Capítulo 2
_______ evitó a Tom durante el resto del día, y esa noche
ni siquiera asistió al baile
de cuadrillas. Después de la barbacoa se excusó diciendo
que le dolía un poco la
cabeza, y subió a su habitación. Estaba actuando como una
cobarde, y lo sabía, pero no
estaba segura de poder soportar verlo con Margie sin
desmoronarse.
Sin embargo, por más que intentó apartar a Tom de su
mente, no lo consiguió, y
de pronto sus pensamientos volaron al principio de su
relación, a cuando él acababa de
llegar al rancho...
Desde el momento en que fuera a recogerlo al aeropuerto,
él se había
comportado con ella como un caballero, y le había
parecido una persona muy agradable,
que la hacía sentirse como si se conocieran de toda la
vida.
Y no solo con ella, también se había ganado de inmediato
a Bella, y al resto de los
hombres que trabajaban en el rancho. _______ nunca se
había sentido tan atraída por otro
hombre a excepción de Darren McAnders. Sin, embargo, a
pesar de las heridas que
Darren había dejado en ella, _______ sabía de un modo
instintivo, que Tom jamás le haría
daño. Y, antes de que pudiera darse cuenta de lo que
estaba haciendo, se encontró
siguiéndole a todas las partes, como un perrillo.
Contrajo el rostro, avergonzada de sí misma. Al principio
no había hecho más
que suspirar por él y tras lograr que se sintiera cómodo,
sin pensar en lo que otros, o
el propio Tom, pudieran pensar de esa ansia por
complacerlo. Lo admiraba tanto, que
incluso había llegado a olvidar el dolor que le había
causado Darren.
La segunda semana de estancia de Tom, había habido un
baile de cuadrillas y,
aunque _______ no se había atrevido a ponerse un vestido,
sí se había cepillado a
conciencia la larga cabellera, y había dejado en casa el
sombrero vaquero que solía
llevar.
Como siempre le solía ocurrir cuando estaba rodeada de
extraños, y
especialmente del género masculino, se retraía, y Tom,
por su estatura, le había
parecido una pantalla estupenda, así que se colocó detrás
de él y se quedó allí.
—¿Asustada? —le había preguntado él divertido, dándose la
vuelta.
—Es que soy un poco tímida —le había confesado ella—.
Además, no me fío mucho
de los hombres... Salta a la vista que algunos de los
huéspedes, aun estando casados,
están deseando echarle la zarpa a alguna pobre inocente
sin experiencia... como yo. Por
eso, para evitarme problemas, prefiero no mezclarme con
la gente. ¿Te molesta que
me quede contigo?
—Por supuesto que no —había respondido Tom—. Hacía mucho
que no asistía a
un baile de cuadrillas. ¿Los organizáis a menudo por
aquí?
—Cada dos semanas —le había explicado _______— A los
turistas les gustan, ya
sabes.
Sin darse cuenta, la joven había empezado a retorcer un
mechón de cabello
entre sus dedos mientras observaba bailar a las parejas.
—¿Quieres bailar, ______? —le había propuesto Tom,
imaginando que era lo que
ella quería.
_______ se había sonrojado profusamente ante la
maravillosa idea de estar entre sus
brazos, pero la detuvo el pensamiento de que, de aceptar,
él podría percatarse
entonces de hasta qué punto le gustaba.
—No... Yo... no sé bailar.
—Podría enseñarte —había sugerido él, divertido ante esa
reticencia.
—No, mejor no... la verdad es que...
Había querido decirle que no sabía cómo podría explicar
luego a los demás
hombres que no quería bailar con nadie excepto con él,
pero Tom pareció pensar que
la estaba incomodando, y se había apresurado a retirar su
oferta.
—Como quieras —le había dicho muy calmado—, no pasa nada.
Pero me temo que
estoy a punto de ser secuestrado —le había advertido
señalando con la cabeza a una
rolliza mujer que avanzaba hacia él sonriendo—, así
que... ¿qué harás cuando no puedas
esconderte detrás de mí?
