Capítulo 7
EL viernes por la tarde, Margie y los chicos llegaron en
taxi al rancho. Justo en
ese momento regresaban ______ y Darren de la excursión a
caballo. Los niños habían
salido corriendo hacia la casa, sin duda a saludar a
Bella, por quien sentían mucho
cariño, mientras que su madre, vestida con un traje de
inmaculado lino blanco, salía en
ese instante del vehículo, con su largo cabello cobrizo
al viento. Al alzar la vista se
encontró con un fascinado Darren McAnders.
— ¡Darren! —exclamó, tropezando con una raíz que
sobresalía del suelo.
Cayó de rodillas sobre el suelo polvoriento, y Darren
bajó al momento de su
montura para ayudarla. Una vez la hubo levantado del
suelo, se quedó sujetándola
por los brazos con sus fuertes manos, los ojos fijos en
el rostro sonrojado de ella.
—Margie... —murmuró suavemente—. El tiempo no ha pasado
por ti. Estás más
hermosa que nunca.
—¿Qué estás haciendo aquí? —gimió ella.
Lanzó una mirada en dirección a ______, sin poder creer
que estuviera
voluntariamente en compañía de Darren.
—Es uno de nuestros nuevos peones —le dijo la joven—. Tom
lo contrató.
—¿Es que no sabía que...? —comenzó a preguntar Margie.
Pero se calló en cuanto
vio la expresión acongojada de Darren y el azoramiento de
______—. Lo siento.
Es solo que...
—El pasado únicamente se convierte en un problema si se
deja que se convierta
en un problema —respondió _____ haciéndose la fuerte como
solía hacer—. Darren
y yo nos llevamos muy bien, ¿no es verdad?—añadió, como
desafiándolo a decir lo
contrario.
—Tan bien como cabría esperar —contestó él con una media
sonrisa—. ______ ha
sido muy generosa permitiendo que me quede. No podría
haberla culpado si me hubiera
echado a patadas de aquí. Era lo que me merecía.
Margie no daba crédito a lo que estaba oyendo. Mientras
pagaba al taxista, ______
se apeó de su caballo para ayudarla a llevar las maletas,
pero Darren se le adelantó.
—¿No te importa ocuparte tú de los caballos, ______?
—inquirió este volviéndose
hacia ella con expresión esperanzada.
Aquella era la prueba de que seguía estando loco por
Margie. No la sorprendía en
absoluto que estuviera ansioso por retomar el contacto
con ella. En cambio, era más
difícil tratar de adivinar qué sentimientos había
provocado su regreso en Margie.
Aunque, ciertamente, resultaba impropio de una mujer con
tanto autodominio que
hubiera tropezado nada más verlo y se hubiera puesto tan
nerviosa.
—De acuerdo —aceptó—. Margie, os veré a ti y a los chicos
dentro de un rato.
—Bien —murmuró su cuñada. Sin embargo, no podía dejar de
mirar a Darren,
como si fuera un imán que la atrajera.
______ condujo a los caballos al establo, dejándoselos a
Chappy para que los
cepillase y les diera de comer y beber.
—¿Dónde está Caleb? —inquirió señalando un pesebre vacío.
Caleb era el caballo negro que solía montar Tom. ______
pensó que su interés por
el jinete resultaría menos obvio si preguntaba por su
cabalgadura y no por él. Sin
embargo, más sabe el diablo por viejo que por diablo, y
no engañó a Chappy, quien
sonrió con malicia.
—El señor Kaulitz salió hace un buen rato. Dijo que iba a
revisar el vallado del
perímetro.
—¿El vallado? —inquirió ______ extrañada—. Pero si apenas
hace una semana que lo
arreglaron. ¿Qué se supone que va a revisar?
Chappy se encogió de hombros.
—Escuchó a esos dos —le explicó señalando con la cabeza a
unos peones al fondo
del establo— hablando de cómo McAnders se ha... «pegado»
a usted, señorita ______,
los mandó a limpiar el establo y se marchó. Creo que
ninguno de los hombres volverá a
hacer un comentario similar cuando el señor Kaulitz ande
cerca —murmuró con sorna.
