, y haciéndola moverse
sensualmente de lado a lado, provocando una facción exquisita. Pronto la respiración
de ______ se volvió tan entrecortada como la suya.
Volvió a besarla en la boca con pasión, sin contenerse, pues ya hacía rato que su
autocontrol se había visto vencido por los gemidos que emitía la joven, y el tacto de su
piel de satén contra la de él. Era increíblemente excitante.
Le acarició la espalda desnuda, apretándola contra sí, sintiendo los ardientes
pezones en su tórax, como si fueran marcas de hierro candente.
— ¡OH, Tom!, No puedo aguantarlo más, no sé que es... necesito algo...
—murmuró ella con voz entrecortada—. ¡Tengo miedo!
—Es deseo, ______ —murmuró él en su oído—, la necesidad del otro. Yo también te
deseo, pero no voy a aprovecharme de ti.
—OH, Dios... para ti debe ser aún peor... —murmuró ella.
—No, es el dolor más dulce que he sentido nunca —contestó Tom—. No me
arrepiento en absoluto de esto, ¿y tú?
—No —asintió ella—. Ha sido maravilloso... Quiero quedarme contigo toda la
noche, Tom.
—Yo también lo quiero, pero no debemos.
—Solo para dormir a tu lado...
—Sabes tan bien como yo que si nos metemos juntos en una cama, nos
arrancaríamos la ropa en cuestión de minutos y haríamos el amor hasta el amanecer.
Mírame, apenas te he tocado y casi no puedo controlarme.
—¿A eso lo llamas tocarme «apenas»? —inquirió ella asombrada.
—En comparación con lo que te haría en la cama, sí.
_______ se quedó mirándolo azorada.
—¿Quieres que te cuente lo que te haría? —le dijo Tom entre suaves risas.
—No eres capaz.
Pero sí lo fue. Se inclinó sobre su oreja y se lo dijo en susurros, mientras sus
manos seguían acariciándola con dulzura.
—¡Nunca imaginé que...! —gimió ella ocultando su rostro en el pecho de Tom
cuando este hubo acabado de explicarle todas sus fantasías.
—Tenías que saberlo —le dijo él—. Aún eres muy inocente, _______. Y también quiero
que entiendas que no te haría ningún daño. Hacer el amor no es otra cosa que la
expresión física de lo que dos personas sienten la una por la otra. No tienes porque
temerlo.
—Creo que contigo no me asustaría —murmuró ______.
—Pues si me quieres, tendrás que seducirme.
—Pero tú me dijiste una vez que no te gustaba que las mujeres te persiguieran, y
que no, querías tener una relación seria.
—Hazme desearla entonces —la desafió él—. Sé la mujer que tú y yo sabemos
que puedes ser, la mujer que hay dentro de ti.
Y entonces, sin previo aviso, encendió la lámpara que había en una mesita junto al
sofá.
— ¡Tom, no! —exclamó _______ azorada.
Se tapó como pudo con las manos, pero él las apartó con suavidad, y se quedó
admirándola como si fuese una obra de arte, haciéndola sonrojar aún más. Sonrió al
ver como ella parecía muy incómoda porque él viera los tensos que estaban sus senos y
sus pezones.
—Sí, ________, puedo ver cuánto te he excitado. Es casi como dejarme verte
totalmente desnuda, ¿no crees? — le dijo con una sonrisa maliciosa—. Ahora ya no
estamos en desventaja, porque tú sí me has visto desnudo a mí.
—No podría olvidarlo aunque lo intentara — murmuró ella bajando la vista—. Me
pareció que eras perfecto.
—Eso es lo mismo que yo pienso de ti —respondió él—. Será mejor que te vistas,
cariño. Estás excitándome de nuevo... Me temo que no tengo tanto control sobre mis
reacciones como yo creía.
_______ dejó escapar un pequeño suspiro, y se levantó para recoger del suelo la blusa
y el sujetador. Mientras se vestían, Tom no dejaba de mirarla, hambriento.
—No debemos hacer esto muy a menudo —le dijo con una sonrisa—. Cada vez es
peor —le tendió la mano, y ella la tomó al instante.