—Me iré a ayudar a la mesa de los aperitivos —le había
contestado ella muy
resuelta.
Y en efecto, en un instante, había tenido que presenciar
como aquella mujer lo
arrastraba hacia la improvisada pista de baile. _______
había suspirado, celosa, pero se
había dicho que era mejor no apresurar las cosas.
Después de aquella noche, Tom se había convertido en una
especie de refugio
para ella. Siempre que tenía que reunir a los peones para
hablar con ellos de alguna
cuestión se aseguraba que él estuviera presente, y, de
hecho había empezado a pensar
en él como en un amortiguador humano entre el mundo, un
mundo que la asustaba a
ella. Además, no podía evitar sentirse cada vez más
atraída por él. Quería que la
mirara como a una mujer que se fijara en ella. Había sido
la primera vez, desde lo de
Darren, que había querido mostrarse femenina.
No obstante, un día se había detenido a mirarse en el
espejo antes de bajar a
almorzar, y había sentido deseos de echarse a llorar. No
había en ella ni siquiera
materia prima con la que trabajar. Pero, además, no tenía
ni idea de qué podía hacer
para mejorar su aspecto.
Su cabellera, aunque era larga y brillante, pedía a que
le dieran forma; sus cejas
parecían casi rubias por la acción del sol; y no tenía
mala figura, pero le daba
vergüenza ponerse ropa ceñida.
Finalmente, se había hecho dos largas trenzas, sujetando
las puntas con unas
gomas de cuentas. El peinado no le quedaba demasiado mal,
se había dicho. ¡Si tan
solo pudiera arreglarse también el rostro...!, había
suspirado para sus adentros. Se
había pintado los labios, y a continuación se había
puesto sus vaqueros más nuevos, los
únicos que no le quedaban como si le sobraran dos tallas.
Se había mirado de nuevo en
el espejo: sí, mejor así.
En ese momento, Bella la había llamado para que bajara a
almorzar, y _______ había
descendido las escaleras contenta, sintiéndose como si
hubiera renacido, como si
tuviera energías renovadas, como si hubiera recuperado en
parte la confianza en sí
misma que había perdido, como si estuviera floreciendo.
Bella, Tom y ella comían una media hora antes que los
huéspedes, pero al llegar
_______ al comedor, había encontrado sola a Bella,
disponiendo las cosas sobre la larga
mesa de madera de roble, y esta casi había dejado caer la
fuente que tenía en las
manos cuando la había visto entrar.
— ¡Niña!, ¿Eres tú? —había exclamado como si estuviera
viendo un fantasma.
—Bueno, ya sé que no ganaría un concurso de belleza —había
murmurado _______
riéndose—, pero, ¿no te parece que así estoy mejor?
—Demasiado —había repuesto la mujer—. OH, chiquilla, no
lo hagas... No te
expongas a una caída tan grande.
—¿Por... por qué dices eso? —había inquirido ______
inocentemente.
Bella había suspirado.
—Le llevas cosas a la cabaña, le coses los botones de las
camisas, te aseguras que
no le falte ni una sola comodidad, me pides
constantemente que le prepare sus platos
favoritos... y ahora esta transformación. Cariño, no te
engañes, es un hombre
sofisticado y cosmopolita que hasta hace muy poco era
increíblemente rico —le había
dicho preocupada—. No quiere desbaratar tus sueños, pero
me temo que las mujeres
que le gusten sean algo distintas a ti. Cierto que se
muestra muy amable contigo, pero
eso es todo, _______, no confundas la amabilidad con el
amor... otra vez no.
La joven se había puesto roja como una amapola. Ni
siquiera se había dado
cuenta de que se estaba desviviendo de ese modo por él, y
si él, como decía Bella,
únicamente había pretendido ser cortés, se sentiría
incómodo al ver que ella estaba
intentando conquistarlo.