— ¡Qué tontería! ¿Por qué habría de importarle que
dijeran eso? —masculló ______,
mordiéndose el labio inferior.
Chappy enarcó una ceja y la miró divertido.
—Creo que necesita usted gafas, señorita —le dijo
meneando la cabeza.
______ torció el gesto y se dio la vuelta, encaminándose
hacia la casa, con la
esperanza de ver aparecer a Tom en cualquier momento. Sin
embargo, no sucedió.
¿Por qué habría tenido que volver Darren? En realidad su
presencia no la molestaba: no
se parecía en nada al hombre superficial que la había
herido en el pasado, y ella ya no
sentía nada por él, incluso el rencor se había esfumado.
De hecho, lo veía como a un
extraño que estaba empezando a caerle bien, pero nada
más. ¡Si tan solo pudiera
explicarle eso a Tom!
Aquella noche, en lugar de cenar dentro de la casa,
pusieron unas mesas en el
patio trasero y lo adornaron con farolillos. Cuando ya
estuvieron servidos todos los
huéspedes, _______ tomó asiento junto a Margie. Había
dejado que Curt y Jess fueran
a comer con Tom y los peones del rancho en el barracón,
así que estaba sola y parecía
taciturna.
—¿No comes, Margie?
—No tengo apetito —murmuró la mujer sacudiendo la cabeza.
Se quedó callada
un momento, como si no se atreviera a preguntar lo que
iba a preguntar—. ______,
¿cómo has dejado que...? Lo que quiero decir es...
—¿Por qué he dejado que Darren se quede? —adivinó la
joven.
Margie asintió con la cabeza.
—La verdad es que al enterarme de que Tom lo había
contratado le dije que lo
despidiera, pero se negó, y me dijo que si quería que lo
hiciera, tenía que explicarle el
porqué —le dijo ______ bajando la vista—. Y yo... no
podía decírselo, así que no he
tenido más remedio que dejar a Darren quedarse.
—Comprendo —musitó Margie, revolviendo la ensalada de
pasta de su plato con el
tenedor—._______... ¿es demasiado terrible para ti
tenerlo aquí?
El tono preocupado en que le había hecho la pregunta era
interesante. ______
esbozó una pequeña sonrisa.
—No, no es demasiado terrible —la tranquilizó. Escrutó
las hermosas facciones
de Margie—. A ti te gusta, ¿no es cierto?
Margie dio un respingo y enrojeció.
—Yo... no, claro que no, ¿por qué dices eso? Nunca he
pensado en él de ese modo.
— Hace mucho de la muerte de Ted, Margie — murmuró ______—,
y estoy segura
de que él no habría querido que lo lloraras el resto de
tu vida, ni que estuvieras sola.
Supongo que Bella y tú teníais razón respecto a
lo que ocurrió. Me lo tomé demasiado a
Pecho solo porque no tenía ninguna experiencia con los
hombres y me asusté en
cuanto empezó a besarme. Y, aunque yo no pretendía darle
pie a aprovecharse de mí,
me temo que de algún modo lo hice al coquetear con él.
—No, la culpa fue mía —repuso Margie—, tenía que haber
imaginado que podía
hacer algo así cuando lo rechacé. Lo había visto un
montón de veces flirtear contigo,
pero pensaba que lo hacía en broma porque tú no eras más
que una adolescente, y
nunca imaginé que tú fueras a tomarlo en serio, ni que
sintieras algo por él —admitió—.
La verdad es que Darren me gustaba, pero estaba casada
con tu hermano, y lo amaba.
Nunca lo habría engañado con otro hombre.
—Lo sé —asintió _______—. Todo eso ya es pasado y ha
quedado atrás. No pienso
dedicarle un solo pensamiento más.
—¿Y Tom? —inquirió Margie mirándola curiosa—. ¿Qué me
dices de Tom?
______ se quedó dudando. Miró a su cuñada a los ojos.
Estaba segura de que el
interés por Darren era fingido, que a quien le tenía
echado el ojo era a Tom. Pues si
Margie no era honesta, ella tampoco tenía por qué serlo.