Salieron juntos fuera, y Tom la acompañó hasta la casa. Durante el camino,
ninguno de los dos dijo una palabra, pero _______ se sentía como si se hubieran
convertido en amantes. Nunca habría nadie más para ella. Y, sin embargo, a pesar de
aquella felicidad, no podía dejar de preocuparse. Saberse deseada era maravilloso, pero
antes o después el deseo se apagaba. ¿Sentiría Tom algo más que deseo por ella? Al regresar
a la casa y acostarse, las inseguridades volvieron a hacer presa de ______, y se pasó toda
la noche dando vueltas en la cama, preguntándose si de verdad podía competir con Margie.
Cuando bajó las escaleras para desayunar, Bella estaba sentada ya en el
comedor, desayunando.
—Parece que todavía es demasiado temprano para los nuevos huéspedes —le
dijo—, así que podremos desayunar tranquilamente solas.
—¿Y Tom? —le preguntó sentándose—. No, no me lo digas... También hoy se ha
ido a desayunar al barrancón con los hombres, ¿verdad? Últimamente apenas pisa la
casa...
—Me preguntó por qué será —respondió Bella con sorna—. Desde que alguien le
tiró unos huevos revueltos creo que no se siente demasiado bienvenido. Es una pena,
niña. Es un hombre agradable... no podrías encontrar a nadie mejor.
—No es a mí a quien quiere —le espetó _______, tomando una tostada y untándola
con margarina—, es a Margie.
—¿Te ha dicho él eso? —inquirió la mujer bebiendo un sorbo de su café.
—No, pero tampoco lo negó.
—______, me equivoqué al coartarte cuando intentaste atraer a Tom vistiéndote y
actuando como una señorita. Tenía que haberte animado, haberme dado cuenta antes
de que era un hombre de fiar, pero lo único que hice fue complicar las cosas, lo siento.
—Tú no hiciste nada, Bella —repuso _______—. Lo que pasa es que no soy la clase de
mujer que Tom necesita... no soy más que un marimacho de pueblo... y ni siquiera sé
bailar.
—¿Cuándo vas a dejar de tirarte por tierra? — gruñó Bella—. Escucha, niña, solo
porque Darren McAnders no tuviera ojos más que para Margie, no significa que no
puedas atraer a otros hombres. Eres joven y bonita, y si te esforzaras un poco,
podrías convertirte en la mujer que Tom necesita. Además, ya no es un hombre rico.
No necesita un florero, necesita a una mujer que lo ayude a construir un legado que
dejar a sus hijos, una mujer de carne y hueso.
—Bueno, al menos eso lo tengo, soy de carne y hueso.
—Y también eres una mujer muy trabajadora — añadió Bella—. Y tienes buen
corazón, y sabes escuchar... No debes infravalorarte, ______, tienes que ser positiva.
Para empezar te estás poniendo ya ropa de tu talla en vez de esos pantalones
—Teníais razón sobre lo que pasó con Darren —admitió—. Supongo que es cierto
que me lo tomé demasiado a la tremenda porque entonces no sabía nada sobre el deseo
y los hombres.
—Hum... ¿y ahora sí? —inquirió Bella con una sonrisa picara.
_______ se notó enrojecer hasta las orejas. Extendió la mano para tomar su taza de
café, pero la volcó.
—Oh, vaya, nos hemos levantado un poco torpes esta mañana... —murmuró la
mujer.
______ la ignoró, mientras trataba de limpiar una mancha de su camisa nueva.
— ¡Odio el café!—masculló levantándose—. ¡Y no soy torpe! —le espetó a Bella
levantándose.
Se dirigió furiosa hacia el otro extremo del comedor para subir las escaleras y
cambiarse, pero tropezó con la alfombra y cayó de bruces. Bella ya no podía
aguantarse la risa.
— ¡Y dice que no es torpe! —murmuró levantándose de la silla y yendo a la cocina.
En ese momento la joven estaba a punto de levantarse, cuando sintió que unas
fuertes manos la alzaban. Al subir la vista se encontró con Tom.
—¿Querías algo? —le preguntó sonrojada, apartándose el cabello del rostro.
—Chappy está muy ocupado con las yeguas nuevas, así que he venido a ofrecerme
para acompañarte a la excursión a caballo de esta tarde en su lugar... a menos que
prefieras que vuelva a ir McAnders contigo...