— Yo... a mí me gusta, ¡pero no voy detrás de él! —le
había espetado molesta a la
mujer, corriendo escaleras arriba.
—¡_______!
La joven había ignorado el gemido de remordimiento de
Bella y no se había
detenido. La mujer había ido detrás de ella y había
llamado repetidas veces a la puerta
de su dormitorio, tratando de conseguir para que bajara a
almorzar, pero ella se
había negado a salir una y otra vez. Finalmente, Bella se
había dado por vencida y se
había marchado. _______ sabía que la mujer sólo había
pretendido evitarle una decepción,
pero se había sentido dolida. Sin embargo, al menos sus
palabras le habían abierto los
ojos.
No quería que Tom pensara que andaba detrás de él, y bajo
ningún concepto
quería que volvieran a romperle el corazón.
En el piso de abajo, entretanto, Bella y Tom habían
empezado a almorzar en
silencio.
-¿Tienes algún problema, Bella? — Le había preguntado él
suavemente, intuyendo
que algo no iba bien.
-______ —había murmurado ella—. Se ha negado a bajar a
almorzar. Se había
arreglado el cabello y se había cambiado de ropa y yo...
—había explicado tras
aclararse la garganta—. Y yo le dije... bueno, le dije
algo que no debía haberle dicho.
—A _______ no le vendría mal algo de confianza en sí
misma para variar, Bella.
—Lo sé, pero es que no quiero que vuelva a hacerse daño a
sí misma —había
murmurado la mujer—. Yo sé que tú solo pretendes mostrarte
amable con ella, Tom,
pero esa niña nunca ha tenido el cariño de nadie. No sabe
lo que es ser amada y
deseada. Su padre era uno de esos hombres que piensan que
las hijas no tienen ningún
valor, y se volcó en Ted. Y la única vez que ______ se
interesó por un hombre, acabó con
el corazón destrozado. Supongo que es cierto que soy
excesivamente protectora con
ella —había admitido con un profundo suspiro—, pero es
que no quería ver cómo se
echaba a tus pies sólo porque le prestas un poco de
atención.
—OH, vamos, Bella, creo que exageras. A mí en ningún momento
me ha dado esa
impresión —había repuesto Tom sonriendo—. Tienes que
estar equivocada. _______
únicamente quería que yo me sintiera cómodo en el rancho.
No es más que una chiquilla
cariñosa. Sé que le caigo bien, y ella a mí también, pero
eso es todo. No tienes por qué
preocuparte.
Bella se había quedado mirándolo anonadada.
—_______ tiene veinticuatro años —le había dicho.
Tom había enarcado las cejas incrédulo.
—¿Qué edad creías que tenía? —había preguntado Bella.
—Diecisiete, dieciocho a lo sumo... —había farfullado Tom,
frunciendo el
entrecejo—. ¿No me tomas el pelo?
—No, hablo muy en serio. Es una mujer adulta que siempre
se ha sentido muy sola
y que sufrió un terrible desaire en el pasado. Si
volviera a ocurrirle algo semejante, no
estoy segura de que pudiera sobreponerse. Por favor, Tom,
no le des pie.
Tom no podía dar crédito a lo que oía. Desde el primer
momento, _______ le había
parecido solo una adolescente tímida y encantadora...
¿Sería posible que se sintiera
atraída por él? En cualquier caso era absurdo, y ________
ni siquiera era su tipo.
—No se me había ocurrido que ella pudiese pensar en mí de
ese modo, pero te
prometo que a partir de hoy tendré cuidado de no
alentarla —le había asegurado
sonriendo—, lo último que quiero es que se me pegue a los
talones una marimacho
enamoradiza. De hecho, no me gusta que me persigan las
mujeres, ni siquiera las
mujeres atractivas, y _______ es una chica muy dulce,
pero no podría decirse que es
bonita, desde luego.