—Tom es mi capataz, nada más —contestó con aspereza—.
Además, ni siquiera
le gusto —estaba empezando a incomodarla aquella
conversación—. La verdad es que
yo tampoco tengo hambre —le dijo levantándose—, creo que
iré a ver un poco la
televisión.
Margie suspiró y miró su reloj de pulsera.
—Es tarde. Será mejor que vaya a buscar a los niños
—murmuró.
—No creo que sea necesario —replicó ______—. Ya vienen
hacia aquí —y señaló en
dirección a Tom, que se aproximaba con los chicos de la
mano.
Margie había alzado la vista, y estaba observándolos con
una mirada tan
anhelante, que ______ apartó el rostro molesta. ¿De veras
creía Margie que podía
engañarla haciéndole pensar que era Darren quien le
gustaba?
— Hasta luego —farfulló dirigiéndose hacia la casa.
Margie ni siquiera respondió. No estaba escuchándola. En
realidad sus ojos no
estaban fijos en Tom, sino en Darren, que iba detrás de
él y los niños, pero ______,
cegada como estaba por los celos, ni siquiera había
reparado en él.
_______ había subido a echarse un poco de agua en la
cara, y cuando bajó las
escaleras, la sorprendió encontrar a Tom en el salón,
viendo el telediario. Parecía
cansado, pero a _______ le dio la impresión de que su
rostro se iluminó ligeramente
al verla entrar en la habitación.
—¿Quieres un poco de limonada? —le ofreció levantando el
vaso que tenía en la
mano.
—No te imaginaba bebiendo refrescos —se mofó ______—,
pensaba que los
vaqueros bebían cosas más fuertes, como el tequila.
— Soy abstemio —explicó Tom—, pero no sé si porque no me
gusta el sabor del
alcohol o los efectos que tiene.
Sus ojos cafeces la recorrieron de arriba abajo,
haciéndola enrojecer al recordar
lo que habían compartido días atrás.
—Yo tampoco bebo —murmuró sentándose a su lado—, supongo
que porque soy
tremendamente anticuada.
—Lo sé —contestó Tom sin poder reprimir una sonrisa
maliciosa. Se quedó
callado, hasta que la pregunta que necesitaba hacerle
escapó de sus labios—. ¿Cómo
llevas a McAnders?
—No estoy segura —farfulló removiéndose incómoda en el
sofá.
—¿No estás segura? —repitió él enarcando una ceja—. ¿Cómo
es posible? Estás
prácticamente todo el tiempo con él...
—Tú también pasas mucho tiempo con Margie — le espetó
ella.
—No puedo negar eso —admitió él con una carcajada
áspera—. ¿Nunca te has
preguntado por qué?
—Porque te atrae, obviamente —respondió ______
resoplando—. No estoy ciega.
—Ya lo creo que lo estás —murmuró Tom—, más de lo que
imaginas.
—Y respecto a Darren... —masculló ______ dispuesta a
poner la puntilla, molesta
como estaba por su actitud—, puedo pasar el tiempo que
quiera con quien quiera.
—¿McAnders y tú habéis...?
Tom no terminó la pregunta, pero tampoco era necesario.
_______ enrojeció al
recordar lo que había ocurrido aquella noche, o más bien
lo que podía haber ocurrido.
Tom, sin embargo, interpretó su azoramiento como una
muestra de culpabilidad, y
sintió explotar algo en su interior. Estaba seguro de que
aquel tipo había sido su
primer amor, y lo devoraban los celos sólo de pensar si
con su vuelta la pasión se
habría reavivado, si ella le habría permitido tocarla
como él lo había hecho, o si le
habría dejado incluso ir más allá. Sus ojos cafeces
relampaguearon.
—¿Cómo has podido? —escupió las palabras con amargura.
______ parpadeó sin comprender.
—¿Cómo he podido qué?
Tom se puso de pie, lanzó los brazos al aire exasperado y
comenzó a andar
arriba y abajo por el salón.