—No —se apresuró a decir _______—. Darren se ha convertido en un buen amigo,
pero preferiría ir contigo.
Una sonrisa se dibujó lentamente en los labios de Tom al ver cómo la joven se
sonrojaba. Aquella timidez la hacía aún más encantadora, y cuando no se vestía como
una huérfana estaba preciosa.
—Yo también prefiero estar contigo —le dijo suavemente.
El corazón de ______ daba saltos de alegría. «Si existía el Cielo», se dijo, «seguro
que se parece a esto». Y le sonrió con los labios y los ojos.
En ese instante, sin embargo, entró Bella y rompió el hechizo del momento. _______
se excusó mientras la gobernanta se deshacía en maliciosas risitas, y fue al vestíbulo a
por su sombrero.
El resto de la mañana, la joven se sintió como si estuviera, verdaderamente
flotando, y se le hizo una eternidad hasta que llegó el momento de salir con las
mochilas, los sacos de dormir y todo lo demás para la excursión.



HOLA!!! BUENO AQUI ESTAN LOS CAPITULOS ... EL DE EL JUEVES Y VIERNES ... SIN MAS QUE DECIR ME DESPIDO 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA :)) HASTA PRONTO 

lunes, 25 de abril de 2016

7

Capítulo 7
EL viernes por la tarde, Margie y los chicos llegaron en taxi al rancho. Justo en
ese momento regresaban ______ y Darren de la excursión a caballo. Los niños habían
salido corriendo hacia la casa, sin duda a saludar a Bella, por quien sentían mucho
cariño, mientras que su madre, vestida con un traje de inmaculado lino blanco, salía en
ese instante del vehículo, con su largo cabello cobrizo al viento. Al alzar la vista se
encontró con un fascinado Darren McAnders.
— ¡Darren! —exclamó, tropezando con una raíz que sobresalía del suelo.
Cayó de rodillas sobre el suelo polvoriento, y Darren bajó al momento de su
montura para ayudarla. Una vez la hubo levantado del suelo, se quedó sujetándola
por los brazos con sus fuertes manos, los ojos fijos en el rostro sonrojado de ella.
—Margie... —murmuró suavemente—. El tiempo no ha pasado por ti. Estás más
hermosa que nunca.
—¿Qué estás haciendo aquí? —gimió ella.
Lanzó una mirada en dirección a ______, sin poder creer que estuviera
voluntariamente en compañía de Darren.
—Es uno de nuestros nuevos peones —le dijo la joven—. Tom lo contrató.
—¿Es que no sabía que...? —comenzó a preguntar Margie. Pero se calló en cuanto
vio la expresión acongojada de Darren y el azoramiento de ______—. Lo siento.
Es solo que...
—El pasado únicamente se convierte en un problema si se deja que se convierta
en un problema —respondió _____ haciéndose la fuerte como solía hacer—. Darren
y yo nos llevamos muy bien, ¿no es verdad?—añadió, como desafiándolo a decir lo
contrario.
—Tan bien como cabría esperar —contestó él con una media sonrisa—. ______ ha
sido muy generosa permitiendo que me quede. No podría haberla culpado si me hubiera
echado a patadas de aquí. Era lo que me merecía.
Margie no daba crédito a lo que estaba oyendo. Mientras pagaba al taxista, ______
se apeó de su caballo para ayudarla a llevar las maletas, pero Darren se le adelantó.
—¿No te importa ocuparte tú de los caballos, ______? —inquirió este volviéndose
hacia ella con expresión esperanzada.
Aquella era la prueba de que seguía estando loco por Margie. No la sorprendía en
absoluto que estuviera ansioso por retomar el contacto con ella. En cambio, era más
difícil tratar de adivinar qué sentimientos había provocado su regreso en Margie.
Aunque, ciertamente, resultaba impropio de una mujer con tanto autodominio que
hubiera tropezado nada más verlo y se hubiera puesto tan nerviosa.
—De acuerdo —aceptó—. Margie, os veré a ti y a los chicos dentro de un rato.
—Bien —murmuró su cuñada. Sin embargo, no podía dejar de mirar a Darren,
como si fuera un imán que la atrajera.