A Bella le había parecido que se había pasado un poco con
eso del «marimacho», y
había dado gracias a Dios por que _______ no estuviera
escuchándolo... pero no imaginaba
que «sí» lo había escuchado. Algunos momentos antes,
había decidido bajar, y se había
detenido junto a la puerta al oír que hablaban de ella.
Se había puesto pálida, y
apenas había tenido tiempo de subir otra vez a su
dormitorio antes de que las lágrimas
empezaran a rodar por sus mejillas.
Tal vez hubiera sido lo mejor, haberse enterado de lo que
Tom pensaba de ella
antes de comportarse como una tonta ante sus ojos. En
adelante, había decidido, que
mantendría como fuera sus tendencias a enamorarse bajo
control.
Como Bella había dicho, había confundido la amabilidad de
Tom con un interés
hacia ella. ¿Cómo podía no haberse dado cuenta? «¡Por
amor de Dios, ______!», Se había
reprendido, «¿es que todavía no has aprendido la lección?
No hay nada en ti que pueda
atraer a un hombre.
Desde entonces había cambiado su actitud hacia Tom. Lo
trataba con
corrección y lo ayudaba si podía, pero la luz que antes
había brillado en sus ojos
cuando estaba con él se había apagado. Ya no lo miraba,
ni lo buscaba, y sus pequeñas
atenciones, así como su tímida adoración por él, se
habían desvanecido. En definitiva,
había empezado a tratarlo como a cualquiera de los otros
hombres que trabajaban en
el rancho.
¿Por qué había tenido que empezar a pensar en todo
aquello esa noche, en el
silencio de su habitación? Seguramente porque, aunque era
consciente de que no era
una mujer atractiva, y de que no era el tipo de alguien
como Tom Kaulitz, no podía
evitar sentirse herida. Había sido la primera vez después
de varios años que había
hecho un esfuerzo por gustarle a un hombre, pero también
sería la última, se
prometió, dio la vuelta sobre el colchón, cerró los ojos,
y al poco rato se quedó
dormida.
Se sucedieron varios días de lluvia, por lo que muchos
huéspedes cancelaron sus
reservas y el rancho sufrió importantes pérdidas, pero,
gracias a Dios, después de un
par de semanas el sol salió al fin, y pronto tuvieron
ocupadas las dieciocho
habitaciones. Muchos de los huéspedes eran gente
agradable que volvía para repetir la
experiencia, por lo que para ______ ya eran casi como de
la familia, pero siempre había
alguna excepción, como el señor Cova, un hombre bastante
baboso, que parecía
siempre dispuesto a engañar a su esposa, una pobre mujer
que no veía más allá de sus
narices. En los últimos días, _______ había observado que
no le quitaba el ojo de encima,
y estaba deseando que la pareja y sus niños se marcharan.
—Siempre puedes pedirle a Tom que hable con ese tipo si
las cosas van a
mayores —le sugirió Bella un día, mientras disponía las
fuentes en la mesa de bufé
para el almuerzo.
—No, gracias —repuso la joven con aspereza—. Puedo
arreglármelas sola.
Y se dio media vuelta para marcharse, y casi tropezó con
Tom, que entraba en
ese momento. _______ farfulló una disculpa y salió a toda
prisa. Tom se quedó
observando ceñudo cómo se alejaba antes de sentarse a
horcajadas en una silla con el
respaldo delante y arrojar el sombrero sobre la mesa. Lo
apenaba ver cómo la joven
parecía haber perdido toda la confianza que había tenido
con él. Era como si la hubiese
herido, y no podía soportar aquella idea, porque, de
algún modo _______ había conseguido
llegarle más hondo que cualquier mujer, despertaba en él
sensaciones que ninguna
mujer había despertado.
—Te noto algo sombrío, Tom —le dijo Bella.
Él sonrió brevemente.
—Es sólo que... _______ ha cambiado de repente — murmuró
alzando la vista hacia
ella—. Creí que podríamos ser buenos amigos, pero
últimamente, cuando entró donde
está ella, se va; cuando tiene que decirme algo manda a
Chappy de mensajero; y cuando
quiere que revise los libros de contabilidad, hace que
alguien los lleve. Me siento como
un maldito leproso — encogiéndose de hombros.