— ¡Y pensar que todo el tiempo creí que...! —de pronto se
detuvo y se giró hacia
ella—. ¿Sabes qué? Me da igual lo que hagas, pero no
creas que podrás volver a mis
brazos si McAnders te deja —le advirtió en un tono
cargado de veneno—. No me
gustan las mujeres que son segundo plato.
______ aspiró ofendida.
—¿Cómo te atreves? ¡Eres un asqueroso machista! —le
espetó—. Todos los tíos
sois iguales. Nos exigís que seamos castas y puras,
cuando valoráis vuestra hombría
por el número de mujeres con las que os habéis acostado.
Vamos, Tom, ¿cuál es tu
marca?
— Eso no es asunto tuyo —masculló él irritado.
— Pues lo que yo haga con Darren tampoco es asunto tuyo
—replicó ella
apretando los puños. ¡Menuda arrogancia! —.No tienes
derecho a meterte en mi vida.
Tom sintió deseos de arrojarle algo a la cabeza. Hasta
ese momento no se había
dado cuenta de hasta qué punto _______ se le había metido
dentro. No podía soportar
la idea de que ese McAnders fuera a arrebatársela, pero
tampoco sabía qué podía hacer
para evitarlo. Y aquella ridícula idea de ______ de que
sentía algo por Margie...
Marguerite le caía bien, y no podía negar que era
atractiva, pero desde un primer
momento la había calado y sabía que era la clase de mujer
que disfrutaba atrayendo a
los hombres sin pretender nada en realidad. Sin embargo,
______ era tan insegura, que
los árboles no le dejaban ver el bosque.
—Muy bien pues —le dijo cansado de discutir, mirándola
fijamente a los ojos—.
Haz lo que quieras. Yo no voy a interferir. Como has
dicho, no tengo derecho a
meterme en tu vida.
Angustiada, lo vio
darse la vuelta y alejarse. ¿Por qué tenía que salirle todo
mal? Darren no significaba nada para ella. Querría haber
llamado a Tom y decirle la
verdad, pero eso supondría contarle lo que había ocurrido
en el pasado, y se sentiría
tremendamente mortificada cuando tuviese que confesarle
que había estado
persiguiéndolo sin ningún sentido de la vergüenza, que se
había metido ella misma
en la boca del lobo. Si le contara eso, Tom solo la
despreciaría, y no creía que pudiera
soportar que la mirara con desprecio. No, no podía
decirle la verdad, así que lo dejó ir,
siguiéndolo con la mirada hasta el vestíbulo, donde se
encontró con Margie.
Lo escuchó reírse, y vio una expresión de auténtico
deleite en el rostro de ella.
No podía soportarlo. Iba a perderlo ante Margie, y no
había nada que pudiera hacer.
Regresó como un zombi al salón, haciendo un enorme
esfuerzo por no llorar.
¿Por qué había tenido que interponerse su orgullo?, ¿Por
qué había mentido a
Tom, dándole pie a creer que había hecho el amor con
Darren? ¿Cómo podía siquiera
haber insinuado una cosa así cuando la realidad había
sido totalmente diferente? De
nuevo los recuerdos de aquella noche fatídica volvieron a
su mente... En una fiesta en
el rancho, aprovechando que Ted había entrado en la casa,
Darren había tenido la
osadía de declarar su amor a Margie. Ella lo había
rechazado y él había bebido hasta
ponerse borracho como una cuba. Un par de horas más
tarde, ______ estaba ya dormida
cuando Darren entró por la ventana de su dormitorio,
dispuesto a obtener de ella lo
que Margie le había negado. Saltó sobre ella e intentó
forzarla pese a sus
protestas y forcejeos.
Fue una suerte que Bella oyera sus gritos y acudiera en
su ayuda. Gracias a Dios ya hacía muchos años de eso,
pertenecía al pasado, se
recordó.
Sin embargo, de pronto cayó, frunciendo el entrecejo, en
que Tom no se había
referido al pasado cuando le había preguntado si había
mantenido relaciones con
Darren... ¡Se había referido al presente! «¡Ahora sí que
la he hecho buena!», Se dijo
tapándose el rostro con las manos. Sin pretenderlo, había
dado pie a Tom para que
pensara que había compartido con Darren lo mismo que
había compartido con él en la
cabaña. ¡Eso era! Había herido su orgullo haciéndole
pensar que se había arrojado en
brazos de Darren sin el menor remordimiento después de lo
que había surgido entre
ellos.