______ condujo a los caballos al establo, dejándoselos a Chappy para que los
cepillase y les diera de comer y beber.
—¿Dónde está Caleb? —inquirió señalando un pesebre vacío.
Caleb era el caballo negro que solía montar Tom. ______ pensó que su interés por
el jinete resultaría menos obvio si preguntaba por su cabalgadura y no por él. Sin
embargo, más sabe el diablo por viejo que por diablo, y no engañó a Chappy, quien
sonrió con malicia.
—El señor Kaulitz salió hace un buen rato. Dijo que iba a revisar el vallado del
perímetro.
—¿El vallado? —inquirió ______ extrañada—. Pero si apenas hace una semana que lo
arreglaron. ¿Qué se supone que va a revisar?
Chappy se encogió de hombros.
—Escuchó a esos dos —le explicó señalando con la cabeza a unos peones al fondo
del establo— hablando de cómo McAnders se ha... «pegado» a usted, señorita ______,
los mandó a limpiar el establo y se marchó. Creo que ninguno de los hombres volverá a
hacer un comentario similar cuando el señor Kaulitz ande cerca —murmuró con sorna.
— ¡Qué tontería! ¿Por qué habría de importarle que dijeran eso? —masculló ______,
mordiéndose el labio inferior.
Chappy enarcó una ceja y la miró divertido.
—Creo que necesita usted gafas, señorita —le dijo meneando la cabeza.
______ torció el gesto y se dio la vuelta, encaminándose hacia la casa, con la
esperanza de ver aparecer a Tom en cualquier momento. Sin embargo, no sucedió.
¿Por qué habría tenido que volver Darren? En realidad su presencia no la molestaba: no
se parecía en nada al hombre superficial que la había herido en el pasado, y ella ya no
sentía nada por él, incluso el rencor se había esfumado. De hecho, lo veía como a un
extraño que estaba empezando a caerle bien, pero nada más. ¡Si tan solo pudiera
explicarle eso a Tom!
Aquella noche, en lugar de cenar dentro de la casa, pusieron unas mesas en el
patio trasero y lo adornaron con farolillos. Cuando ya estuvieron servidos todos los
huéspedes, _______ tomó asiento junto a Margie. Había dejado que Curt y Jess fueran
a comer con Tom y los peones del rancho en el barracón, así que estaba sola y parecía
taciturna.
—¿No comes, Margie?
—No tengo apetito —murmuró la mujer sacudiendo la cabeza. Se quedó callada
un momento, como si no se atreviera a preguntar lo que iba a preguntar—. ______,
¿cómo has dejado que...? Lo que quiero decir es...
—¿Por qué he dejado que Darren se quede? —adivinó la joven.
Margie asintió con la cabeza.
—La verdad es que al enterarme de que Tom lo había contratado le dije que lo
despidiera, pero se negó, y me dijo que si quería que lo hiciera, tenía que explicarle el
porqué —le dijo ______ bajando la vista—. Y yo... no podía decírselo, así que no he
tenido más remedio que dejar a Darren quedarse.
—Comprendo —musitó Margie, revolviendo la ensalada de pasta de su plato con el
tenedor—._______... ¿es demasiado terrible para ti tenerlo aquí?
El tono preocupado en que le había hecho la pregunta era interesante. ______
esbozó una pequeña sonrisa.
—No, no es demasiado terrible —la tranquilizó. Escrutó las hermosas facciones
de Margie—. A ti te gusta, ¿no es cierto?
Margie dio un respingo y enrojeció.
—Yo... no, claro que no, ¿por qué dices eso? Nunca he pensado en él de ese modo.
— Hace mucho de la muerte de Ted, Margie — murmuró ______—, y estoy segura
de que él no habría querido que lo lloraras el resto de tu vida, ni que estuvieras sola.
Supongo que Bella y tú teníais razón respecto a lo que ocurrió. Me lo tomé demasiado a
Pecho solo porque no tenía ninguna experiencia con los hombres y me asusté en
cuanto empezó a besarme. Y, aunque yo no pretendía darle pie a aprovecharse de mí,
me temo que de algún modo lo hice al coquetear con él.