—Lo que ocurre es que es muy introvertida con los hombres
— la excusó Bella—
Siempre ha sido así, pregúntale a Chappy si no me crees.
Tom la miró a los ojos.
—Pero ella no era así al principio conmigo —replicó— ¿No
sabrás si está
enfadada conmigo por algo?
Ella se encogió de hombros.
—No, aunque yo también me he dado cuenta de que está muy
callada últimamente.
—En fin, tal vez sea mejor así... —murmuró Tom
abstraído—. ¿Qué hay de
comer?
—Sandwiches de rosbif, patatas fritas, ensalada, pudding
de plátano, té helado y
café.
—Hummm... suena delicioso. Por cierto, he contratado a
dos peones nuevos. Nos
hacían falta para arreglar el establo y el granero, y
necesitamos tener eso terminado
antes de la siega del heno.
Bella dejó escapar un largo silbido ante su temeridad.
—Eso no le va a gustar a _______. Odia tener que tratar
con los nuevos peones.
—Ya he oído eso antes, pero... ¿se puede saber por qué?,
¿Qué le ocurrió en el
pasado?
—Me temo que no soy quién para contarte eso, Tendrás que
preguntárselo a ella.
— Ya lo hice, pero obtuve la evasiva por respuesta.
—_______ es muy reservada con sus cosas —dijo Bella con
una sonrisa—. Le resulta
difícil abrirse a los demás, confiar.
—A casi todo el mundo le resulta difícil —replica Tom—.
Hasta luego —se
despidió tocando el borde del ala de su sombrero vaquero.
Al entrar al establo, Tom encontró allí a _______ arrodillada
junto a un ternero
castaño, acariciándole la cabeza. Se quedó a unos pasos,
observándola pensativo.
Parecía a Annie la huerfanita, y tal vez fuera así como
se sintiera. Tom sabía muy
bien lo que era vivir sin amor, sentirse solo y
alienado.Sin embargo, el problema era
que, aunque la comprendía, ella jamás se abriría a él lo
suficiente como para poder
decírselo. Tenía la impresión de que había cometido un
error con _______. Ignoraba qué
había hecho para que se mostrase tan distante, y lo único
que sabía a ciencia cierta
era que echaba de menos a la ______ de los primeros días,
a la joven tímida y adorable
que le había llegado al corazón. Desde que empezara a rehuirlo,
lo había invadido una
sensación de vacío que no se podía explicar.
Al aproximarse, advirtió que la joven se levantaba de
inmediato al verlo, y salía
del pesebre al pasillo, como si temiera estar en un
espacio cerrado con él.
—Creí que debía decirte que he contratado a dos hombres
nuevos, es solo algo
temporal, para hacer las reparaciones —le dijo Tom—. OH,
vamos, _______, no pongas
esa cara de pánico —añadió al ver la expresión de su
rostro—, no son asesinos ni ex
convictos, no van a intentar violarte ni nada parecido.
La joven se sonrojó profundamente. Le fastidiaba que
pudiera leer en su mente
con tanta facilidad. Sin embargo, no dijo una palabra y
salió del granero a grandes
zancadas, con los dolorosos recuerdos del pasado
quemándole las entrañas.
—¡Maldita sea...! —masculló Tom enfadado.
Fue tras ella, y la agarró por el brazo con fuerza para
detenerla y hacer que se
volviera hacia él. La reacción de ______ lo dejó
perplejo: dejó escapar un chillido, y se
revolvió para liberarse, con una mirada de auténtico
terror en los ojos. Tom
comprendió que la había asustado con ese arranque de ira,
y el modo en que
la había agarrado.
—Perdóname, _______ —murmuró dando un paso atrás. — Yo
nunca te haría daño,
jamás haría daño a una mujer. Lo siento... de verdad.