Se levantó, temblando, preguntándose si tal vez pudiese
alcanzarlo aún y sacarlo
de su error, pero antes de llegar a la puerta del salón,
se encontró con Curt y Jess que
corrían por el pasillo hacia ella, mientras que Margie
salía por la puerta principal del
brazo de Tom, riéndose y bromeando. Ya era tarde,
demasiado tarde... Lo había perdido.
— ¡Hola, tía _____! —la saludaron al unísono sus
sobrinos. —Ponen una película de
ciencia-ficción en la tele. ¿Podemos verla? —le preguntó Curt.
—Claro, adelante —asintió ella forzando una sonrisa
cuando el corazón le latía
como un loco—. ¿Dónde ha ido vuestra madre?
—El tío Tom la lleva a la ciudad —explicó Jess—. Creo que
a mamá le gusta.
—Sí, yo también lo creo —lo secundó Curt.
De modo que ya era el «tío Tom», se dijo _____ gimiendo
para sus adentros. Salió
de la habitación antes de que los niños pudieran ver las
lágrimas en sus ojos.
Tras ese día, ______ empezó a evitarlo de nuevo, y las
pocas veces que se
encontraban, él le lanzaba unas miradas tan duras y
acusadoras, como si lo hubiese
traicionado, que empezó a perder toda esperanza.
Margie y los chicos se marcharon el lunes a primera hora,
pero Tom y ella
habían pasado juntos la mayor parte del fin de semana, y
______ había observado
que su cuñada se mostraba nerviosa y distante cada vez
que Darren estaba presente.
No, parecía que no estaba interesada en absoluto en él,
sino en Tom. Otra esperanza
Que se iba a pique...
Tras la marcha de Margie, Darren, malhumorado, no hacía
sino seguir a ______ a
todas partes, preguntándole si ella comprendía por qué
Marguerite había estado
evitándolo de aquel modo. La joven comprendió que estaba
tan dolido como ella,
y de algún modo sintió que aquello la reconfortaba un
poco.
¡Qué caprichosos eran a veces los giros del destino!, se
dijo mientras se dirigían
juntos al picadero, iban ver las dos yeguas nuevas que
Tom había comprado. Después
de lo mucho que lo había detestado, Darren estaba
convirtiéndose en un amigo para
ella...
—______, últimamente te notó muy cabizbaja.
La joven no dijo nada, sino que se apoyó en la valla de
madera del picadero.
Darren se colocó a su lado, apoyándose también en la
valla.
— Sé que resulta extraño que yo, que he sido tu peor
enemigo, te ofrezca mi
hombro para llorar sobre él, pero las cosas han cambiado,
y yo también. En fin,
solo quería decirte que, si necesitas hablar... aquí me
tienes.
______ alzó los ojos llenos de lágrimas hacia él, y
esbozó una pequeña sonrisa.
Él se la devolvió, y la atrajo hacia sí para darle un
abrazo.
Era un abrazo puramente amistoso, pero a Tom, que los vio
desde una de las
ventanas del barracón, no le pareció amistoso en
absoluto. Era la primera vez en su
vida que sentía algo tan fuerte como lo que sentía por
______, y la primera vez que lo
devoraban los celos, y esas emociones le resultaban
difíciles de dominar. Maldijo entre
dientes, salió fuera a grandes zancadas, montó sobre su
caballo, y lo espoleó, sin saber
dónde diablos iba.
HOLA!! TOMICHU ESTA CELOSO ;)) ... BUENO SIN MAS QUE DECIR ME DESPIDO, 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA :)) HASTA PRONTO
Uiii tom celoso
ResponderEliminarSube pronto
Ay Dios que mal entendidooo..
ResponderEliminarSiguelaa Virgii. Me encantaa :)
Me encantooooo
ResponderEliminarSigueeeee
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