—No, la culpa fue mía —repuso Margie—, tenía que haber imaginado que podía
hacer algo así cuando lo rechacé. Lo había visto un montón de veces flirtear contigo,
pero pensaba que lo hacía en broma porque tú no eras más que una adolescente, y
nunca imaginé que tú fueras a tomarlo en serio, ni que sintieras algo por él —admitió—.
La verdad es que Darren me gustaba, pero estaba casada con tu hermano, y lo amaba.
Nunca lo habría engañado con otro hombre.
—Lo sé —asintió _______—. Todo eso ya es pasado y ha quedado atrás. No pienso
dedicarle un solo pensamiento más.
—¿Y Tom? —inquirió Margie mirándola curiosa—. ¿Qué me dices de Tom?
______ se quedó dudando. Miró a su cuñada a los ojos. Estaba segura de que el
interés por Darren era fingido, que a quien le tenía echado el ojo era a Tom. Pues si
Margie no era honesta, ella tampoco tenía por qué serlo.
—Tom es mi capataz, nada más —contestó con aspereza—. Además, ni siquiera
le gusto —estaba empezando a incomodarla aquella conversación—. La verdad es que
yo tampoco tengo hambre —le dijo levantándose—, creo que iré a ver un poco la
televisión.
Margie suspiró y miró su reloj de pulsera.
—Es tarde. Será mejor que vaya a buscar a los niños —murmuró.
—No creo que sea necesario —replicó ______—. Ya vienen hacia aquí —y señaló en
dirección a Tom, que se aproximaba con los chicos de la mano.
Margie había alzado la vista, y estaba observándolos con una mirada tan
anhelante, que ______ apartó el rostro molesta. ¿De veras creía Margie que podía
engañarla haciéndole pensar que era Darren quien le gustaba?
— Hasta luego —farfulló dirigiéndose hacia la casa.
Margie ni siquiera respondió. No estaba escuchándola. En realidad sus ojos no
estaban fijos en Tom, sino en Darren, que iba detrás de él y los niños, pero ______,
cegada como estaba por los celos, ni siquiera había reparado en él.
_______ había subido a echarse un poco de agua en la cara, y cuando bajó las
escaleras, la sorprendió encontrar a Tom en el salón, viendo el telediario. Parecía
cansado, pero a _______ le dio la impresión de que su rostro se iluminó ligeramente
al verla entrar en la habitación.
—¿Quieres un poco de limonada? —le ofreció levantando el vaso que tenía en la
mano.
—No te imaginaba bebiendo refrescos —se mofó ______—, pensaba que los
vaqueros bebían cosas más fuertes, como el tequila.
— Soy abstemio —explicó Tom—, pero no sé si porque no me gusta el sabor del
alcohol o los efectos que tiene.
Sus ojos cafeces la recorrieron de arriba abajo, haciéndola enrojecer al recordar
lo que habían compartido días atrás.
—Yo tampoco bebo —murmuró sentándose a su lado—, supongo que porque soy
tremendamente anticuada.
—Lo sé —contestó Tom sin poder reprimir una sonrisa maliciosa. Se quedó
callado, hasta que la pregunta que necesitaba hacerle escapó de sus labios—. ¿Cómo
llevas a McAnders?
—No estoy segura —farfulló removiéndose incómoda en el sofá.
—¿No estás segura? —repitió él enarcando una ceja—. ¿Cómo es posible? Estás
prácticamente todo el tiempo con él...
—Tú también pasas mucho tiempo con Margie — le espetó ella.
—No puedo negar eso —admitió él con una carcajada áspera—. ¿Nunca te has
preguntado por qué?
—Porque te atrae, obviamente —respondió ______ resoplando—. No estoy ciega.
—Ya lo creo que lo estás —murmuró Tom—, más de lo que imaginas.
—Y respecto a Darren... —masculló ______ dispuesta a poner la puntilla, molesta
como estaba por su actitud—, puedo pasar el tiempo que quiera con quien quiera.
—¿McAnders y tú habéis...?
Tom no terminó la pregunta, pero tampoco era necesario. _______ enrojeció al
recordar lo que había ocurrido aquella noche, o más bien lo que podía haber ocurrido.