La joven tragó saliva, apartó la mirada, y metió las
manos en los bolsillos de los
vaqueros, mientras trataba de recobrar la compostura. Tom
dio un par de paso hacia
ella y, extendiendo una mano, la tomó por la barbilla
para alzarle el rostro.
—Deja de huir de mí, _______, llevas semanas haciéndolo,
y ya no puedo soportarlo
más. ¿Por qué no me dejas acercarme a ti?
—No quiero que te acerques a mí —casi sollozó ella—.
Déjame marchar.
Las palabras de la joven se clavaron como dardos en el
ánimo de Tom, pero no
se lo dejó entrever.
—Antes dime por qué de pronto me tratas como a un paria
—insistió con la
mirada fija en los ojos de _______, sin parpadear.
—Os oí a Bella y a ti hablar aquel día —respondió la
joven apartando la vista—.
Pensabas que yo era una adolescente, y cuando Bella te
dijo la edad que tengo en
realidad, tú... tú respondiste que no querías que una
marimacho enamoradiza se te
pegase a los talones —murmuró con voz ronca.
Tom vio que las lágrimas empezaban a rodar por sus
mejillas.
— Lo siento _______ —musitó contrayendo el rostro
avergonzado—, yo no quería que
me oyeras decir eso... ni siquiera lo decía en serio —le
dijo suavemente.
—Pues fue una suerte que lo escuchara —le espetó ella
alzando la barbilla
desafiante, mientras trataba a duras penas de contener
nuevas lágrimas—, porque
hasta ese momento no me había dado cuenta de que me había
estado comportando
como una estúpida. Pero ya no volveré a molestarte, te lo
aseguro. Me gustabas, de
acuerdo, pero eso era todo. Quería que te sintieses a
gusto aquí —le confesó con una
risa triste—. Además, yo siempre he sabido que no soy la
clase de chica por la que se
sienten atraídos los hombres como tú, y no creo que pueda
decirse que te haya estado
persiguiendo ni nada parecido —volvió a apartar la
vista—. Y ahora, ¿te importaría
dejarme ir?
En lugar de eso, sin embargo, Tom la abrazó con fuerza,
apoyando la cabeza
sobre la de ella, y acunándola.
—Oh, ______... —murmuró.
El suave balanceo y la cálida proximidad de su cuerpo
fueron calmando poco a
poco a la joven, que se decía que no podría esperar nunca
de él más que aquello: pena
mezclada con remordimiento, un pobre consuelo para los
solitarios años que
vislumbraba ante sí.
Durante varios minutos, permaneció abrazada a él,
grabando en su mente el olor
a cuero y tabaco que se desprendía de su ropa, y los
latidos de su corazón, estaba
segura de que soñaría con el recuerdo de ese momento aun
cuando se hubiese
marchado del rancho.
Igualmente, se apartó de él, y Tom no trató siquiera de
retenerla junto a sí.
Después de todo, era natural. No tenía la más mínima
posibilidad con él. Estaba
segura de que quien le gustaba era Margie, y no le
extrañaba, porque Margie era
guapa, sofisticada y madura no tenía nada que hacer.
Además, Margie parecía haberse
encaprichado de Tom, y _______ sabía que Margie siempre
conseguía lo que deseaba.
—No tienes que preocuparte —le aseguró a Tom, forzando
una sonrisa—, no
pienso ponerte las cosas difíciles por lo que dijiste.
Tom la miró a los ojos, y en sus iris castaños pudo
adivinar el dolor que estaba
tratando de ocultarle. Entonces nunca la había mirado de
verdad, y en ese momento
le pareció que tenía los ojos más hermosos y sensuales
que había visto nunca.
Despertaban en él un ansia de algo profundo, de algo que
no tenía expresión física. Era
extraño, porque lo hacía sentirse como si hubiese estado
viviendo a la intemperie en
un invierno perpetuo hasta entonces y de repente hubiera
llegado a una cabaña donde
lo esperaba un cálido fuego en la chimenea.