Tom, sin embargo, interpretó su azoramiento como una muestra de culpabilidad, y
sintió explotar algo en su interior. Estaba seguro de que aquel tipo había sido su
primer amor, y lo devoraban los celos sólo de pensar si con su vuelta la pasión se
habría reavivado, si ella le habría permitido tocarla como él lo había hecho, o si le
habría dejado incluso ir más allá. Sus ojos cafeces relampaguearon.
—¿Cómo has podido? —escupió las palabras con amargura.
______ parpadeó sin comprender.
—¿Cómo he podido qué?
Tom se puso de pie, lanzó los brazos al aire exasperado y comenzó a andar
arriba y abajo por el salón.
— ¡Y pensar que todo el tiempo creí que...! —de pronto se detuvo y se giró hacia
ella—. ¿Sabes qué? Me da igual lo que hagas, pero no creas que podrás volver a mis
brazos si McAnders te deja —le advirtió en un tono cargado de veneno—. No me
gustan las mujeres que son segundo plato.
______ aspiró ofendida.
—¿Cómo te atreves? ¡Eres un asqueroso machista! —le espetó—. Todos los tíos
sois iguales. Nos exigís que seamos castas y puras, cuando valoráis vuestra hombría
por el número de mujeres con las que os habéis acostado. Vamos, Tom, ¿cuál es tu
marca?
— Eso no es asunto tuyo —masculló él irritado.
— Pues lo que yo haga con Darren tampoco es asunto tuyo —replicó ella
apretando los puños. ¡Menuda arrogancia! —.No tienes derecho a meterte en mi vida.
Tom sintió deseos de arrojarle algo a la cabeza. Hasta ese momento no se había
dado cuenta de hasta qué punto _______ se le había metido dentro. No podía soportar
la idea de que ese McAnders fuera a arrebatársela, pero tampoco sabía qué podía hacer
para evitarlo. Y aquella ridícula idea de ______ de que sentía algo por Margie...
Marguerite le caía bien, y no podía negar que era atractiva, pero desde un primer
momento la había calado y sabía que era la clase de mujer que disfrutaba atrayendo a
los hombres sin pretender nada en realidad. Sin embargo, ______ era tan insegura, que
los árboles no le dejaban ver el bosque.
—Muy bien pues —le dijo cansado de discutir, mirándola fijamente a los ojos—.
Haz lo que quieras. Yo no voy a interferir. Como has dicho, no tengo derecho a
meterme en tu vida.
Angustiada,  lo vio darse la vuelta y alejarse. ¿Por qué tenía que salirle todo
mal? Darren no significaba nada para ella. Querría haber llamado a Tom y decirle la
verdad, pero eso supondría contarle lo que había ocurrido en el pasado, y se sentiría
tremendamente mortificada cuando tuviese que confesarle que había estado
persiguiéndolo sin ningún sentido de la vergüenza, que se había metido ella misma
en la boca del lobo. Si le contara eso, Tom solo la despreciaría, y no creía que pudiera
soportar que la mirara con desprecio. No, no podía decirle la verdad, así que lo dejó ir,
siguiéndolo con la mirada hasta el vestíbulo, donde se encontró con Margie.
Lo escuchó reírse, y vio una expresión de auténtico deleite en el rostro de ella.
No podía soportarlo. Iba a perderlo ante Margie, y no había nada que pudiera hacer.
Regresó como un zombi al salón, haciendo un enorme esfuerzo por no llorar.
¿Por qué había tenido que interponerse su orgullo?, ¿Por qué había mentido a
Tom, dándole pie a creer que había hecho el amor con Darren? ¿Cómo podía siquiera
haber insinuado una cosa así cuando la realidad había sido totalmente diferente? De
nuevo los recuerdos de aquella noche fatídica volvieron a su mente... En una fiesta en
el rancho, aprovechando que Ted había entrado en la casa, Darren había tenido la
osadía de declarar su amor a Margie. Ella lo había rechazado y él había bebido hasta
ponerse borracho como una cuba. Un par de horas más tarde, ______ estaba ya dormida
cuando Darren entró por la ventana de su dormitorio, dispuesto a obtener de ella lo
que Margie le había negado. Saltó sobre ella e intentó forzarla pese a sus
protestas  y forcejeos. Fue una suerte que Bella oyera sus gritos y acudiera en
su ayuda. Gracias a Dios ya hacía muchos años de eso, pertenecía al pasado, se
recordó.
Sin embargo, de pronto cayó, frunciendo el entrecejo, en que Tom no se había
referido al pasado cuando le había preguntado si había mantenido relaciones con
Darren... ¡Se había referido al presente! «¡Ahora sí que la he hecho buena!», Se dijo
tapándose el rostro con las manos. Sin pretenderlo, había dado pie a Tom para que
pensara que había compartido con Darren lo mismo que había compartido con él en la
cabaña. ¡Eso era! Había herido su orgullo haciéndole pensar que se había arrojado en
brazos de Darren sin el menor remordimiento después de lo que había surgido entre
ellos.
Se levantó, temblando, preguntándose si tal vez pudiese alcanzarlo aún y sacarlo
de su error, pero antes de llegar a la puerta del salón, se encontró con Curt y Jess que
corrían por el pasillo hacia ella, mientras que Margie salía por la puerta principal del
brazo de Tom, riéndose y bromeando. Ya era tarde, demasiado tarde... Lo había perdido.
— ¡Hola, tía _____! —la saludaron al unísono sus sobrinos. —Ponen una película de
ciencia-ficción en la tele. ¿Podemos verla? —le preguntó Curt.
—Claro, adelante —asintió ella forzando una sonrisa cuando el corazón le latía
como un loco—. ¿Dónde ha ido vuestra madre?
—El tío Tom la lleva a la ciudad —explicó Jess—. Creo que a mamá le gusta.
—Sí, yo también lo creo —lo secundó Curt.
De modo que ya era el «tío Tom», se dijo _____ gimiendo para sus adentros. Salió
de la habitación antes de que los niños pudieran ver las lágrimas en sus ojos.

Tras ese día, ______ empezó a evitarlo de nuevo, y las pocas veces que se
encontraban, él le lanzaba unas miradas tan duras y acusadoras, como si lo hubiese
traicionado, que empezó a perder toda esperanza.
Margie y los chicos se marcharon el lunes a primera hora, pero Tom y ella
habían pasado juntos la mayor parte del fin de semana, y ______ había observado
que su cuñada se mostraba nerviosa y distante cada vez que Darren estaba presente.
No, parecía que no estaba interesada en absoluto en él, sino en Tom. Otra esperanza
Que se iba a pique...
Tras la marcha de Margie, Darren, malhumorado, no hacía sino seguir a ______ a
todas partes, preguntándole si ella comprendía por qué Marguerite había estado
evitándolo de aquel modo. La joven comprendió que estaba tan dolido como ella,
y de algún modo sintió que aquello la reconfortaba un poco.
¡Qué caprichosos eran a veces los giros del destino!, se dijo mientras se dirigían
juntos al picadero, iban ver las dos yeguas nuevas que Tom había comprado. Después
de lo mucho que lo había detestado, Darren estaba convirtiéndose en un amigo para
ella...
—______, últimamente te notó muy cabizbaja.
La joven no dijo nada, sino que se apoyó en la valla de madera del picadero.
Darren se colocó a su lado, apoyándose también en la valla.
— Sé que resulta extraño que yo, que he sido tu peor enemigo, te ofrezca mi
hombro para llorar sobre él, pero las cosas han cambiado, y yo también. En fin,
solo quería decirte que, si necesitas hablar... aquí me tienes.
______ alzó los ojos llenos de lágrimas hacia él, y esbozó una pequeña sonrisa.
Él se la devolvió, y la atrajo hacia sí para darle un abrazo.
Era un abrazo puramente amistoso, pero a Tom, que los vio desde una de las
ventanas del barracón, no le pareció amistoso en absoluto. Era la primera vez en su
vida que sentía algo tan fuerte como lo que sentía por ______, y la primera vez que lo
devoraban los celos, y esas emociones le resultaban difíciles de dominar. Maldijo entre
dientes, salió fuera a grandes zancadas, montó sobre su caballo, y lo espoleó, sin saber
dónde diablos iba.



HOLA!! TOMICHU ESTA CELOSO ;)) ... BUENO SIN MAS QUE DECIR ME DESPIDO, 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA :)) HASTA PRONTO