La estaba mirando tan fijamente, que _______, aun
hechizada como estaba por el
brillo de sus ojos cafeces, bajó la vista azorada. La
hacía sentir tan débil como un
recién nacido, era como si pudiese sondear su alma. Dio un
paso atrás nerviosa,
insegura.
—Será mejor que vuelva dentro —murmuró ______... —sobre
los peones nuevos...
—Llegarán dentro unas semanas, pero, como ya te he dicho,
es solo algo
temporal.
La joven esbozó una sonrisa tímida.
—Bueno, pues trataré de recordar que no son asesinos ni
ex convictos —le
prometió—. Respecto al baile de cuadrillas... siento que
tengas que cargar con Margie
—murmuró encogiéndose de hombros.
—No pasa nada, pero espero que no se convierta en un
hábito —respondió Tom
con una sonrisa. Extendió una mano y enredó un mechón de
la joven entre sus dedos—.
______, en muy poco tiempo he perdido mi hogar, mi
trabajo... todo lo que tenía valor
para mí, y me siento bastante extraño. Todavía estoy
tratando de encontrar mi sitio, y
ahora mismo no hay lugar para una mujer en mi vida.
—Lamento mucho lo que te ha ocurrido, Tom — le dijo
______ con sinceridad,
alzando la mirada hacia su rostro moreno—, pero estoy
segura de que un día lo
recuperarás todo, porque eres la clase de persona que no
se rinde.
En los labios de Tom se dibujó lentamente una sonrisa. Le
sorprendía lo bien que
lo conocía ya.
—Tú también eres una luchadora nata, pequeña _______.
—No soy pequeña —le espetó ella enrojeciendo.
Tom se acercó más a ella, con una mirada tan sensual que
el corazón de la joven
dio un brinco y empezó a latir como un loco. Apenas sí
podía respirar, y la seductora
fragancia de su colonia la embriagaba.
—¿Estás nerviosa, _______? —susurró Tom trazando la curva
de su cuello con el
índice.
—Debo... debo volver dentro —musitó ella con la boca
seca.
Tom inclinó la cabeza, de modo que sus ojos cafeces
estuvieron a la altura de los
de ella, mientras seguía acariciándola suavemente. Su
cálido aliento rozó los labios
entreabiertos de ______ como un beso.
—Tom... —musitó ella. Su voz le sonó extraña, ansiosa.
Los ojos de él se posaron en su boca, y sintió de pronto
un deseo imperioso de
besarla. Su respiración también se había tornado
trabajosa, y estuvo a punto de
acortar los escasos centímetros que lo separaban de los
suaves y generosos labios de
ella cuando advirtió que _______ estaba temblando. Era
demasiado pronto, demasiado
pronto... Se obligó a apartarse de ella.
—Nos veremos luego —le dijo esbozando una sonrisa.
_______ carraspeó. Por un instante le había parecido que
iba a besarla. Debía estar
empezando a tener alucinaciones.
—Bien —contestó con voz ronca—, hasta luego.
Se giró sobre los talones y entró en la casa sin saber
muy bien cómo, ya que las
piernas apenas la sostenían. «Tienes que empezar a
controlar tu imaginación«, se
reprendió. Si tan solo pudiera lograr eso, tal vez
podrían volver a ser amigos, y eso era
mejor que nada. Además, con Margie por allí, no podía
aspirar a mucho más.
HOLA!!! BUENO AQUI ESTA EL SEGUNDO CAPS ... YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA ... HASTA PRONTO :))
Continua pronto!!!!!
ResponderEliminarPobre rayita! Escuchar un comentario feo del chico que te gusta debe der doloroso..
ResponderEliminarSiguelaa prontoo :)
Huyy esto cada vez se pone mas bueno, me encanto espero el próximo cap..
ResponderEliminarSube pronto
ResponderEliminarSiguesssss
ResponderEliminar